domingo, 13 de septiembre de 2026

La traición de Añover de Tajo. Teatro itinerante 20 de Junio de 2026

Continuación de la obra representada en 2022 y 2024 sobre el asalto del ejército francés a Añover de Tajo durante la Guerra de la Independencia.

La obra:

LA TRAICIÓN DE AÑOVER

Personajes:

Vecino 1: ALEJANDRO GARCíA

Vecino 2: IGNACIO ESCRIBANO

Vecino 3: CLAUDIA DÍAZ

Vecino 4: MUJER DE JUAN JULIÁN GONZÁLEZ

Vecino 5: HERMANO DE ATANASIO VILLASECA

Vecino 6: HERMANO DE ANTOÑITO CARMENA

FRANCESES MUERTOS

OTROS VECINOS

JUAN PALAREA

CASIMIRO ORTEGA

Mayordomo de los NIÑO: PEDRO GÓMEZ GUTIÉRREZ

Mayo de 1814. Un cementerio (el antiguo, de San Antón) Dos pilares dan paso al camposanto, y detrás varias sepulturas con los nombres de Juan Julián, Atanasio, Antoñito, Bernabé…en las sepulturas también hay epitafios. En la entrada del cementerio yace varios cadáveres a medio vestir de franceses (son franceses que quedaron por los alrededores una vez terminada la guerra y cayeron en manos de los añoveranos. Estos últimos les han quitado de ropa y se la están repartiendo. En las ropas se pueden ver condecoraciones. Algún francés aún no ha muerto y se revuelve por el suelo a consecuencia de la paliza que les acaban de dar.

ALEJANDRO: ¡“Venir, venir” añoveranos.” mirar” lo

que hemos hecho con los gabachos!

IGNACIO: Esta es la ropa de quienes mataron a nuestros hijos, a nuestros maridos, a nuestras madres

CLAUDIA: (Se agarra, con mucho desprecio, el traje. Mira con desaire los símbolos franceses): mi primo Bernarbé Estevez. 21 años tenía cuando entraron a por él. Era un pobre sastre. ¡tejía … Tejía mejor que esto (se estira el uniforme). Ay, el primo, qué bueno era y qué guapo se ponía cuando íbamos la iglesia… Pero más nos reímos ahora nosotros. ¡Aquí tenéis a vuestros franceses! Más secos que la mojama.  

(Canta, riéndose de ellos y señalándoles con el dedo) 

¡Mambrú se fue a la guerra ¡ 

Otros vecinos siguen la canción:

¡Qué dolor, qué dolor, qué pena ¡

MUJER DE JUAN JULIÁN: Por mi marido, Juan Julián González. Que sus dos hijos (los señala con el dedo) sepan cuál es su tumba (hace un gesto hacia el cementerio). Y que sepan también quién fue el soldado que lo mató. Tú (le da una patada al cadáver), que te vi pincharle con la bayoneta. A ver si se la clavas ahora.

(Vuelven los vecinos a cantar)

¡Mambrú se fue a la guerra 

Qué dolor, qué dolor, qué pena

Mambrú se fue a la guerra

No sé cuándo vendrá ¡

HERMANO DE ATANASIO VILLASECA: ¡Y por mi hermano, Atanasio Villaseca, un hombre bueno… y de campo!

HERMANO DE ANTOÑITO CARMENA: Y por el mío también: Antoñito Carmena. Qué bien montaban los dos en la mula y qué buena fue la última cosecha, antes de la guerra. ¿Te acuerdas de cuando vinieron a cobrarles las gallinas, y tenían tantas que le dieron cuatro - ¡cuatro! - a Faustino, el de los Sánchez? A Faustinito le habrían quitado los olivos por no pagar impuestos, y se habría muerto de hambre ¡Trabajar y trabajar: no valemos pa otra cosa…! ¡Coño, Faustino, si estás ahí! (entre el público). No te había visto, muchacho. Vente para acá, ven a reírte de los franceses (Faustino, que se acerca a saludar, lo mira asombrado). ¿Y qué llevas puesto, hermoso?  

FAUSTINO: ¡La ropa de quienes quisieron acabar con el espíritu de Añover de y de toda España! Un clavo saca otro clavo: ¡aquí estamos pa ayudarnos!  (Agarrándose al hermano de Antoñito y pisoteando a los franceses). 

¡Mambrú se fue a la guerra  

(Otros vecinos)

Qué dolor, qué dolor, qué pena 

Mambrú se fue a la guerra 

No se cuándo vendrá  

Do-re-mí, do-re-fa, 

no sé cuándo vendrá!

ALEJANDRO: (Viste de francés advierte la presencia de alguien que va montado a caballo) ¡Es Palarea, Juan Palarea, sí, señor, ¡el héroe de Villaluenga!  

IGNACIO: Este, este fue el que les dio para el pelo a los franceses. Catorce hombres había en el Castillo del Águila… y todavía pudo con ellos. Es médico, pero se mueve como Napoleón

CLAUDIA: Lo estudiarán en los libros de Historia. 

MUJER DE JUAN JULIÁN: Pondrán calles con su

nombre.

HERMANO DE ATANASIO: Y construirán colegios sobre el recuerdo de sus hazañas.  

 (Una voz): Mambrú se a la guerra… 

 (Juan Palarea, mientras tanto, llegando con parsimonia a lomos de su caballo): Tranquilidad… tranquilizaos, tranquilizaos, que tengo malas noticias.  

CLAUDIA: ¿Qué Será Alejandro? (Rebusca en el bolsillo y saca una carta). De mi rey, el excelentísimo Fernando VII, quedan abolidas las supuestas libertades concedidas por la ilegítima Constitución de Cádiz… y se restablece el señorío en todo el territorio nacional… También en Añover de Tajo.  

HERMANO DE ANTOÑITO: ¿Y eso qué significa señor Palarea?, cuéntelo para los faltos de mollera, que no me entero. 

PALAREA: Quiere decir que os podéis quitar esos trajes. Napoleón, el infame Murat y toda la escoria francesa han huido como alma que lleva el diablo. Pero que nadie cante victoria. El rey ha vuelto, y lo primero que pretende es cobrar lo suyo. Que todo el mundo prepare sus impuestos. 

El señor don Francisco Alegría, usufructuario de este mayorazgo, ósea, para que todo el mundo lo entienda, vuestro dueño, está a punto de mandar a su mayordomo Pedro Gómez Gutiérrez y quiere que le entreguéis su trigo y sus gallinas.

IGNACIO: ¿Sigue vivo Pedrito pollas?

ALEJANDRO:¿Pollas por el miembro como el rey?

IGNACIO: No, pollas por los pollos y las gallinas que se llevaba todos los años

OTRO VECINO: Nos dijeron que no habría más señores. ¿No te llegó a ti, Catalina? ¿No dijeron que si sacábamos la basura…?

(Un cadáver se revuelve): No me peguéis más, no me peguéis más.  

EL VECINO ANTERIOR: ¿No nos prometieron, repito, que si acabábamos con los franceses ganaríamos nuestros derechos? ¿Cómo era esa palabra? ¿Ciuda…? 

MUJER DE JUAN JULIÁN: Ciudadanos, sí, señor. Lo dijeron en Barcilés.  

CLAUDIA: ¡Yo quiero ser ciudadana!

DE ENTRE EL PÚBLICO: - ¡Y yo! - ¡Y yo también! -Yo perdí un hijo.  -Y yo un marido. 

MUJER DE JUAN JULIÁN: Se nos queda pequeño el cementerio para tanto muerto. No hay tumbas para tanto trauma… Que por lo menos la guerra nos sirva. No quiero ser como estos (se agarra el traje de francés), pero tampoco quiero vivir como una esclava e ir como esos (señala a los cadáveres), hecha un estrozo. Por la tumba de mi marido, que no paso más hambre… Señor Palarea, usted ha luchado con nosotros, con el pueblo de Añover de Tajo, acuérdese. 

PALAREA (muy dignamente): Yo, como aquel, ni quito ni pongo rey. Solo obedezco a mi señor.  

(Se marcha Juan Palarea, entre murmullos. Y cuando anda lejos le despiden con caras destempladas):  

DE ENTRE EL PÚBLICO COMENTANDO:

-Si no era para tanto al final… El Palarea. Tantas

ínfulas que se da,

-Te toco el papo. Lo que vale. Ni un ardite.  -Na’. Se lo dejaron hecho.  

- ¿Qué castillo del Águila ni qué castillo del Águila?  

- ¡Castillo del comodón, tenía que haberse llamado!  - ¡Del comodón! Este no va a salir en ningún libro de Historia. Pero en ninguno, ya te lo digo yo. 

TODOS: ¡Comodón! (Palarea no puede escucharlos).  

 (Siguen discutiendo)

ALEJANDRO: ¿Qué haremos ahora?  

(Salen otros vecinos de entre el público. Se dirigen al escenario central, junto a los que visten de franceses y a los cadáveres).  

OTRO VECINO: Yo, señoras y señores os he estado escuchando, y me hierve la sangre. No sé muy bien qué es ser ciudadano. Son cosas de políticos, supongo. Lo tengo claro es que los campos están muy mal, arrasados por los malditos franceses... Ni una arroba de trigo puedo darles. Y el mercado está por las nubes. Mis gallinas las robó un gabacho. Y mis melones…  

TODOS: ¡Melones de Añover!  -Han desaparecido. Os propongo que hagamos algo.  

(Sigue hablando el mismo vecino. El resto se acerca. Forman un círculo y cuchichean, sin que el público pueda entenderlo).  - ¡Ea! ¡A las salinas! - ¡A las salinas!  - ¡Sal, sal para el arrastrao de Pedrito Pollas, el mayordomo!   

TODOS:. -Ciuda-danos. -Ciuda-danos. -Ciuda-danos. - (Una voz de entre los cadáveres): Esperad… No tan rápido. Si al final va a ser cierto que el pueblo escucha campanas, y que no entiende lo que hace…   

HERMANO DE ATANASIO: ¡El muerto! ¡El muerto está hablando!

ALEJANDRO: (Uno de los que patalearon a los franceses): ¡Y se parece a… don Casimiro Ortega, catedrático de Botánica, científico de renombre, cosmopolita, escritor, hombre ilustrado y … ¡de Añover! ¡No puedo creerlo!  

IGNACIO: ¿Qué ven mis ojos añoveranos? Por Dios, por la Virgen y por la iglesia antigua, que se nos vino abajo.  

HERMANO DE ANTOÑITO: ¿Qué hacías ahí, Casimiro? 

CASIMIRO:¿Y qué hacías tu dándome hostias? –

HERMANO DE ANTOÑITO: Yo qué iba a saber. Estaba parado en mitad del pueblo, con mi azadón, y llegaron los franceses… Erais muchos.

CASIMIRO: ¿También hace un rato, cuando estábamos muertos? 

HERMANO DE ANTOÑITO: Esa fue por mi hermano Antoñito, 30 añitos y soltero. Y vosotros lo matasteis cuando iba a encontrar moza… 

CASIMIRO: Cállese usted, si es tan amable. Por poco no lo cuento… 

IGNACIO: ¿Y qué hacía usted vestido de francés, don Casimiro? 

CASIMIRO: Espero que podáis entenderlo. A veces, el enemigo está en casa… Dime, Alejandro, ¿cuándo fue la última vez que montaste a caballo?  

IGNACIO: ¿A caballo? Eso es de ricos.  

CASIMIRO: ¿Y tú, Ignacio, fuiste a la escuela?

IGNACIO: No había. Cuando llegó el primer maestro al pueblo, tú le diste una de tus habitaciones para que nos enseñara lo básico ¡Yo ya iba con la mula!

CASIMIRO: ¿Y a ti, Claudia, te atendió un médico cuando pariste a tu tercer hijo?  

CLAUDIA: Ni por asomo.

CASIMIRO: Cuando unos y otros llegaron a la Universidad de Toledo, donde daba clase, yo me puse del lado de los franceses. Sí, de los franceses. Porque el pueblo, y toda España, está hecho un cristo… Yo, yo os di un cultivo nuevo, los espárragos, pero seguís comiendo pan duro.  

(Se dirige al público) 

Pedro Escribano, Matías Escribano, Manuel Carmena… 

(Responden desde el público) -Presente. -Presente. -Presente. 

CASIMIRO: ¿Cuántos espárragos producís?

TODOS: ¡Pocos!

CASIMIRO: ¿Cuántos os coméis? 

TODOS: ¡Ninguno! 

CASIMIRO: ¿Y alguna vez os habéis librado del diezmo? ¿Alguna vez os han perdonado los impuestos?

TODOS: ¡No!

OTRA VOZ: ¡Ladrones!  

UNA MAS: ¡Abusones!  

CASIMIRO: ¡Quitaos los trajes de los franceses, pero

no volváis a vestir como yo! (va medio desnudo, como todos los cadáveres). Añoveranos, esto haremos.  (Cuchichea algo con los vecinos, sin que el público lo entienda): 

ALEJANDRO: Sí. ¡Qué buena!

IGNACIO: ¡Magia, magia para nuestro Pedrito Pollas! - ¡Corred! ¡Todo el mundo a las salinas!  ¡Que venga, que venga el conde a quitarnos el trigo y las gallinas!  -Y que se lo diga al rey.  - ¡Viva la Pepa, viva la Constitución de Cádiz, y vivan los…! 

TODOS: ¡Los melones de Añover! 

(Se van. Corren hacia las fábricas de sal, en el Cerro San Gregorio. Al rato, entra un hombre a caballo.  Lo acompañan algunos soldados. Los vecinos están encadenados). 

Pedro Gómez Gutiérrez (mayordomo de los Niño, arrendatario principal de Añover de Tajo. Lee un documento): En nombre de la Santa Iglesia y de la Catedral Primada de Toledo, así como en nombre de su majestad Fernando VII, por cuyas manos los Niño son titulares de estas tierras. Quedan arrestados y serán fusilados los siguientes vecinos de la villa de Añover de Tajo: don Alejandro García, don Ignacio Escribano, doña Claudia Diaz… (nombrar con apellidos).  -           

UNA VOZ: Casimiro, traidor. 

OTRA: Los traidores son los que abusan.  

UNA TERCERA: ¿Es que nadie va hacer nada?  

PEDRO GÓMEZ: Desde que los Niño han sido poseedores de esta villa, no ha habido ni un solo incidente de gravedad. Pero alguien ha debido engañaros.  

ALEJANDRO: Solo queríamos justicia. 

IGNACIO: Justicia para el pueblo. 

PEDRO GÓMEZ: Os permitimos explotar vuestras tierras, hemos levantado varias ermitas, y así lo pagan vuestras mercedes, ¡echándonos sal a la cara! 

UN VECINO: (desde el lugar donde se coloca el público): ¡Es polvo de hadas! (Le arroja sal a la cara a Pedro Gómez). Los soldados corren a apresarlo. (En realidad, es un compuesto tóxico ideado por Casimiro).

PEDRO GÓMEZ: ¡Quema, quema!  

IGNACIO: Así no lo enseñó Ortega: si no hay pan para comer, tampoco hay gallinas. 

OTRO VECINO: Si no hay pan, tampoco hay gallinas. 

OTRO VECINO: Si no hay pan, tampoco hay gallinas.  

(Los vecinos que están entre el público se lanzan contra el absolutismo, representado por la comitiva de Pedro Gómez): 

OTRO VECINO: Mirad, mirad cómo corren las gallinas, tratando de apresar a sus pobres polluelos. Venían a cobrarnos los impuestos, a quitarnos el trigo, cuando no tenemos ni cosechas, molidos como estamos después de tanta guerra, después de luchar por nuestra patria… y no recibir nada. Nada, nada. Pues tomad sal (la arroja contra los soldados). Y que se os queme la cara.  - (Mientras los apalean) ¡Viva Casimiro! ¡Viva!

PEDRO GÓMEZ (con la cara ardiendo): No habrá

tumba para tanto cadáver. Tendrán que ampliar este cementerio y todo el mundo se acordará de la traición de Añover de Tajo.  

(Tiros y gritos. Después, termina la pelea). Sobre los cadáveres de unos y otros, incluidos los franceses, queda solo Casimiro Ortega  

 CASIMIRO: Vecinos de Añover de Tajo, mirad esta escena y pensad en vuestros muertos. Los unos, a manos de los franceses; los otros, a manos de los hijos a los que no pudieron matar los franceses. Estos últimos, por culpa de los tiranos; y los cadáveres de los tiranos, por culpa de la ira del pueblo. Decidme, en una palabra ¡si preferís tocar el papo o que os lo toquen!

El Elenco

Autores: Ignacio García y Nacho García 

Personajes:

ALEJANDRO GARCÍA: Julián Madrid
IGNACIO ESCRIBANO: Daniel Albarrán
CLAUDIA DÍAZ: Inma Alonso
MUJER DE JUAN JULIÁN GONZÁLEZ:  Felisa Mateos
HERMANO DE ATANASIO VILLASECA: José Manuel Velarde
HERMANO DE ANTOÑITO CARMENA: Óscar Ibáñez
JUAN PALAREA: Raúl Cabezas
CASIMIRO ORTEGA: Jaime García
Mayordomo de los NIÑO, PEDRO GÓMEZ GUTIÉRREZ: Luismi Cantorano
Faustino: Gloria Conejo
FRANCESES MUERTOS: Domingo Hernández, Jaime García, Francisco Sánchez 
MÚSICOS:  Pablo Leyton, Luis Arroyo, Alejo de la Fuente, Pablo Diaz, Pablo Magín, David María, David Rodríguez, Hugo Rodríguez, Goyi García.
BLOQUE DE OTROS VECINOS:  Ana María Moreno, Queti Pulido, Rosa Quitina, Chon Carmena, Pepa Herrando, Sagrario Carmena, María Rosa Gómez
BLOQUE DE PÚBLICO: Tomasa, María Rosa, Paco López, Noemi
SOLDADOS DE PEDRO GÓMEZ (niños soldados): Sofía, Rubén, Miguel, Mateo
                                           
DIRECCIÓN: Ignacio García  
AYTE DIRECCIÓN:  José Manuel Velarde
Coordinador teatro itinerante: Francisco García

Así se representó:


Vídeo de Fernando Moreno. "Mis raíces, Villa de Añover"


Enlaces a las representaciones de 2022 y 2024:






viernes, 11 de septiembre de 2026

El alegre viaje de Toledo a Añover. Teatro itinerante 20 de Junio de 2026

Otro episodio recordando y festejando la concesión

de la Carta Puebla a Añover por el Rey Fernando III el santo el día 6 de Enero de 1222.

El 5 de Enero un grupo de añoveranas decide viajar a Toledo para presentar sus respetos al rey Fernando, la reina Doña Beatriz y a Doña Berenguela, y desde luego conocer al futuro rey nacido el 21 de noviembre de 1221, así lo contamos ahora, en el teatro itinerante de Añover de Tajo representado el 20 de Junio:

Presentación


La obra:

Alegre viaje de vuelta, de Toledo a Añover

Personajes:

Fernando III el santo

Beatriz de Suabia

Berenguela de Castilla

Rodrigo Jiménez de Rada, Arzobispo de Toledo

Gonzale, soldado

Ana, niña añoverana

Grupo de añoveranas

Día 5 de Enero de 1222, Fernando III el Santo, la familia real y toda su corte están en Toledo en el Palacio de Galiana.

Zona arbolada de los jardines de las Casas de Galiana,

en ese momento solamente están Doña Beatriz y Doña Berenguela. Están recogiendo ropa de bebé tendida en unas cuerdas puestas entre los árboles.

Beatriz: Menuda noche que nos ha dado Alfonso, toda la noche pidiendo y encima se ponía nervioso.

Berenguela: Qué queréis, si aún no tiene 2 meses, con este frío necesita alimento y le darán cólicos, ya sabes que la noche que queráis, para eso estamos las abuelas.

Beatriz: Gracias madre, pero bastante tiene con lo que nos ayuda en las cosas de gobierno, y además no le va a dar Usted teta.

(Ríen las dos)

Berenguela: (entre risas) Eso ya no puedo, que no estoy criando.

Beatriz: ¿Qué tal han ido hoy las deliberaciones? No he podido asistir y Fernando no ha tenido tiempo de contármelo, hoy han estado los nobles y la toda la curia.

Berenguela: Bien, se sigue preparando la campaña de reconquista de Al-andalus (al tiempo se hace la señal de la cruz), y también otros asuntos, ¡Ah! También se ha acordado lo del fuero de Añover, como dirían sus mujeres “igualito” que el de Toledo, lo estarán escribiendo para la firma de todos.

Beatriz: ¡Cuánto me alegro! Son muy buena gente, que puedan sacar a sus familias adelante, (sonríe) mira que Alfonso podía haber sido Añoverano y todo.

Berenguela: Parece que para los libros de historia tiene más nombre Toledo, pero tampoco hubiese estado mal.

Beatriz: Y Ana, la niña que nos trajimos de allí, qué bien nos está viniendo para cuidar al niño, que acierto convencer a su madre, y lo que se ha espabilado ella en un par de meses.

Berenguela: No me digas, que a más de un joven de la corte va a hacer de perder la cabeza.

(Salen ellas de escena riendo y de buen humor, al

tiempo entra Fernando III acompañado por el Arzobispo Rodrigo Jiménez de Rada.)

Fernando: Habéis ordenado a los escribanos que transcriban lo acordado.

Rodrigo: Están en ello.

Fernando: Que esté preparado cuánto antes para que firmen sus señorías antes de partir cada uno a su destino. ¿A qué escribano habéis ordenado el fuero de Añover?

Rodrigo: De ello se ha encargado Juan el canciller, se lo ha dicho a Ejidio, sé que os gusta, menuda preocupación tienen sus majestades por esa villa, con todo lo que tienen para ocuparse, hemos empezado a construir la Catedral de Burgos, estamos planteando la de Toledo, y su majestad tiene pendiente reconquistar Jaén, Córdoba, Sevilla y todas las poblaciones de la zona.

Fernando: Lleváis razón, y el tiempo verá a mi más joven capitán por los cerros de Úbeda.

Rodrigo: ¿Cómo decís? 

Fernando: Amigo Rodrigo que cuadriculado sois, imposible es que se pierda por unos cerros inexistentes, lo que perderá es la cabeza por Dios sabe que menesteres.

(Ríen los dos)

Fernando: ¿No es menos importante que el Rey de Castilla cumpla la palabra dada?

Rodrigo: Tenéis toda la razón.

Entra en escena nervioso y preocupado a toda velocidad Gonzale, se para de pronto y hace una reverencia.

Gonzale: Mi señor, menudo jaleo tenemos fuera, han venido un grupo de mujeres, y no sabe la que tienen montada.

Fernando: ¿Y son violentas?

Gonzale: ¡Qué vaaa…!, dicen que su majestad ya las conoce y que han venido a presentar sus respetos, y han dicho muchas más cosas pero ya no me acuerdo, les hemos dicho que su majestad no puede recibirlas porque está ocupado, y han contestado que esperan a que pueda recibirlas, ¡y en eso está lo malo!, se han puesto a hablar mucho y muy alto, yo no me oigo ni mis propios pensamientos, una locura.

Fernando: Diles que pasen.

Sale Gonzale y vuelve acompañado del grupo de mujeres y niños, entran como ya dijo Gonzale, todas hablando muy alto, mirando el salón, comentando lo que ven, al ver a Fernando se paran en seco y hacen una exagerada reverencia.

(Fernando se queda muy extrañado no comprende mucho la situación, hasta que conoce alguna mujer y cae en la cuenta)

Fernando: ¡Ah! Si son las señoras de Añover, ¿Cómo han venido hasta Toledo con el frío que hace estos días?

Ana (madre): Su majestad, venimos a presentarle nuestros respetos, bueno realmente hemos venido a conocer a Alfonsito, y le hemos traído ropita hecha por nosotras. (Vuelve la cara hacia el resto de añoveras) Y a ver mi niña.

(Hace una reverencia como antes muy exagerada, mientras tano Fernando requiere a Gonzale y le dice algo señalando justo por donde han salido Beatriz y Berenguela antes)

Mujer 2: Y la ropa y los faldones no es de tela lujosa, pero abrigan y se lavan muy bien.

Mujer 3: Bueno, y el niño ¿Dónde está el niño?

Fernando: Tranquilas señoras, que ahora mismo viene.

Entran Beatriz y Berenguela, tras ellas oculta viene Ana a la que vemos tras separarse ellas a ambos lados, trae un bebé en brazos al que va mirando con una sonrisa de oreja a oreja, levanta la cabeza sin perder para nada la sonrisa y queda mirando a las mujeres, ellas se han quedado mudas, de piedra.

Ana: ¡Pero bueno! ¿Es qué ya no me conocéis? ¡Menuda cara de santopapos se os quedado! Soy Ana, la hija de Bartolomé y Ana. (Se dirige a una de las mujeres) ¡Madre! (contar 1 y 2 segundos) ¡Cuánto os echo de menos!

(Ana se acerca a su hija con cara de admiración, antes de que llegue su hija le dice, solo a su madre)

Ana: Pero ni soñéis que vuelva con vosotras.

(Ana no dice nada y al llegar junto a su hija le da un beso en la frente)

Ana (madre): Mi niña. (mira al bebé) ¡Pero qué niño más pulidito!

Se acercan el resto de mujeres y se arma el revuelo.

“Muuu pulidito es”, “Y que gracioso está”, “Es igualito que la madre”, “Los ojos son los del padre”, “Y que la abuela”, “Cómo se ríe Don Alfonsito”, “Anda que la Anita los guapa que se ha puesto”…

Fernando (Que anteriomente ha aprovechado a salir de escena con el arzobispo vuelve. Habla fuerte para ser escuchado sobre el bullicio de las mujeres): Señoras, señoras, tengo que darles una gran noticia.

Con un rollo de papel en la mano sigue hablando.

Fernando: Tengo ahora mismo en la mano el manuscrito del fuero de Añover, al Carta Puebla con la que me comprometí en su villa, los actuales moradores de Añover y lo que han de venir con el tiempo, pronto, tienen los mismos privilegios que los habitantes de Toledo, con mi sello rodado como Rey legítimo de Castilla y refrendado por todos los representantes del poder secular y eclesiástico del reino. 

Las añoveranas que han guardado en absoluto silencio mientras hablaba Fernando III estallan en júbilo dando vivas al rey Fernando, a la reina Beatriz, a Doña Berenguela, a Don Alfonsito,…

Fernando (mirando a Beatriz y Berenguela pidiendo


con la mirada su aprobación, que ellas dan devolviendo la mirada y con una sonrisa): Así que estimadas añoveranas les vamos a buscar acomodo para esta noche en estas mismas casas, y mañana antes del alba partimos para Añover con el manuscrito, cuanto antes lleguemos mejor.

Las añoveranas empiezan a cantar a ritmo de los cantares de San Bartolomé: 

Dice el rey Fernando

que quiere ser añoverano

para bailar en la diana

todos los veranos.


El elenco:

Autor: Javier Rodríguez Sánchez

Personajes

Beatriz:                              Noelia Aranegas 

Berenguela:                       Cande Gutiérrez

Fernando:                          Rodrigo Moreno

Rodrigo:                              Jaime García

González:                            Daniel Albarrán

Ana:                                      Valeria Dotor

Añoveranas: Pepa Serrano, Ana María Moreno, Consagración Carmena, María Rosa Gómez, Sagrario Carmena.

Dirección: Alicia Ramos

Coordinador teatro itinerante: Francisco García

Así se representó:



Vídeo de Fernando Moreno. "Mis raíces, Villa de Añover"




Las representaciones de 2022 y 2024:





martes, 8 de septiembre de 2026

El arbol de Júpiter y San Bartolomé, cuento de Francisco García

En memoria de Livia que nunca faltó a la función y dejo en Añover sus canciones.

En Añover de Tajo nadie sabía desde cuándo San Bartolomé era su patrón. Se sabía que hacía muchísimos siglos existía una ermita dedicada al Santo, tan antigua que cuando alguien escribió sobre ella, allá por 1483, ya dijo que era muy antigua. Había un manantial, una antiquísima cofradía y hasta una vieja estampa que hablaba de una imagen hallada milagrosamente.

Y hoy era 23 de agosto, Lucia sabia algo más: desde el verano anterior guardaba una vieja medalla que había pertenecido a su abuela: Había descubierto, que, algunas mañanas de agosto, aquella medalla le permitía ver cosas que los demás no veían.

En el patio de la casa de Lucía había un árbol de Júpiter (*). No era especialmente grande, pero Lucía lo conocía perfectamente. A finales de junio se llenaba de flores y, hacia finales de agosto, solía regalar una segunda floración. La tarde del día 23 había estado junto a él, tenía algunas flores fucsias, bonitas, pero nada extraordinario. A la mañana siguiente, Lucía se levantó temprano .Era 24 de agosto San Bartolomé, salió al patio dispuesta a marcharse a la Diana. Y se quedó inmóvil. El árbol de Júpiter había explotado en flores. Cientos de racimos fucsias cubrían sus ramas, Lucía nunca lo había visto tan hermoso Nunca.

—Pero anoche tú no estabas así... —susurró.

Se acercó, entonces sintió calor sobre el pecho, la medalla. La sacó de debajo de la camiseta. ¡¡¡Brillaba!!!

Lucía la miró. Después miró el árbol. Y en aquel preciso instante sonó el primero de los cohetes, unos segundos después el segundo y después el tercero

Desde la plaza comenzó a escucharse la música.

La diana en Añover de Tajo, años 20
Lucía sonrió. San Bartolomé había vuelto al pueblo, y la Diana llamaba a los añoveranos para anunciar que comenzaba la Función. Poco a poco, las calles fueron llenándose. Aunque decir poco a poco quizá no fuera del todo cierto. En unos minutos parecía que todo Añover hubiera decidido salir de casa a la vez. Cientos y cientos de personas avanzaban detrás de la música, ochocientas, Quizá mil. ¿Quién podía contarlas? Había muchísimos jóvenes. Bailaban, cantaban, bebían, reían y se abrazaban. Algunos probablemente llevaban toda la noche sin dormir. Pero junto a ellos estaban sus padres, sus abuelos y los niños. Aquella mañana las edades parecían haberse confundido.

Lucía vio a un abuelo abrazado a su nieto mientras los dos cantaban. Dos generaciones completamente distintas se encontraron en mitad de la calle y continuaron juntas detrás de la música. Nadie preguntaba quién había nacido en Añover y quién había llegado después. Tampoco importaba. Durante aquellos días todos compartían algo. San Bartolomé estaba entre ellos.

Había dejado su ermita para regresar al pueblo y celebrar con su gente la fiesta grande del año. Y Añover había respondido a su llamada.

Entonces la medalla volvió a calentarse. Lucía miró al abuelo que bailaba abrazado a su nieto.

Y ocurrió.

Durante apenas un segundo, el anciano desapareció, en su lugar había un muchacho de diecisiete o dieciocho años, corría por aquellas mismas calles con otros jóvenes. Las casas eran diferentes, la ropa también. Pero celebraban San Bartolomé. Lucía parpadeó.

El abuelo estaba otra vez allí. Abrazado a su nieto. La medalla volvió a calentarse.

Apareció Livia , bailando como si nunca se hubiera marchado y un grupo de muchachos hizo un corro alrededor y comenzaron a bailar con ella. Una mujer que bailaba cerca de ella se convirtió durante un instante en una niña que caminaba de la mano de su madre.

Un hombre que avanzaba despacio con un bastón apareció de pronto subido a hombros de su padre.

Lucía empezó a comprender.

Aquella mañana, entre los cientos de personas que llenaban las calles, también estaban todos los que aquellas personas habían sido.

El niño.

El joven.

El padre.

El abuelo.

Todos.

Pero la medalla siguió brillando. Y entonces Lucía vio mucho más atrás. Por un instante desapareció la música. Vio un camino. Una pequeña ermita. Gente acercándose a ella. Vio el agua de un manantial.

Mujeres, hombres y niños vestidos de una manera que solo había visto en los libros. Después otras personas, y otras. Generaciones y generaciones. No había charanga No había cientos de jóvenes bailando. No había Diana como Lucía la conocía. Pero había algo que permanecía.

San Bartolomé.

Unos iban a buscarlo. Otros lo acompañaban. Otros rezaban. Otros celebraban. Y todos, de una manera u otra, volvían a reunirse alrededor de él. La visión desapareció. La música regresó de golpe.

Lucía estaba otra vez en 2026.

Delante de ella, un grupo de jóvenes saltaba y cantaba. Un abuelo seguía abrazado a su nieto. Y Lucía comprendió algo.

Habían cambiado las casas.

Había cambiado la ropa.

Había cambiado la música.

Habían cambiado las personas.

Pero generación tras generación, San Bartolomé seguía regresando a encontrarse con su pueblo. Lucía pensó entonces en quienes ya no estaban. En aquellos que durante tantos años habían esperado la llegada del Santo y que ahora solo permanecían en la memoria de alguien.

Quizá por eso, durante las fiestas, los mayores contaban tantas historias.

—Aquí veníamos cuando éramos jóvenes.

—Aquí bailábamos.

—Aquí conocí a tu abuela.

—Tu padre hacía exactamente lo mismo que tú.

Lucía miró a su alrededor. Tal vez San Bartolomé tuviera también ese extraño poder.

Durante unos días hacía que Añover recordara, pero no eran recuerdos tristes, todo lo contrario. Eran recuerdos que bailaban. La Diana continuó recorriendo las calles. Los jóvenes cantaban. Los mayores intentaban seguirles el ritmo.

Los niños miraban. Y quizá, sin saberlo, empezaban aquella mañana a guardar los recuerdos que contarían muchos años después.

Lucía volvió a mirar al abuelo y al nieto. Ya no necesitaba que la medalla brillara. Los veía perfectamente. Uno estaba empezando a llenar su vida de recuerdos. El otro llevaba más de setenta años guardándolos. Y aquella mañana estaban creando uno nuevo juntos.

Horas después, Lucía regresó a casa. La música todavía se escuchaba a lo lejos. Entró en el patio. El árbol de Júpiter seguía completamente cubierto de flores fucsias. Se acercó despacio. Ahora creyó entenderlo.

Cada año el árbol perdía sus flores. Y cada año nacían otras. Nunca eran las mismas. Pero el árbol permanecía.

Como Añover, como sus gentes. Unos llegaban, otros se marchaban. Los niños se convertían en jóvenes. Los jóvenes en padres. Los padres en abuelos. Y cada generación volvía a florecer alrededor de una tradición que había recibido de la anterior. Lucía recogió del suelo una pequeña flor fucsia.

Entonces apareció su abuela.

—¿Qué guardas?

Lucía abrió la mano.

—Una flor del árbol de Júpiter.

La abuela miró hacia el árbol.

—Está precioso. No recuerdo haberlo visto nunca con tantas flores.

Lucía sonrió.

—Anoche no estaba así —Será cosa de la naturaleza.

Lucía miró su medalla.

Ya no brillaba. —Sí, abuela —respondió—. Será eso.

Antes de entrar en casa, Lucía volvió la mirada hacia el pueblo. San Bartolomé permanecería allí durante unos días. Habría música, procesiones, encuentros, abrazos. Familias que volverían a reunirse. Amigos que quizá llevaban meses sin verse. Jóvenes que alargarían la noche hasta convertirla en mañana. Y mayores que, durante unos instantes, volverían a sentirse como aquellos muchachos que fueron.

Después terminaría la Función.

San Bartolomé regresaría a su ermita.

Añover volvería poco a poco a la normalidad. Y habría que esperar otro año. Lucía guardó la flor junto a la medalla. Quizá nunca descubriría desde qué año San Bartolomé era patrón de Añover. Ya no le importaba. Había comprendido que algunas cosas no necesitan una fecha. Necesitan que alguien las recuerde. Que alguien las cuente. Y que, cuando llegue el momento, alguien vuelva a celebrarlas.

El próximo 24 de agosto volverían a sonar los cohetes. La Diana volvería a llamar. Las puertas volverían a abrirse. Y otra generación de añoveranos saldrá a las calles.

Porque, como llevaba sucediendo desde hacía tantos años que nadie podía recordarlo, San Bartolomé había vuelto a casa.

Francisco García Díaz, hijo de Añover



(*) Es un árbol o arbusto caducifolio que puede alcanzar unos 8 m de altura. Muy ramificado, forma una copa amplia y chata. La corteza, lisa y de color marrón medio (café), se desprende anualmente. Hojas ovales, opuestas, de color verde oscuro. Las hojas surgen en primavera de color cobrizo y en otoño adquieren matices amarillos y anaranjados. La inflorescencia es una panícula terminal de unos 9 cm de largo. Flores acampanadas con 6 pétalos de bordes rizados de color blanco, rosa o malva. Hay variedades púrpuras o rojas.



miércoles, 2 de septiembre de 2026

Don Antonio Hernández Férez, maestro en Añover y matemático

Buscando noticias e informaciones de Añover, encuentro una noticia en la revista "Escuela Española" de 16 de Julio de 1970, el título del artículo "Si o no, pero nunca el silencio".

El contenido del artículos va sobre la ingratitud en España hacia algunos auténticos sabios no considerados de primera fila, el reflejo de ello lo pone en Don Antonio Hernández Férez que ejerce como maestro en Añover de Tajo.

Por mi parte por edad debiera conocerlo pero por más que hago memoria no lo consigo, así que ya estoy pidiendo colaboración para quien lo recuerde.


He investigado sobre él, era natural de Alcantarilla (Murcia) y he encontrado opiniones diversas, unas de reconocimiento a su extraordinario trabajo como matemático y echando en falta un mayor reconocimiento, en otras hablando fatal de él. 

Era maestro de primaria y no tenía la carrera de matemáticas pero un entusiasta de los números, entre sus mayores logros están, la demostración del "Teorema de Fermat  que llevaba más de tres siglos sin que ningún matemático  hubiera acertado con la demostración" y una "Teoría Incompleta sobre los números primos cromosomáticos".

Por todo lo que he ido viendo era una persona con una personalidad arrolladora vehemente en su pasión por los números y conocimientos matemáticos, en los años 50 tuvo bastante fama, diríamos ahora que fue un personaje mediático. En 1982 tuvo un homenaje en su pueblo, Alcantarilla. Pero como he dicho también fue muy criticado, sirva como ejemplo: "Incomprensiblemente, en la ciudad de Alcantarilla (Murcia) hoy hay una calle que se llama Calle Matemático Férez".

¿Quién recuerda Don Antonio Hernández Férez, maestro en Añover y matemático?

Para quien quiera saber más sobre él pongo dos enlaces:

NÚMEROS DE CARMICHAEL MÁS GRANDES.LISTA DE LOS MAYORES NÚMEROS DE CARMICHAEL HASTA 9 FACTORES. D. ANTONIO HERNANDEZ FÉREZ 

¿Qué anécdotas se conocen sobre Antonio Hernández Férez, el "matemático" Férez de Alcantarilla (Murcia)?






viernes, 21 de agosto de 2026

75 aniversario de la Plaza de Toros de Añover de Tajo, la del Tío Venancio


La plaza de toros de Añover de Tajo merece ser un lugar de peregrinación, al menos, una vez en la vida. Una delicia para los sentidos. Una singularidad del Planeta de los Toros. De arquitectura popular por fuera, enclavada entre casas, adquiere una grandeza monumental cuando se accede al interior. La plaza ‘del tío Venancio’, inaugurada en 1951, está cuidada con un cariño que engrandece el rito de la Tauromaquia. (Mundotoro)

 La Plaza de Toros de Añover de Tajo es una plaza de tercera categoría con un aforo para 3.500 personas. Este año celebra su 75 cumpleaños, a lo largo de su historia ha formado parte de la vida y fiestas de nuestro pueblo, ¿Qué añoverano, no guarda en su memoria momentos vividos en ella?

Que el tesón y esfuerzo de un solo hombre en hacer en solitario una plaza de toros y esa plaza termine siendo identificada como la de una localidad de honda tradición taurina, es la viva imagen de nuestra historia y nuestro carácter, mediaban los cuarenta del siglo pasado, el Tío Venancio, gran aficionado a los toros, oyó por el pueblo que se estaba fraguando la construcción de una Plaza de Toros (la de Clemente) por un grupo de aficionados del pueblo.

Se puso en contacto con ellos, recibiendo una contestación negativa a su participación en el proyecto, en el que ya estaban once y eran bastantes, el Tío Venancio en ese momento decidió hacer una mejor y más grande, esto ocurrió en 1947, compró un solar por 2.000 pesetas y habló con el Tío Dimas, albañil de la localidad ajustando su construcción en 17.500 pesetas.

La plaza se inauguró en 1951 con un corrida

festival con reses de Don Eugenio Ortega (el monaguillo) para los diestros Domingo Ortega, Agustín Parra «Parrita», Antonio Bienvenida, Pablo Lozano y Vargas.

En noviembre de 1989, el Ayuntamiento compró la plaza e inició obras de actualización. Primero se acometió la grada del tejadillo, después se ampliaron los corrales, se construyó callejón que antes no existía, remodelación de la enfermería, el desolladero y por último los chiqueros y su grada.

La última gran reforma se efectuó en 2008 y 2009. Consistió en la reforma de la cubierta y de la fachada, con un presupuesto de 231.863,90 euros, la fachada lateral que antes se utilizaban de  cuadras se reforma con ladrillo toledano, un nuevo cambio de aires sin perder la estética y sobre todo  lo añejo de la plaza, los últimos retoques los realizaron nuestros vecinos Luis Gómez y sobre todo Manuel Rodríguez “El bolega”,  que con su trabajo gratuito le añadieron detalles muy sorprendentes, recoge una noticia sobre ello la edición toledana del periódico ABC, en su edición de 25 de Agosto de 2013.

El 4 de julio de 2009 se reinaugura, con una corrida de toros a beneficio de la Asociación Síndrome de Down de Toledo, con toros de José Escolar para los espadas Sánchez Vara, Torres Jerez e Iván Fandiño.

Por nuestra plaza han desfilado una infinidad de diestros a lo largo de los años, nombrarlos a todos resulta una tarea cercana a lo imposible.

Actualmente tiene el albero traído de Alcalá de

Guadaira, las gradas al aire, con arcos de ladrillo toledano, y en cada machón una espada o un verduguillo, y en la pared unos arcos pintados con color albero y bajo los arcos esculpidos los hierros de las ganaderías más significativas de la cabaña brava española (133).

Está llena de detalles que la embellecen, como el gran mural de azulejos de la entrada de cuadrillas y el resto de murales menores a lo largo de la fachada restaurada, que han sido donados por aficionados, recogen escenas con las distintas suertes de la Fiesta Nacional y otras propias de tradición local, por mencionar algún otro detalle, la veleta que se alza sobre el respetable.

Importante señalar las actuaciones que se ha ido haciendo en seguridad, eliminando riesgos en chiqueros, instalaciones interiores, etc.

El torero mexicano El Pana al ver la plaza se quedó maravillado la definió de esta forma Es como una tacita de Plata. Debido a su público añoverano la plaza de toros de Añover está considerada más “torista” que “torerista”.

Cambiando el tercio taurino, la plaza también ha

albergado representaciones teatrales, exposiciones automovilísticas, actuaciones diversas y conciertos de nuestra querida banda de música, e incluso fue escenario fotográfico para la prestigiosa fotógrafa Annie Leibovitz para realizar un reportaje al futbolista David Beckham, que fue portada en la revista Vanity Fair e ilustró un artículo en el Magazine de La Vanguardia.

En el patio de cuadrillas podemos ver varias placas de homenaje, a nuestro malogrado torero David Zamorano, al recordado concejal y aficionado taurino a Julián García Ortega, al torero Fernando Robleño, por indultar en la plaza al toro Malagueño y también menciona a su criador, Adolfo Martín, así mismo al torero Noé Gómez del Pilar que tomó la alternativa en Añover ejerciendo como padrino el pirata Juan José Padilla y como testigo Eugenio de Mora, con un toro de la ganadería de Luis Algarra, también a Manuel Rodríguez “El Bolega”, por su trabajo y dedicación a la plaza de toros.

Este mismo año la joven y activa Asociación Taurina Cultural San Bartolomé ha inaugurado su sede-museo en la misma plaza, tras 75 años, la plaza se mantiene muy viva y dinámica.

Añover de Tajo en el corazón y la memoria

Javier Rodríguez Sánchez, hijo de Añover

Artículo publicado en el Programa de Fiestas patronales de San Bartolomé en Añover de Tajo












La traición de Añover de Tajo. Teatro itinerante 20 de Junio de 2026

Continuación de la obra representada en 2022 y 2024 sobre el asalto del ejército francés a Añover de Tajo durante la Guerra de la Independen...

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