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lunes, 14 de septiembre de 2026

Añover de Arriba. Teatro itinerante 20 de Junio de 2026

Obra continuación de la representaciones de 2022 y 2024, Añover de abajo se muda arriba.

LA OBRA:

Añover de Arriba

Personajes 

Padre: Ezequiel

Madre: Blanca

Hijo: Bartolomé

Vestuario: de campesinos

Una vez terminada la representación, aparece la Juglaresa que va a representar el texto de cierre.

Escena, el padre viene de hacer labores de labranza en la vega, llega con un azadón, la madre tareas de la casa, cualquiera de ellas, amasando pan, desgrana una mazorca o cose. El hijo lleva unas alforjas al hombro en las que porta sus pertenencias, y sombrero de paja, metido en sus pensamientos, rumiando la noticia que ha de dar.

Madre y Padre: Hablan entre ellos, de cosas rutinarias, sin importancia…

Aparece el hijo a paso lento, se queda observando a los padres, mientras les escucha conversar. Consciente de que será la última vez que vea al conjunto de la familia unido.

Hijo: Buenas tardes, padres. 

Madre: ¿No te sientas hijo? Parece que traes la cabeza en otra parte

Hijo: Luego madre

Madre: Hijo, vaya cara traes. Ni que estuvieras remotao

Hijo: No se ande con pamplinas, madre. Ni remotao, ni estragao, ni naaaa Madre: Entonces... ¿qué te pesa tanto que te tiene así?

Padre: Habla muchacho. No se callan las palabras cuando son de verdad.

Hijo: Padres míos, he de deciros cosa que no es liviana, y por eso me pesa en el pecho. Llevo muchas lunas rumiando. Bien sabéis que no se nace solo para permanecer. Tras largo pensar, mi voluntad me llama fuera de estas tierras, y he resuelto partir del lugar donde vi la primera luz.

Padre: ¿Qué te hemos hecho para que quieras marchar? ¿Odias el pueblo? ¿Qué buscas entonces? Habla muchacho, que nos traes el alma en vilo.

Hijo: No, no me han hecho mal alguno, padre. No odio este lugar, ni su gente, pero sí me limita, yo quiero ver horizontes. Quiero saber si el mundo es más ancho que estos cerros.

Padre: ¿Limita, dices? A mi me dio casa, pan y apellido

Madre: Pero... ¿Dónde vas a ir que más te quieran?

Hijo: A donde aún no hay nombre, como hicisteis. De vos aprendí a no conformarme, lo que soy camina conmigo y eso no se pierde por tomar camino.

(El padre se queda pensativo, mira a lo lejos)

Padre: Yo también miré una vez más allá de esos cerros. No era tiempo entonces, ni tuve valor bastante.

Madre: ¿Qué horizontes son esos que te reclaman?

Hijo: Me dirijo al sur, a Sevilla a su puerto.

Madre: Ya me daba a mi en el hocico de que por ahí iba la cosa, ¡como que te he parío!. ¿Otra vez con eso de Sevilla? Como si el mundo acabase en su puerto

Hijo: No acaba allí, madre. Dicen que empieza.

Padre: ¿Y que más?

Hijo: Desde su puerto parten barcos a las Indias, tierras nuevas padre

Madre: (Se santigua) Dios nos guarde… ¿Indias, dices...? ¡Eso suena al abismo!

Hijo: Sí, madre. De allí parten barcos a las nuevas

oportunidades, y yo siento que uno de ellos me llama.

Madre: Aquí naciste, aquí te curé las fiebres, aquí aprendiste a andar y ahora te vas a aprender a vivir lejos

Hijo: Nada de eso se borra, madre. Antes de que el gallo cante, dejaré el lecho.

Padre: ¿Y como piensas dar con Sevilla? No es senda corta ni amable. Hay hambre entre aquí y Sevilla, y más de un bribón.

Hijo: No temo perderme padre. Vos sabe que borrías, no tengo. De día miro al Sol, que siempre corre del levante al poniente, y cuando está en lo alto, se que mira al sur. En la noche, la estrella quieta del norte; camino dándole la espalda, sabiendo que mis pasos bajan hacia el sur.

Madre: No tememos que te pierdas en los caminos, hijo… tememos que el mundo no te devuelva como te vas.

Hijo: Padre, Madre, no voy soberbio. Sé bien el reto que me aguarda, llevo temor y esperanza en igual medida. Y con ellos, el orgullo de mi pueblo y con vuestro aliento en el pecho, parto. Rogad por mí, que os llevo conmigo. Y si no vuelvo…

Madre: (Cortándole) ¡Vas a volver!

Hijo: ¿Y si tardo?

Madre: Si tardas, esperamos el tiempo que haga falta.

(La madre se aparta, va a la mesa, coge un pan y lo

envuelve en un paño)

Madre: Toma, no es mucho pero es de casa. Que no digan los caminos que saliste con el estómago vacío.

(El padre se arrodilla coge un puñado de tierra y se lo entrega en una especie de talega)

Padre: Y esto... Llevalo contigo, es tu raíz, la tierra donde aprendiste a andar. Mientras la lleves contigo no estarás del todo lejos. 

Madre: Vete y recuerda que, aquí siempre trendrás pan, y unos padres que te guardan el lugar.

Juglaresa

¡Vedme aquí de nuevo, vecinos y forasteros!

Nuevas caras veo y oídos que ya me escucharon, tiempo atrás. Lo que los atajillos trajeron, fueron  a unos intrépidos, desnudos de manos y de certezas.

Fueron los primeros, en decir: ¡Aquí nos quedamos!. Hoy son muchos más.

Hubo un tiempo en que unos padres miraron atrás y no hallaron sino miseria y miedo. Y aún con el temor prendido en el pecho, dieron un paso al frente y levantaron este lugar donde hoy ponemos palabra y memoria.

Aquí en Añover alzaron casa, nombre y linaje.

Hoy, ese hijo emprende camino.

No huye; le aguarda un largo sendero de días y fortuna incierta, como anduvieron sus padres.

Y así termina lo que hoy habéis visto y oído, buen pueblo. No  acaba la vida; solo cambia de vereda.

Tal vez mañana se diga su nombre en tierras remotas, o tal vez se pierda en el rumor del mar.

Más lo cierto es que no se quedó quieto.

Y eso, queridos vecinos, ya es una forma de vencer el destino.

Gracias por asistir y acompañarnos en este viaje.

Id con Dios.

El elenco:

Autor: Luis Javier Escribano Gómez
Personajes:  
Ezequiel:                   José Manuel Velarde
Blanca:                      Alicia Ramos
Bartolomé:                Cristian González
Guitarra:                   Mario López Gómez
Dirección: Javier Escribano
Coordinador teatro itinerante: Francisco García Díaz

Así se representó:


Vídeo de Fernando Moreno. "Mis raíces, Villa de Añover"

Enlaces de las representaciones de 2022 y 2024





lunes, 30 de junio de 2025

NOSTALGIA, por Luis Javier Escribano Gómez

El sol nos aplasta, poner un pie en la calle es una temeridad, una casa con la pared irregular de tierra y piedra, enjalbegada, con zócalo añil se convierte en el mejor refugio, la luz cegadora que entra por la ventana se le combate con una persiana un tanto destartalá, de la misma época de la pared. A esas horas los suspiros y el sonido metálico del segundero conviven en perfecta descoordinación, cada uno con su ritmo, marcando el tiempo que transcurre más
despacio que en la ciudad pero solo lo parece, la calma tiende a llevar a un estado de serenidad limitado.

En la siesta de hoy como en la de días anteriores, estoy acompañado de una carabina y su arma más eficaz, un matamoscas, capaz de dejar su sello en las costillas o en las piernas a la velocidad de un rayo, al mínimo indicio de alboroto. Horas obligatorias y eternas, que tienen el color de la penumbra y el sabor de un flash de naranja, que transitan en un duermevela de sudor y tedio, en la espesura de un ambiente irrespirable con el zumbido de fondo de la mosca, que por unas horas se siente fuera de peligro, consciente de que no es objetivo prioritario. Pasado el tiempo reglamentario, la restricción se levanta. La recompensa espera en el patio en forma de hexágono, con sus patas metálicas, repleta de agua.

Luis Javier Escribano Gómez, hijo de Añover

Otros textos de Luis Javier Escribano Gómez:

Miércoles, Luis Javier Escribano Gómez

Hoja en blanco, escrito de Luis Javier Escribano Gómez.

NOTAS DE UN ÁRBOL



miércoles, 30 de octubre de 2024

Miércoles, Luis Javier Escribano Gómez

Hoy como tantos días, se ha mirado en un espejo y sus ojos, de nuevo no se han encontrado. Una noche más ha estado rumiando, dejando su energía en mínimos. Se dispone a afrontar una nueva jornada, estar en el ecuador de la semana no le emociona especialmente. Dice del miércoles que es, insulso le ve más sentido al martes que tiene el mérito de ser superviviente del temido lunes y el jueves es víspera del deseado viernes. Considera que como él, el miércoles está en tierra de nadie, neutro, si fuera un país sin duda le llamaría Suiza. Siente que la personalidad de este día le ha engullido, desde hace un tiempo, cualquier día en su vida es miércoles.


Es primera hora de la mañana y comienza a amanecer. La rutina, como cada jornada es la que marca los primeros pasos del día. Una vez que planta los pies en
la calle se sorprende, al ver las nubes a ras de suelo, la primera y atrevida niebla de la temporada, que se encarga de cubrir la calle dejando una visibilidad de pocos metros por delante de sus ojos. Al cerrar la puerta tras su espalda, cae en la cuenta de que ha salido ligero de ropa, durante un instante se plantea subir los tres pisos sin ascensor, pero recordar la escalera le hace marcharse con lo puesto, con la esperanza de que el sol se abra paso en las próximas horas.

Se riñe sin piedad por el descuido, justifica el despiste, con las horas que arrastra sin dormir, se dice que así no puede seguir, cuando se haga la oscuridad, promete descansar, no dejar entrar a la espiral de pensamientos que le invade cada noche, para llevarle a ninguna parte.

El otoño recién estrenado, ha irrumpido con fuerza y parece tener personalidad, no se deja amilanar por la estrella mayor del sistema solar, de momento la mantiene a raya, quizá a la tarde la permita mostrarse. Mientras avanza por la calle, se adentra en la espesa bruma, la hora es temprana y apenas hay transeúntes, a la niebla la considera una aliada que al mismo tiempo le cala hasta lo más hondo de su cuerpo, momento que aprovecha para abstraerse en una vida interior que no descansa, es... un volcán en ebullición.

Coronar la cumbre de la montaña más alta le es más fácil que, decir no. Hasta ayer había sido hábil en esquivar las propuestas cada vez más insistentes de su entorno pero, el repertorio de excusas se han agotado y a regañadientes se ha visto forzado, a aceptar.

El frio en la cara le mantiene despejado, haciendo que camine a paso firme, a pesar de que el plan previsto para hoy no le entusiasma.

En el trayecto ha ido recopilando todo lo que tiene que contar, acude a la cita, con la inseguridad que le caracteriza, es su primera vez, está intranquilo, en sus adentros porta dos certezas, una es hacer frente a su vulnerabilidad, la otra que, su personalidad no termina de encajar en esta sociedad.

A la salida, una sensación de bienestar le envuelve, a la vez que su interior siente cierto alivio, incluso se le ha hecho ameno, hasta hoy no se había abierto como un libro, es consciente de que, es un comienzo y por delante hay bastante trabajo individual por hacer.

Está siendo rescatado, la realidad que habita, le es grata, sin embargo desde hace poco es conocedor, de que su manera de sentir y percibir el mundo es diferente a la de los demás.

De ahora en adelante el miércoles no estará en tierra de nadie, solo será un día más.


Luis Javier Escribano Gómez, hijo de Añover

Otros textos de Luis Javier Escribano Gómez:






lunes, 15 de julio de 2024

Añover de abajo se muda a arriba, 1475-1480. Teatro itinerante en Añover de Tajo, nuestra historia, 6 de julio de 2024 Ermita de la Virgen de la Soledad

 


JUGLAR

¡Acercaos acercaos!

¡Espectadores míos!

¡Que aquí se os quiere bien!

¡Quedaos en silencio y prestad atención!

 

Os voy a relatar

el declive y el renacer

de un mismo Añover.

 

En el Siglo XV nos hallamos cuando en 1435,

Añover estrena al vigésimo Señor,

es el Arzobispo de Toledo

Don Juan de Cerrezuela, el nuevo gestor

 Poco tiempo después...

es manifiesta la falta de interés

Se convirtió en desbarajuste por la

vista gorda del Arzobispado,

añadiendo el abuso de poder

al pueblo llano por parte de un villano

 

Ese villano era el alcaide del “castillo”

sin sentar en el banquillo

encarcelaba al obrero

por reclamar su puchero


El lugar de Añover mengua, de 55 a 12

moradores, a consecuencia de las injusticias,

huyen los labradores.

Dejando atrás el campo fértil,

marchan buscando un nuevo amo

que les de amparo y

que no fuese un tirano.

 A la vez...


El poder de los Señores feudales

rivaliza con el dominio de los reyes,

los vasallos son los que más pierden,

por carecer de leyes.

 

La ubicación de “Añover de abajo”

en los márgenes del Tajo

es malsana, padece los desbordamientos

del río un día sí y al otro también,

el poblado se vuelve insalubre,

porque la humedad todo lo cubre,

provoca enfermedad y

se convierte en complicado habitar.

 

Por ello en 1475 poco a poco, los pobladores de

Añover de abajo se van trasladando

hacia el norte,

ocupando un altozano,

subiendo el atajillo

repleto de esparto y tomillo.

 

Allí en lo alto,

ya existía una solitaria construcción,

la ermita de San Bartolomé,

les proporcionaba protección.

 

Habitada por un ermitaño

que les recibió un tanto huraño.

pero...


Tres eran, eran tres,

los que se oponían ver crecer

a Añover en lo alto del cerro

El Rey, la Iglesia y el Concejo,

ninguno de los tres atendían a consejo

ninguno de los tres sabían

que los de Añover, borrías... no tenían,

desafiando al poder

subieron la linde y se plantaron junto a

la ermita, sirviéronse de su agua y respiraron el

aire sano, observaron desde lo alto, el lugar... anegado

se dijeron: aquí nos quedamos.

 

Esos fueron los primeros,

los segundos pocos días después,

los terceros y los cuartos, en poco menos de un mes

subieron por la linde, más y más multiplicando los pies.

 

Construyeron sus casas, con piedras y barro

comenzaron a dar vida con animales tirando del carro.

A un territorio austero, en amable le convirtieron

 Durante varios años convivieron los dos Añover

el viejo y primitivo, con el joven y vivo,

dos poblados con misma denominación

y diferente ubicación.


 El más antiguo terminando por desaparecer,

el más joven nos ha visto crecer.

 Con un carácter atestao e insistero,

consiguieron los de Añover lo que se propusieron.

Diálogo “Añover de abajo se muda a arriba”

Personajes

Mujer: Blanca

Hombre: Tristán

Ermitaño: Zacarías

 Tristán y Blanca (en estado de gestación), Tristán lleva al hombro una especie de lona, en la que porta las pocas pertenencias de la pareja.

Suben el cerro, siguiendo el atajillo, llegan hasta la ermita de San Bartolomé.

Desde lo alto, obtienen una panorámica, del cauce de el Tajo. Las tierras y el poblado anegados por los desbordamientos del río.

Se dicen entre ellos...

Tristán: Compadezco a los que allí abajo quedan. Ha sido difícil, tomar esta decisión, seguir viviendo en Añover nos hubiera hecho unos desgraciaos. Ahora tenemos que partir de cero y levantar un nuevo hogar.

Blanca: Atrás hemos dejao a padres y hermanos, se quedan padeciendo (tristeza, sollozos), prométeme Tristán que, en un futuro cercano volverán a reunirse con nosotros.

 

Tristán: Te aseguro, Blanca. Que más pronto que tarde, disfrutarán de este aire sanador, al igual que hacemos nosotros. Tienen el coraje y la gallardía, les falta el empujón, de esto último ya me hago yo, el cargo.

Blanca: No podemos errar y volver a “el lugar” ¡Nuestro hijo/a tiene que nacer aquí! Como futuros padres tenemos la obligación de apartar a nuestro hijo de la miseria y ofrecerle la oportunidad que nosotros mismos nos hemos otorgado.

¡Va a ser el primer nacido en el nuevo “Añover de arriba”!.

Sonríen y se dan un abrazo. En esto que...

(Se oye ruido que proviene de los alrededores de la ermita)

Se miran y se dicen un tanto asustados: ¡ssssssssshhh! se hace uno al otro el gesto de guardar silencio.

Tristán: ¡Parece, que hay alguien...! ¿Quién anda ahí?

(tarda unos segundos)

Zacarías: ¿Cómo que quién anda ahí? Soy Zacarías. Vivo en esta cueva, este es mi hogar. ¿Quienes sois, a que habéis venido?

Blanca: Somos vecinos de “el lugar”, ya sabe... de Añover. Anda que... ¡Vaya susto nos ha pegao, usté! No imaginábamos que pudiera haber alguien por aquí.

Zacarías: Ah, si “el lugar”, me parece que... está en decadencia, no pasa por su mejor momento. Desde aquí, veo como los campesinos, escapan cada día de ese lodazal, a territorios de mayor bonanza. Mi intención no era asustarles, no es costumbre encontrar gentes por estas tierras. ¿Qué demonios están haciendo por estos cerros? Por aquí arriba, no hay mucho que hacer.

Tristán: He de reconocer que está en lo cierto, Añover se desangra, parece que haya caído una maldición sobre el poblado. Llevamos décadas sufriendo los abusos de la autoridad. ¿Y el río?. ¿Que le voy a decir del río?, nos lo pone difícil, no nos quiere en su ribera. Hemos venido para quedarnos, estamos buscando un lugar donde construir un hogar.

Zacarías: ¿Construir un hogar en este cerro?

Blanca: Sí, como usté bien ha dicho. En el Añover de abajo, está mu mal la cosa. El ambiente allí se ha convertido en lúgubre, muchos enferman y pocos se salvan, este lugar nos parece idóneo para comenzar de cero, nos queda mucho por hacer. Soñamos con que en poco tiempo, vecinos y nuestras familias, se unan a nosotros y entre todos, construir un nuevo Añover.

Zacarías: ¿Quieren decir que después de ustedes vendrán más?

Blanca: Sí, es lo que deseamos, pero... Les retiene el

miedo, el concejo con el alcaide a la cabeza intenta disuadirlos y les advierte de las consecuencias por mudarse. Nosotros, tal vez hayamos pecao de temerarios, pero nos puede más el porvenir de nuestro hijo.

Tristán: Estamos mu agradecios al río nos ha proporcionao agua, madera, caza y tierras fértiles, en cambio ahora se ha convertio en el origen de nuestra desgracia, el agua... enfanga las tierras y se mete en nuestras casas, eso nos ha traído enfermedad, además llevamos años sometíos al abuso por parte de la iglesia y los señores feudales, nos hacen pagar muchos impuestos y estamos ahogaos.

Zacarías: Desde que era niño, no he vivido en comunidad, pero les entiendo. Incluso, se me hace extraño hablar con ustedes. También fui mozo aunque no lo parezca, desde entonces he llevado una vida solitaria, no suelo relacionarme con otras personas. Ese es mi modo de vida y este es mi retiro donde cultivo en paz mi propia vocación cristiana y espiritual. Discúlpenme ustedes, les pareceré un bicho raro.

Tristán: No se preocupe usté, Dios nos libre de juzgarle, somos gente de paz. Es un modo de vida muy diferente al que hemos llevado nosotros, siempre acompañados y rodeados de familia y vecinos, tiene sus cosas buenas y regulares, no se vaya usté a pensar, que es mejor nuestra manera, que no es así.

Blanca: Perdone, usté Zacarías. Hemos llegao esmayaos y con sed.

¿Podría usté darnos una poca de agua?

Zacarías: ¡Sí, claro! Quédense aquí, vuelvo enseguida.

(Mientras esperan a que el hombre les ofrezca el agua, observan el huerto bien cuidado, tiene tomates, varios tipos de hortaliza, muy lustrosos).

(Al instante sale Zacarías con dos cuencos de barro, rebosantes de agua. El hombre y la mujer se la toman de una sentá).

Blanca: ¡¡buaaaa!! ¡Este agua sabe mu raro!

Zacarías: Disculpe usted que me he confundido de vasija... Tome de esta otra, que es caída del cielo, en los días lluviosos hago acopio.

Blanca y Tristán: Muchas gracias, está mu rica.

Zacarías: El agua que emana del manantial que hay debajo de la ermita, tiene multitud de propiedades. Aunque no me sirve para beber, por ser gorda y salitrosa, pero sí para regar el huerto y que beban los animales. Antes que yo, en esta cueva habitaron otros inquilinos, los hubo hasta musulmanes, con eso se lo digo, todo. Lo que pasa es que con la reconquista cristiana, ya sabe... se tuvieron que marchar. Desde tiempos inmemoriales, esta agua goza de magnífica reputación.

Blanca: Ya ves, tan cerca y nosotros... no habernos enterao hasta ahora. Con la miseria que hemos pasao allí abajo. Por cierto, da gusto ver el huerto, que lustre y hermoso lo tiene to.

Zacarías: Mi tiempo y trabajo se lleva. No se vaya usté a pensar, ¡eh!. Gracias, al huerto y a esta agua, me suministro todo el año. Con algo de suerte, de cuando en cuando algún conejo o perdiz cae en las trampas que tengo esparcías por estas tierras. Eso me permite sobrevivir.

Blanca y Tristán: ¿Sabe Zacarías? No pretendemos molestarle, ni entrometernos en su vida. Es que... como le hemos dicho hace un momento, buscamos un lugar seguro en el que sentirnos protegidos, al amparo de San Bartolomé.

Zacarías: No tengo ninguna autoridad, sírvanse ustedes y elijan el enclave que más les convenga, para su casa. Desde joven he sido indiferente a los ojos de la gente, eso hizo, que no tuviera más compañía que mis propios pensamientos y buscar el retiro en lugares como esta ermita. Por cierto ¿Dónde van a pasar la noche? Un poco más arriba de donde nos encontramos hay unas cuevas, en las que pueden encontrar cobijo.

Blanca: Muchas gracias por aconsejarnos, esta noche, preferimos dormir a la intemperie, a las noches venideras nos refugiaremos en una de las cuevas que hay a poco de aquí, hasta que construyamos una casa ,va a ser nuestra primera noche sobre el cerro en el que se asentará el nuevo Añover, estamos contentos de disfrutar de este ambiente sano, pisar este terreno y ser los primeros de lo que esperamos sigan muchos más. Llevamos algunos enseres que nos protegerán del relente de la madrugada. En cuanto el sol se esconda y se haga la oscuridad, la luna y las estrellas, nos prestarán el techo más inmenso que nadie haya tenido.

Zacarías: A ustedes que van a ser los nuevos pobladores del “Añover de arriba”, por tanto mis primeros vecinos, para que se lo cuenten a las generaciones que están por venir y puedan gozar de ello, permitan que este anciano se tome la licencia de darles esta recomendación.

Les digo que el cielo de este lugar desde el propio cerro, tiene magia.

En las noches de verano, guardando silencio, observo las estrellas, allí tan inalcanzables, sin embargo al poco rato un millar de luces parpadean a mi alrededor, las luciérnagas vienen a visitarme, es... como si las estrellas bajaran, casi puedo tocar el cielo con mis manos. He peregrinado por varios territorios del Reino de Castilla en mi extensa vida, les puedo asegurar que el encanto de este lugar es lo más parecido al paraíso sin despegar los pies del suelo.

No olviden ponerlo en práctica esta misma noche.

¡Qué Dios les bendiga!

Blanca y Tristán: Así haremos

Durante la madrugada, Tristán y Blanca, insomnes e incapaces de dormir. Por la hermosura de la noche. Se hacen estas preguntas:

Tristán: ¿Si tenemos una hija, como te gustaría llamarla?

Blanca: Se llamará Esperanza, ¿y si es varón?

Tristán: Bartolomé.

Blanca y Tristán: ¡Qué venga sano!, le educaremos para que sea un hombre o una mujer, leal y honesto consigo mismo y para con los demás.

Con el recuerdo del firmamento más hermoso que ha visto hasta entonces.

Tristán toma la decisión de salir a primera hora dirección a “el lugar”

Tristán: En cuanto desaparezcan las estrellas y antes de que asome el sol, emprendo camino a “Añover de abajo", he de anunciar y convencer a nuestras familias y vecinos que se despojen del temor, se armen de valor y que aquí sobre esta terraza, otra vida será mejor.

Juglar: Esta ha sido la hazaña de dos añoveranos, que pueden haber sido los antepasados de cualquiera de nosotros.

Arriesgaron, fueron pioneros y abrieron camino a los que vinieron después.

Nunca es tarde para romper con todo.

Nunca es tarde para empezar de cero, y...

Nunca es tarde para aprovechar una oportunidad.

En homenaje a las generaciones que habitaron estas tierras.

¡Muchas gracias por asistir! Y acompañarnos en este viaje.


Autor de la obra: Luis Javier Escribano Gómez

ELENCO:

Juglar: Inés Gómez Rodríguez

Tristán: José Manuel Velarde González

Blanca: Alicia Ramos Valenciano

Zacarías: Óscar Ibáñez

Director: Ernesto Duque

Enlaces:

Concesión de la Carta Puebla de Añover, 1222. Teatro itinerante en Añover de Tajo, nuestra historia, 6 de julio de 2024 Ermita de la Virgen de la Soledad

Teatro itinerante en Añover de Tajo, nuestra historia, 6 de julio de 2024 desde la Ermita de la Virgen de la Soledad hasta la Plaza de Toros

UN PASEO POR AÑOVER DE TAJO Y SU HISTORIA - 6 ESCENARIOS PARA 6 MOMENTOS HISTÓRICOS. 3ª Representación



miércoles, 22 de noviembre de 2023

Hoja en blanco, escrito de Luis Javier Escribano Gómez.

Os presento el texto con el que  he participado en el IX Certamen de Relato de Breve de Illescas. Es la primera vez que presento un relato a concurso. Me queda mucho por  aprender.

Por si queréis echar cinco minutos de lectura.

Desde aquí, mi enhorabuena a los finalistas entre los que me incluyo y a la ganadora. 

Bien merecido.

Hoja en Blanco

Fogonazos impertinentes y descaradas estrellas fugaces aparecen sin avisar, iluminando un instante, que quizá no se vaya a repetir por un tiempo. Ha de evitar el riesgo de que se pierdan en el túnel de la desmemoria, no va a permitirse dejarlas escapar, han de ser reclutadas y almacenadas. Quién sabe cuando podrán encajar en su próxima... historia. El particular cazador, tiene por costumbre, situarse en diferentes puntos de la ciudad, normalmente en lugares transitados, armándose de paciencia, observa a transeúntes, imagina vidas ajenas y compara las diferencias entre los distintos barrios, como si un estudio sociológico se le hubiera encargado.

Desde sus inicios, le acompaña un bolígrafo y una impoluta hoja en blanco, en la que cabe el todo y la nada, a la espera de ser desdoblada. Lo que más desea es, invadir la blancura de esa hoja con caracteres encadenados y tachones, dándole sentido a renglones sueltos, que a la vez irá hilando convirtiéndolos en historias con sus respectivos desenlaces es, de las tareas que más le reconfortan.

Hoy es domingo y se encuentra en una de las calles más concurridas de la ciudad, en la que todos somos protagonistas y secundarios a la vez. Ha tomado asiento a escasos metros del escaparate de unos grandes almacenes. Se mantiene observador, mirando a uno y otro lado, tratando de fijarse en detalles que para la mayoría pasan inadvertidos, pero la afluencia de peatones es abundante y diversa, lo que hace difícil el seguimiento.

De improviso, el inmenso cristal, le regala un reflejo que le aguanta la mirada durante unos interminables segundos, lo último que esperaba era cruzarse con él, se queda desconcertado y, la retira de inmediato. Considera tomarse un par de minutos para reflexionar y se pregunta… ¿Y por qué, no?. ¿Seguirá ahí o se habrá escurrido entre la multitud, calle abajo? Cree haber descubierto lo que andaba buscando.

Decidido, despliega la hoja, al igual que una gazania recibiendo los rayos del sol. Escribe a gran velocidad, de manera poco legible, sabiendo que después le será difícil de entender. No quiere desperdiciar ni una sola idea del torrente de pensamientos que le han invadido.

Levanta la vista y… no, no se ha movido, ahí sigue, con mas intensidad. De nuevo un cruce de miradas, se analizan con el rubor de saberse descubiertos, esos ojos son los mismos de siempre, pero la mirada es diferente.

Comienzan a hablar sin abrir la boca, se atropellan, no hay manera de que hable uno y el otro escuche.

La avalancha de recuerdos no da tregua. La mirada ahora nostálgica, lo retrotrae varias décadas atrás, cuando de niño paseaba por esa misma calle de la mano de sus padres, creyendo que esos paseos y su protección serían para siempre.

Se embarca en un viaje que tiene por destino, el pasado. Sabe que sólo es una visita a la infancia de un niño alegre e inocente, del que ya poco queda.

Le reprocha la premura que tuvo en la adolescencia, por hacerse mayor.

Comenta que ha sido arrastrado por la corriente de los años, la vida adulta no está siendo todo lo fácil que él imaginaba, sin embargo reconoce que guarda rescoldos de aquella época, que le sirven de refugio para evadirse.

Entre confidencias y reproches, rodeados por la multitud, han creado un oasis en medio de la vorágine.

Mientras, sigue conversando y escribiendo con avidez. La tarde ha pasado fugaz, el sol ha comenzado a esconderse, a la vez que el cielo se tiñe de naranja, los transeúntes se van dispersando y entre tanto el reflejo se va desvaneciendo. Satisfecho con el inesperado reencuentro, llega la hora de despedirse.

Las entrañas abiertas de par en par han comenzado a replegarse y la hoja ha dejado de ser blanca impoluta. De vuelta a casa, sumido en sus pensamientos advierte que en el lugar menos esperado ha encontrado, su historia.


Luis Javier Escribano Gómez



lunes, 31 de octubre de 2022

NOTAS DE UN ÁRBOL

Árbol y raíz son uno, la raíz abrazada a la tierra, el árbol a la raíz.

El árbol habla callado y la raíz le cría en silencio.

Los hay con traje permanente, otros se desvisten en otoño para vestirse en primavera.

Pasa desapercibido en la espesura de un bosque o destaca en la soledad de la llanura.

Alguno tan longevo, que por él pasan 24 generaciones de humanos, llegando a cumplir 600 años.

Crecidos en diferentes continentes, latitudes y hábitats, todos tienen y dependen de su raíz incluso llegan a compartirla.

En la oscuridad de la noche después de una tormenta, el árbol joven muerto de miedo sufría pesadillas, entonces la raíz dijo: Árbol, te voy a proteger hasta mi último aliento, no tienes por que temer pero a cambio te suplico que te conviertas en un árbol de bien, así hizo.

El árbol callado, ni grande ni chico ofrece cobijo y alimento desinteresado a quien atiende bien habitarlo o hacerlo una visita.

La raíz debilitada enfermó a la vez que árbol aullaba callado, pidiendo ayuda.

Llegó el día de tomar caminos diferentes, la raíz marchó, y el árbol… El árbol mutilado sigue transitando con el recuerdo de su raíz, le abrazó para quererle mucho y él le abrazó para para quererle mucho.

El olvido callado cada vez es más grande. Pero el recuerdo sigue… vivo.

A las madres.

L. Javier Escribano Gómez, hijo de Añover



miércoles, 13 de julio de 2022

UN PASEO POR AÑOVER DE TAJO Y SU HISTORIA - 6 ESCENARIOS PARA 6 MOMENTOS HISTÓRICOS. 3ª Representación

3º REPRESENTACIÓN 

1475- 1480 - Añover de abajo se muda a arriba 



JUGLAR

¡Acercaos acercaos!

¡Espectadores míos!

¡Que aquí se os quiere bien!

¡Quedaos en silencio y prestad atención!

Os voy a relatar

el declive y el renacer

de un mismo Añover.

En el Siglo XV nos hallamos cuando en 1435,

Añover estrena al vigésimo Señor,

es el Arzobispo de Toledo

Don Juan de Cerrezuela, el nuevo gestor

Poco tiempo después...

es manifiesta la falta de interés

Se convirtió en desbarajuste por la

vista gorda del Arzobispado,

añadiendo el abuso de poder

al pueblo llano por parte de un villano

Ese villano era el alcaide del “castillo”

sin sentar en el banquillo

encarcelaba al obrero

por reclamar su puchero

El lugar de Añover mengua, de 55 a 12

moradores, a consecuencia de las injusticias ,

huyen los labradores.

Dejando atrás el campo fértil,

marchan buscando un nuevo amo

que les de amparo y

que no fuese un tirano.

A la vez...

El poder de los Señores feudales

rivaliza con el dominio de los reyes,

los vasallos son los que más pierden,

por carecer de leyes.

La ubicación de “Añover de abajo”

en los márgenes del Tajo

es malsana, padece los desbordamientos

del río un día sí y al otro también,

el poblado se vuelve insalubre,

por que la humedad todo lo cubre,

provoca enfermedad y

se convierte en complicado habitar.

Por ello en 1475 poco a poco, los pobladores de

Añover de abajo se van trasladando

hacia el norte,

ocupando un altozano,

subiendo el atajillo

repleto de esparto y tomillo.

Allí en lo alto,

ya existía una solitaria construcción,

la ermita de San Bartolomé,

les proporcionaba protección.

Habitada por un ermitaño

que les recibió un tanto huraño.

pero...

Tres eran, eran tres,

los que se oponían ver crecer

a Añover en lo alto del cerro

El Rey, la Iglesia y el Concejo,

ninguno de los tres atendían a consejo

ninguno de los tres sabían

que los de Añover, borrías... no tenían,

desafiando al poder

subieron la linde y se plantaron junto a

la ermita, sirviéronse de su agua y respiraron el

aire sano, observaron desde lo alto, el lugar... anegado

se dijeron: aquí nos quedamos.

Esos fueron los primeros,

los segundos pocos días después,

los terceros y los cuartos, en poco menos de un mes

subieron por la linde, más y más multiplicando los pies.

Construyeron sus casas, con piedras y barro

comenzaron a dar vida con animales tirando del carro.

A un territorio austero, en amable le convirtieron

Durante varios años convivieron los dos Añover

el viejo y primitivo,

con el joven y vivo,

dos poblados con misma denominación

y diferente ubicación.

El más antiguo terminando por desaparecer,

el más joven nos ha visto crecer.

Con un carácter atestao e insistero,

consiguieron los de Añover lo que se propusieron.

Diálogo “Añover de abajo se muda a arriba”

Personajes

Mujer: Blanca

Hombre: Tristán

Ermitaño: Zacarías

 

Tristán y Blanca (en estado de gestación), Tristán lleva al hombro una especie de lona, en la que porta las pocas pertenencias de la pareja.

Suben el cerro, siguiendo el atajillo, llegan hasta la ermita de San Bartolomé.

Desde lo alto, obtienen una panorámica, del cauce de el Tajo. Las tierras y el poblado anegados por los desbordamientos del río.

Se dicen entre ellos...

Tristán: Compadezco a los que allí abajo quedan. Ha sido difícil, tomar esta decisión, seguir viviendo en Añover nos hubiera hecho unos desgraciaos. Ahora tenemos que partir de cero y levantar un nuevo hogar.

Blanca: Atrás hemos dejao a padres y hermanos, se quedan padeciendo (tristeza, sollozos), prométeme Tristán que, en un futuro cercano volverán a reunirse con nosotros.

Tristán: Te aseguro, Blanca. Que más pronto que tarde, disfrutarán de este aire sanador, al igual que hacemos nosotros. Tienen el coraje y la gallardía, les falta el empujón, de esto último ya me hago yo, el cargo.

Blanca: No podemos errar y volver a “el lugar” ¡Nuestro hijo/a tiene que nacer aquí! Como futuros padres tenemos la obligación de apartar a nuestro hijo de la miseria y ofrecerle la oportunidad que nosotros mismos nos hemos otorgado.

¡Va a ser el primer nacido en el nuevo “Añover de arriba”!.

Sonríen y se dan un abrazo. En esto que...

(Se oye ruido que proviene de los alrededores de la ermita)

Se miran y se dicen un tanto asustados: ¡ssssssssshhh! se hace uno al otro el gesto de guardar silencio.

Tristán: ¡Parece, que hay alguien...! ¿Quién anda ahí?(tarda unos

Zacarías: ¿Cómo que quién anda ahí? Soy Zacarías. Vivo en esta cueva, este es mi hogar. ¿Quienes sois, a que habéis venido?

Blanca: Somos vecinos de “el lugar”, ya sabe... de Añover. Anda que... ¡Vaya susto nos ha pegao, usté! No imaginábamos que pudiera haber alguien por aquí.

Zacarías: Ah, si “el lugar”, me parece que... está en decadencia, no pasa por su mejor momento. Desde aquí, veo como los campesinos, escapan cada día de ese lodazal, a territorios de mayor bonanza. Mi intención no era asustarles, no es costumbre encontrar gentes por estas tierras. ¿Qué demonios están haciendo por estos cerros? Por aquí arriba, no hay mucho que hacer.

Tristán: He de reconocer que está en lo cierto, Añover se desangra, parece que haya caído una maldición sobre el poblado. Llevamos décadas sufriendo los abusos de la autoridad. ¿Y el río?. ¿Que le voy a decir del río?, nos lo pone difícil, no nos quiere en su ribera. Hemos venido para quedarnos, estamos buscando un lugar donde construir un hogar.

Zacarías: ¿Construir un hogar en este cerro?

Blanca: Sí, como usté bien ha dicho. En el Añover de abajo, está mu mal la cosa. El ambiente allí se ha convertido en lúgubre, muchos enferman y pocos se salvan, este lugar nos parece idóneo para comenzar de cero, nos queda mucho por hacer. Soñamos con que en poco tiempo, vecinos y nuestras familias, se unan a nosotros y entre todos, construir un nuevo Añover

Zacarías: ¿Quieren decir que después de ustedes vendrán más?

Blanca: Sí, es lo que deseamos, pero... Les retiene el miedo, el concejo con el alcaide a la cabeza intenta disuadirlos y les advierte de las consecuencias por mudarse. Nosotros, tal vez hayamos pecao de temerarios, pero nos puede más el porvenir de nuestro hijo.

Tristán: Estamos mu agradecios al río nos ha proporcionao agua, madera, caza y tierras fértiles, en cambio ahora se ha convertio en el origen de nuestra desgracia, el agua... enfanga las tierras y se mete en nuestras casas, eso nos ha traído enfermedad, además llevamos años sometíos al abuso por parte de la iglesia y los señores feudales, nos hacen pagar muchos impuestos y estamos ahogaos.

Zacarías: Desde que era niño, no he vivido en comunidad, pero les entiendo. Incluso, se me hace extraño hablar con ustedes. También fui mozo aunque no lo parezca, desde entonces he llevado una vida solitaria, no suelo relacionarme con otras personas. Ese es mi modo de vida y este es mi retiro donde cultivo en paz mi propia vocación cristiana y espiritual. Discúlpenme ustedes, les pareceré un bicho raro.

Tristán: No se preocupe usté, Dios nos libre de juzgarle, somos gente de paz. Es un modo de vida muy diferente al que hemos llevado nosotros, siempre acompañados y rodeados de familia y vecinos, tiene sus cosas buenas y regulares, no se vaya usté a pensar, que es mejor nuestra manera, que no es así.

Blanca: Perdone, usté Zacarías. Hemos llegao esmayaos y con sed.

¿Podría usté darnos una poca de agua?

Zacarías: ¡Sí, claro! Quédense aquí, vuelvo enseguida.

(Mientras esperan a que el hombre les ofrezca el agua, observan el huerto bien cuidado, tiene tomates, varios tipos de hortaliza, muy lustrosos).

(Al instante sale Zacarías con dos cuencos de barro, rebosantes de agua. El hombre y la mujer se la toman de una sentá).

Blanca: ¡¡buaaaa!! ¡Este agua sabe mu raro!

Zacarías: Disculpe usted que me he confundido de vasija... Tome de esta otra, que es caída del cielo, en los días lluviosos hago acopio.

Blanca y Tristán: Muchas gracias, está mu rica.

Zacarías: El agua que emana del manantial que hay debajo de la ermita, tiene multitud de propiedades. Aunque no me sirve para beber, por ser gorda y salitrosa, pero sí para regar el huerto y que beban los animales. Antes que yo, en esta cueva habitaron otros inquilinos, los hubo hasta musulmanes, con eso se lo digo, todo. Lo que pasa es que con la reconquista cristiana, ya sabe... se tuvieron que marchar. Desde tiempos inmemoriales, esta agua goza de magnífica reputación.

Blanca: Ya ves, tan cerca y nosotros... no habernos enterao hasta ahora. Con la miseria que hemos pasao allí abajo. Por cierto, da gusto ver el huerto, que lustre y hermoso lo tiene to.

Zacarías: Mi tiempo y trabajo se lleva. No se vaya usté a pensar, ¡eh!. Gracias, al huerto y a esta agua, me suministro todo el año. Con algo de suerte, de cuando en cuando algún conejo o perdiz cae en las trampas que tengo esparcías por estas tierras. Eso me permite sobrevivir.

Blanca y Tristán: ¿Sabe Zacarías? No pretendemos molestarle, ni entrometernos en su vida. Es que... como le hemos dicho hace un momento, buscamos un lugar seguro en el que sentirnos protegidos, al amparo de San Bartolomé.

Zacarías: No tengo ninguna autoridad, sírvanse ustedes y elijan el enclave que más les convenga, para su casa. Desde joven he sido indiferente a los ojos de la gente, eso hizo, que no tuviera más compañía que mis propios pensamientos y buscar el retiro en lugares como esta ermita. Por cierto ¿Dónde van a pasar la noche? Un poco más arriba de donde nos encontramos hay unas cuevas, en las que pueden encontrar cobijo.

Blanca: Muchas gracias por aconsejarnos, esta noche, preferimos dormir a la intemperie, a las noches venideras nos refugiaremos en una de las cuevas que hay a poco de aquí, hasta que construyamos una casa ,va a ser nuestra primera noche sobre el cerro en el que se asentará el nuevo Añover, estamos contentos de disfrutar de este ambiente sano, pisar este terreno y ser los primeros de lo que esperamos sigan muchos más. Llevamos algunos enseres que nos protegerán del relente de la madrugada. En cuanto el sol se esconda y se haga la oscuridad, la luna y las estrellas, nos prestarán el techo más inmenso que nadie haya tenido.

Zacarías: A ustedes que van a ser los nuevos pobladores del “Añover de arriba”, por tanto mis primeros vecinos, para que se lo cuenten a las generaciones que están por venir y puedan gozar de ello, permitan que este anciano se tome la licencia de darles esta recomendación.

Les digo que el cielo de este lugar desde el propio cerro, tiene magia.

En las noches de verano, guardando silencio, observo las estrellas, allí tan inalcanzables, sin embargo al poco rato un millar de luces parpadean a mi alrededor, las luciérnagas vienen a visitarme, es... como si las estrellas bajaran, casi puedo tocar el cielo con mis manos. He peregrinado por varios territorios del Reino de Castilla en mi extensa vida, les puedo asegurar que el encanto de este lugar es lo más parecido al paraíso sin despegar los pies del suelo.

No olviden ponerlo en práctica esta misma noche.

¡Qué Dios les bendiga!

Blanca y Tristán: Así haremos

Durante la madrugada, Tristán y Blanca, insomnes e incapaces de dormir. Por la hermosura de la noche. Se hacen estas preguntas:

Tristán: ¿Si tenemos una hija, como te gustaría llamarla?

Blanca: Se llamará Esperanza, ¿y si es varón?

Tristán: Bartolomé.

Blanca y Tristán: ¡Qué venga sano!, le educaremos para que sea un hombre o una mujer, leal y honesto consigo mismo y para con los demás.

Con el recuerdo del firmamento más hermoso que ha visto hasta entonces,

Tristán toma la decisión de salir a primera hora dirección a “el lugar”

Tristán: En cuanto desaparezcan las estrellas y antes de que asome el sol, emprendo camino a “Añover de abajo", he de anunciar y convencer a nuestras familias y vecinos que se despojen del temor, se armen de valor y que aquí sobre esta terraza, otra vida será mejor.

Juglar: Esta ha sido la hazaña de dos añoveranos, que pueden haber sido los antepasados de cualquiera de nosotros.

Arriesgaron, fueron pioneros y abrieron camino a los que vinieron después.

Nunca es tarde para romper con todo.

Nunca es tarde para empezar de cero, y...

Nunca es tarde para aprovechar una oportunidad.

En homenaje a las generaciones que habitaron estas tierras.

¡Muchas gracias por asistir! Y acompañarnos en este viaje.

Autor de la obra: Luis Javier Escribano Gómez

ELENCO:

Juglar: Inés Gómez Rodríguez

Tristán: José Manuel Velarde González

Blanca: Alicia Ramos Valenciano

Zacarías: José Luis Villasevil Rodríguez

Guitarra: Mario López Gómez

Montador de decorados: José Manuel Velarde 

Director: Ernesto Duque

Narrador del paseo: Javier Rodríguez

Coordinador del paseo: Francisco García

Enlaces:

UN PASEO POR AÑOVER DE TAJO Y SU HISTORIA - 6 ESCENARIOS PARA 6 MOMENTOS HISTÓRICOS. 2ª Representación

UN PASEO POR AÑOVER DE TAJO Y SU HISTORIA - 6 ESCENARIOS PARA 6 MOMENTOS HISTÓRICOS. 4ª Representación

Añover de abajo se muda a arriba, 1475-1480. Teatro itinerante en Añover de Tajo, nuestra historia, 6 de julio de 2024 Ermita de la Virgen de la Soledad















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