En Añover conocemos perfectamente nuestro apellido, nuestro río, nuestro mejor amigo y también nuestro mayor enemigo. En mi memoria tengo una riada que vi de niño, posiblemente en 1969 o 1970, pero no la recuerdo tan grande como la de estos días, ni tan prolongada. Hace tiempo, cuando llovía con más frecuencia y cantidad, y tampoco existían los pantanos, eran mucho más frecuentes.
La crecida de este mes ha afectado a la totalidad de explotaciones agrícolas y ganaderas de la vega, ahora a los propietarios y trabajadores les toca empezar de nuevo, sabiendo que estarán lejos de recuperar todo lo perdido, con la esperanza del buen funcionamiento de los seguros y las distintas administraciones. Quizá mejor tomarlo a modo de las Fallas Valencianas, que el río elimine lo viejo para hacerlo todo nuevo, o también tomarlo como la conocida oración de la serenidad:
"Dios concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que puedo, y la sabiduría para reconocer la diferencia".
También en El Eco Toledano del 15 de noviembre de 1919, preocupan las pérdidas en la cosecha de remolacha y otros cultivos, en el del día 17 constata que la vega esta totalmente inundada:
En El Debate de 30 de marzo de 1924, cuentan de la magnitud de la riada y no rechazan las bromas y chascarrillos, curiosa la mención: "Consideraban también los colonos la seguridad con que el pueblo de Añover de Tajo miraba, desde lo alto de la sierra, donde cuelga como un nido de águilas la crecida del río, no obstante tomar de éste su nombre":
En el Diario del Trabajo Nacional "Pueblo" de 30 de Diciembre de 1963 relatan un angustioso rescate:
Termino con la edición de la tarde de El Diario Palentino del 13 de Enero de 1970 :