martes, 29 de septiembre de 2026

De nobles y lacayos. El título de Condes de Añover. Por Félix Sánchez Sánchez

 


Palacio de Munarriz a pocos pasos de la Iglesia de San Lorenzo, este majestuoso edificio fue mandado construir en 1536 por Rodrigo Niño Lasso, señor de Añover y caballero de la Orden de Santiago.

De nobles y lacayos

El Señor Solariego de Añover era el arzobispo de Toledo que, desde antiguo, arrendó sus tierras (lo llamaban Censo Enfiteútico Perpetuo) a los entonces Condes de Arcos, estos pagaban al obispo anualmente y después eran los condes los que arrendaban por parcelas a los agricultores de Añover.

La relación entre los Arcos y los añoveranos fue de muchas generaciones y no se ceñía solamente a la economía, los condes tenían casas en Añover y mucha influencia en Toledo y en la corte.

 La agricultura era la principal riqueza del pueblo y cada cuatro años los agricultores o colonos contrataban los trozos de tierra que disponía y otorgaba el conde a través de su administrador.


Contrato de
arrendamiento de tierras de Añover, de 1 de abril de 1840.

En nombre del Excmo. Sr. Marqués de Montealegre, Conde de Oñate y los Arcos (los títulos nobiliarios podían cambiar dependiendo de los enlaces matrimoniales de cada generación), su apoderado D. Manuel Escribano arrienda “por cuatro años que principiaran a correr y contarse en San Miguel, 29 de septiembre, y concluirán el mismo día de 1844” a los siguientes arrendadores vecinos de Añover: 

Manuel Aquilino Díaz __________    46 fanegas- 354 estadales.

D. Anselmo García _____________  47               297

Ruperto Villaseca ______________  31                18

Bernardo Villaseca _____________  17               375

Alfonso Sánchez Parra__________   15               204

Manuel Sánchez Parra__________   16               353

Sebastián Escribano____________  18               365

Mª Andrea Sánchez ____________  41               104

(mayor de edad y soltera)

Alfonso Sánchez Parra era el padre de mi tatarabuelo Cosme Sánchez Carmena.

Mª Andrea Sánchez prima-hermana de Alfonso y

Manuel Sánchez Parra, creo que era maestra y tiene una calle en Añover. Es una rareza encontrar a una mujer entre los arrendatarios en esta época.El acuerdo lo firmaban todos “juntos de mancomun por todo insolidum”, es decir, si alguno fallaba con su pago, lo debían pagar entre todos.

 Los cultivos eran de trigo o cebada. Un resumen de las cláusulas del contrato es el siguiente: 

1. Labrar bien y cumplidamente… en barbecho al menos 3 vueltas de arado…si no puede ser despojado.

2. Podrán traspasar las tierras a sus hijos, pero no a otros y no pueden subdividirlas.

3. En febrero los colonos entregarán al administrador pliego con la siembra de cada tierra para poder recaudar correctamente.

4. En mayo, un revisor nombrado por el colono, junto a otro del administrador revisarán el estado de los barbechos. Los que estén descuidados podrán ser despojados.

5. Se pagarán por cada 10 fanegas de cosecha, 25 celemines. Que incluyen los 13 celemines por la renta de la tierra, más 12 por el diezmo que corresponde al Marqués.(1 fanega = 12 celemines).

6. Han de sembrar los barbechos o podrán ser despojados.

7. No se pueden sacar los frutos de las tierras sin permiso escrito del administrador y este ha de decir qué tierra es, sus frutos y caminos por donde irán, además de la era en la que se ha de emparvar, trillar, limpiar y medir el fruto, para evitar ocultación.

8. Si fallece el colono, el arrendamiento recae en sus herederos y si no pudiesen en el resto de los colonos.

9. Los frutos de estas tierras no se mezclarán con los de otras tierras para poder cobrar renta y diezmo limpio de cada montón. No se podrá levantar la era sin avisar al administrador.

10. El fruto resultante del pago se ha de conducir a las paneras del Marqués, donde se dará el recibo correspondiente.

11. No se sembrará barrilla, si no es con licencia escrita y se pagará renta y diezmo.

12. Para rastrojar han de pedir permiso. Podrán plantar melones, judías o patatas notificándolo y de cada 10 partes se pagará 1 parte de renta y otra de diezmo; el pago será en metálico y las patatas en especie. No se podrán abrir pozos a la orilla del río, han de ser dentro de las tierras a distancia y han de cegarlos el último año.

13. Para evitar los cuantiosos daños de los gansos se ha de pagar un guarda. Se han de cuidar las lindes.

 Cada colono garantizaba los pagos al Marqués hipotecando sus posesiones y casa.

El control era estricto, riguroso a pesar de que sólo alquilaban a probados agricultores que contaban con la “confianza” del Conde.

 Los problemas venían cuando había mal año y las cosechas eran cortas en las que después de pagar apenas quedaba grano después de todo el trabajo del año y sus gastos. Hay que tener en cuenta que además de pagar al conde, después pagaban otro diezmo (otra décima parte) a la iglesia.

Pero la mayor dificultad era para los peones o trabajadores asalariados, que eran mayoría y para mantener a sus familias cobraban cortos y precarios salarios. Su sustento dependía en gran medida de que hubiera cosecha para poder trabajar. Todo se movía a fuerza de sangre, de humanos o animales.

Dos curiosidades: 

En el punto 11 prohibían sembrar barrilla sin permiso. Ya había habido problemas pues los agricultores querían librarse de pagar diezmos porque no era ni grano ni fruto. La barrilla era un cultivo especial de unas plantas que al final se incineraban y vendían sus alcalinas cenizas para hacer jabón.

En el 13 obligan a pagar a un guarda por la abundancia de gansos que se comían las cosechas, esto indica que estos animales venían en gran cantidad a recalar a humedales de la vega que, entonces, debían de ser abundantes, hoy la vega es distinta.

El arzobispo de Toledo era el Señor de Añover y no pisaba por el pueblo, sin embargo, la familia de los Niño, grandes aristócratas, mantuvieron durante siglos gran contacto e intereses en Añover, pero no podían optar a ser condes de Añover ¿Se conformaron? ¿Qué hicieron?

Hemos de retroceder hasta el 28 de enero de 1602 en
Iglesia Parroquial de la Santa Cruz
en Añover de Tormes
que se firma escritura otorgada en Valladolid, en la que Don Juan Niño de Guevara adquirió la villa de la Aldehuela en Salamanca con su señorío jurisdiccional, nombramiento de alcaldes, regidores, alguaciles y con justicia civil y criminal. Casi simultáneamente, por Real Cédula de Felipe III dada en Valladolid el 29 de diciembre de 1601, a instancia de Don Juan Niño de Guevara se ordena
cambiar el nombre de La Aldehuela por el de Añover de Tormes.

No está muy claro el año en que, por Real Despacho de 10 de abril, el propio monarca crearía a favor de Don Juan Niño de Guevara, el título de Conde de Añover de Tormes, para sí y sus descendientes.

Nunca hubo condes de Añover de Tajo, aunque el título se puede abreviar como Conde de Añover sin añadidos, como ocurre con los Duques de Alba que en realidad son Duques de Alba de Tormes.

 

Félix Sánchez Sánchez, hijo de Añover

4 de julio de 2026. 

 Fuentes:

Archivo Histórico Provincial de Toledo.

Evaristo Martín de Sandoval y Carmen Travesedo y Colón de Carvajal, Historia de la Villa de Añover de Tajo (1222-1848),

M.ª del Carmen Vaquero Serrano y Juan José López de la Fuente. Artículo sobre libro del Lazarillo de Tormes.

Carta de llamamiento al Conde de Añover

Artículo publicado en el Programa de Fiestas patronales de San Bartolomé en Añover de Tajo de 2026

 

viernes, 25 de septiembre de 2026

Pregones de las fiestas de San Bartolomé. Año 2026. Luis Dotor


Saluda del pregonero en el programa de fiestas 

Estimados vecinos:

Una vez más llega el mes de agosto, monto en mi bicicleta y subo al trabajo por las calles del pueblo. ¡Qué agradable el frescor matutino!

Paso por la calle Prim y encuentro operarios del

Ayuntamiento plantando florecillas en el parterre vertical, frente a La Espuela; otros trabajadores instalando el alumbrado; algunos más colocando el vallado en las calles por las que pasarán los morlacos destinados a los festejos taurinos y los tradicionales encierros. En las puertas de algunas viviendas, cajones con los frutos de la ubérrima vega de Añover. Se percibe en el ambiente una luz y alegría especial. Se acercan las fiestas en honor a San Bartolomé, tan deseadas, tradicionales e importantes para todos los añoveranos y añoveranas.

En los supermercados, grupos de jóvenes que habitualmente no frecuentan estos establecimientos, con listados de productos a adquirir, absolutamente ilusionados, están encargados de la intendencia para que en la peña no falte de nada. Se advierte la alegría con que lo hacen...

Alegría, satisfacción y un inmenso orgullo es lo que yo sentí cuando me convocó Rodrigo, el alcalde, junto con Patricia, teniente de alcalde, y Alejandro, concejal de Festejos, para ofrecerme el inmenso privilegio de pronunciar el pregón de las fiestas de este 2026.

Es para mí un gran honor poder dirigirme desde el balcón del Ayuntamiento a toda la población, en un día tan señalado. Haré lo imposible para estar a vuestra altura.

Nos vemos el día 23.

¡Felices Fiestas!

El pregón del día 23 de Agosto

Buenas noches Añover, ¡Felices Fiestas!

Queridos vecinos, autoridades, miembros de las peñas, amigos y visitantes. Cuando llegué a esta localidad hace treinta y cinco años a tomar posesión de mi plaza como sanitario local, no podía imaginar que el futuro me encontraría en esta atalaya pronunciando el pregón inaugural de las Fiestas Patronales, que me llena de orgullo y recibo con enorme emoción y gratitud. Quiero expresar mi más sincero agradecimiento al Ayuntamiento y a todos aquellos que han pensado en mí para pregonar las Fiestas en Honor a San Bartolomé.

Nos reunimos para anunciar el comienzo de nuestras tradicionales fiestas grandes, días que representan mucho más que las espectacular y famosa diana, música, pólvora, festejos taurinos, bailes, diversión a raudales, son días de encuentro con familiares y amigos, de brazos, de recuerdos, de regresar a casa y sentir nuestras raíces.

He tenido el privilegio de acompañar a muchos de vosotros en momentos muy importantes en vuestras vidas, he visto nacer a niños que hoy son padres y traen hijos a la consulta, he compartido la preocupación en la enfermedad y también la alegría en la recuperación. La tranquilidad de una buena noticia y en ocasiones el silencio respetuoso de la despedida. Quiero rendir homenaje a los añoveranos que nos han dejado en este último año, ellos forman parte de nuestra memoria colectiva, a muchos de ellos me unía una relación que transcendía de los profesional y tocaba los sentimientos.

Como sanitario he comprobado que la mejor medicina es la suma de los fármacos, el cariño de la familia, el apoyo de los vecinos y la fuerza de una comunidad unida.

También he sido muy afortunado de compartir mi

tarea profesional con dos personas que han dejado una huella indeleble en Añover y que han contribuido a forjar la persona que soy hoy, dos profesionales de la medicina de primer nivel D. Pablo Huelin y D. Manuel Domínguez, con ellos y la inestimable ayuda de Begoña Aenlle la administrativa entonces, nos encargamos de pilotar el cambio del modelo sanitario de asistencia tradicional basado en el enfermo, al nuevo que también se ocupa del paciente sano. Posteriormente fueron llegando más profesionales, no menos capaces, he de mencionar a Pilar Fiz, la pediatra de muchos de los aquí presentes, mi querida compañera Ana Alonso Martín, casi treinta años codo con codo y últimamente Rocío Rodríguez Coronilla, y me acuerdo de estos y no de otros porque vosotros mismo a menudo me recordáis o me preguntáis por ellos. 

La grandeza de un pueblo no se mide por su tamaño sino por la de su gente y aquí vamos sobrado de ella, la prueba clara está en el desfile que acabamos de disfrutar, para llegar aquí hoy, hay muchas jornadas y horas robadas al sueño y a la familia, pero es prioritario hacer unas fiestas cada vez más grandes y exuberantes, cada uno aporta su granito de arena, las majorettes con sus bailes y su desfile, la sin igual banda de música, el colorido el simbolismo que aportan las peñas, citó el alcalde 1500 peñistas, y no olvidemos que no es este el único día, en carnavales se prepara un jolgorio parecido, hace algunas semanas vivimos un espectáculo maravilloso, la representación en un teatro itinerante de algunos sucesos históricos que configuran la idiosincrasia de Añover, participación multitudinaria de actores y público, no veo mejor forma de contar la historia de un lugar, era le segundo capítulo, el primero trató de la concesión de la Carta puebla por el rey Fernando III el santo en 1222, esta es otra faceta más de la calidad de la gente de Añover, la creatividad. Las representaciones de la Asociación Cultural Siglo XXII, la Asociación de Mujeres, colaboran en todos los eventos que se organizan, las asociaciones de mayores, los Rookies de escultura que arrancan en este último año e irrumpen con fuerza inusitada en la sociedad añoverana, las peñas taurinas, cofradías eclesiásticas, Asociación Ornitológica, Centro Ocupacional, aquí todo el mundo participa en algo y eso hace grande al pueblo.

A nivel individual tenemos a un par de pintores con

mucho talento,  también César González García del que conozco su obra y Francisco Carmena, al que conozco menos, pero si la corporación ha decidido contar con él para el libro de festejos, seguro que es otro genio. Alejandro García Naranjo, no hace tanto tiempo galardonado por el Ministerio de Ciencia e Innovación, en el Área de artes y humanidades, en este año también han sido galardonados un grupo de alumnos del IES San Blas por un trabajo sobre los carnívoros en la Sagra, más reciente es el éxito de Pablo Adán Martínez, Campeón de España Universitario de Judo, lo veremos pronto en los JJ.OO. paseando el nombre de nuestro pueblo por todos los rincones del orbe.

Asimismo rendir homenaje a todas esas personas anónimas que trabajan para que las fiestas sean posibles, a los voluntarios, las fuerzas de seguridad y protección civil, D. Ángel el párroco que se encarga de los actos religiosos y de mantener viva la tradición de nuestro Patrón.

No me puedo olvidar de todas aquellas personas, que a temporadas se encargan de mantener limpias las calles, desde muy tempranas horas, las trabajadoras de asistencia a domicilio que se ocupan de ayudar a nuestros ancianos en su necesidades básicas, me las encuentro a menudo en los domicilios y en muchos caso asumen tareas que van más allá de su responsabilidad.

Un recuerdo especial a los agricultores que nos deleitan con los ricos frutos de la vega, los tomates, melones, sandías, en otro tiempo espárragos, triunfas en cualquiera que sea el sitio donde los lleves.

A los jóvenes. que disfruten de estas fiestas con intensidad pero con responsabilidad, las mejores son aquellas en las que al día siguiente sólo quedan buenos recuerdos.

A todos aquellos que con su esfuerzo hacen que Añover siga siendo un lugar del que sentirse orgulloso.

Que durante estos días abramos nuestras puertas y nuestros corazones, que nadie se sienta solo, que los saludos y los abrazos sean protagonistas, las fiestas pasarán pero que los recuerdos permanezcan.

Un pueblo no es grande por lo que tiene sino por lo que es capaz de hacer sentir a quienes nacieron en él, a quienes viven él y a los que tuvieron que marcharse.

Hace treinta y cinco años yo venía a trabajar, con el paso del tiempo comprendí que Añover me estaba acogiendo como uno más, a mí y mi familia.

Muchas gracias por el cariño que siempre me habéis demostrado, ha sido un privilegio cuidar de vosotros y sentirme parte de esta gran familia que es Añover.

¡Viva San Bartolomé!

¡Viva Añover!


Video del pregón publicado en facebook por de Goyi García Díaz





miércoles, 23 de septiembre de 2026

Dos motes para una Virgen. Teatro itinerante 20 de Junio de 2026

En el año 2000 se recuperó una tradición añoverana, es una supuesta doble identidad de nuestra Virgen de la Vega, que el Jueves Santo procesiona como Virgen Dolorosa y el inmediato Lunes de Pascua procesiona con toda la alegría general como Señora de la Vega y su agricultores. Hoy les ofrecemos una imaginativa explicación de la tradición con una versión libre de Paco García sobre el libreto original de Antonio Talavera.


La obra:

Dos motes para una Virgen

Personajes:                                                          

MUJER

JUAN

PAQUITO

CURA

CRIADA

NATALIA

ALCALDE

OBISTO

EL PUEBLO 

ESCENA  1

Añover de Tajo, siglo XVIII. 

Cocina de una casa en Añover. Entra JUAN, un labrador de unos 35 años que viene de arar sus tierras tierras en la vega lleva unas alforjas, una de cuyas bolsas abulta bastante. 

 (Entra JUAN con la alforja exageradamente abultada.) 

MUJER: ¿Has arado la tierra o has traído media vega a casa? 

JUAN:  Calla ama. Es que … esto me ha mirado 

MUJER: ¿La tierra te mira ahora? 

JUAN: No la tierra. Esto.  (Saca lo que puede parecer la cabeza, Viene envuelta en una manta La mujer la desenvuelve y queda mirando sorprendida.  Da un respingo.) 

MUJER: ¡Ave María Purísima! 

JUAN: Sin pecado concebida… pero mírala bien. 

MUJER: Esa cara… Esa cara la he visto muchas veces. (Llamando) ¡Paquito ven aquí! 

PAQUITO: Mande madre  

MUJER: ¿A qué te suena esa cara? 

PAQUITO: (mira curioso) ¿Es para asustar a las gallinas? 

MUJER: No seas simple.  Mírala tú que eres monaguillo ¿A qué te recuerda? 

PAQUITO: (Observa pensando y mirando la cabeza, cae en la cuenta) Ahora que lo dice, madre la cara es la misma de   la Dolorosa del cuadro… que hay en la Iglesia, … pero con menos polvo. 

(Silencio. Se miran los tres.) 

JUAN:  . La gente dice que ese cuadro lo pintaron

fijándose en una Virgen que había en el altar, pero que luego esa Virgen la robaron hace muchos años, aunque El Sr. Cura dice siempre que ese robo no está escrito en ningún papel de los que hay en la sacristía. Como sea la Virgen que dicen que robaron… nos cae encima medio pueblo 

MUJER: O medio cielo. 

JUAN: Vamos al cura. Y que sea lo que Dios quiera… y el alcalde no estropee. 

(Oscuro breve) 

ESCENA 2 

Despacho rectoral de la Parroquia de Sta. Ana. El CURA (Don Zenón) está sentado ante el escritorio,  leyendo. Hay una criada que durante toda la escena va limpiando con un plumero,  observando todo y, lo más importante, escuchando la conversación, aunque en ningún  momento interviene en el diálogo.  

CURA: ¿Una cabeza encontrada arando? Juan, tú siempre tan profundo. 

JUAN: La mula tropezó. Yo no. 

MUJER: Mire bien, don Zenón.  

CURA: (El cura observa con exagerada solemnidad.) Hum…Nariz recta…Barbilla dañada… Mirada intensa… (Pausa) Si es la Dolorosa, está muy disimulada. 

JUAN: En el pueblo dicen que la robaron. 

CURA: En el pueblo dicen muchas cosas. El otro día dijeron que yo sonrío. (Pausa cómica.) 

MUJER: ¿Entonces nos la quedamos? 

CURA: Si estaba en vuestra tierra, vuestra es. Pero no me montéis procesiones improvisadas. 

MUJER: Queremos verla de blanco y oro. Virgen de la Vega. 

CURA: ¿En mitad del campo? 

JUAN: Más cerca del trigo que del cotilleo. 

CURA: Eso ya es ventaja. (Pausa. Suspira.) Haced lo que queráis… pero luego no me digáis que el pueblo se ha dividido por vuestra culpa. 

JUAN: ¿No es verdad que en Añover no hay una Virgen Dolorosa en la procesión del Jueves Santo? La hay en todos los pueblos de la Sagra. Ya es raro que este pueblo sea el único que carezca de esa imagen. 

CURA: Esa procesión tiene bastante con las dos imágenes que hay en la ermita de “Los Cristos”: el Nazareno, con su túnica toda morada y el Crucificado. No hace falta más 

MUJER: Pues siempre se ha dicho que si este pueblo no saca Dolorosa es porque la robaron, y la Iglesia nunca se molestó en reponer esa imagen 

CURA: Insisto en que nunca hubo tal robo. Es una patraña. Y creo que, con esto, puedo dar esta visita por concluida. 

MUJER: Nos gustaría usar esta cabeza para hacer nosotros nuestra propia Imagen de la Virgen para tenerla en el campo. 

CURA: ¿Y qué pintaría una Dolorosa en vuestras Werras? ¿Quieres explicarme? 

MUJER: No tendría por qué ser una Dolorosa. Yo le haría unos ropajes blancos bordados en seda dorada, y la llamaría “la Virgen de la Vega” En nuestras Werras se produce mayormente trigo. Las espigas son doradas cuando maduran, y la harina que se saca del trigo es blanca. 

CURA: No me disgusta la contestación. Eres imaginativa y tienes buen gusto 

(La CRIADA sale disparada.) 

ESCENA 3   

Plaza. Murmullo creciente. Pueblo (Gente en la plaza) 

Entra la CRIADA hablando con una paisana. 

CRIADA: ¿Sabes una cosa, Natalia? Han encontrado en el campo la cabeza de la  Dolorosa que robaron hace tantos años. 

NATALIA: ¿Sí? ¿Quién? 

CRIADA: Se dice el pecao pero no el pecador 

NATALIA: Entonces, el pueblo volverá a tener Dolorosa para la procesión ¿no? 

CRIADA: Me parece que no, porque el cura ha dicho a quien la ha encontrao que se queden con ella para ellos solitos. 

NATALIA: ¿Y a ti te parece eso bien? 

CRIADA: Yo soy una “mandá”. Como ves, yo, Ver, oír y callar.  

NATALIA: Descuida. Soy una tumba. (para sí) ...que retumba… 

(La criada desaparece) 

NATALIA: (Gritando)¡Que la Dolorosa ha aparecido! 

VOZ 1:¡Es milagro! 

VOZ 2: ¡Es problema! 

ALCALDE: (Entrando con bastón) ¿No podéis hablar sin gritar? Siempre que entro ya estáis discutiendo. ¿Se puede saber qué celebráis sin avisarme? Porque si hay fiesta quiero banda… y si hay pelea quiero silla. 

JUAN: alcalde, yo no he hecho nada. Solo que he encontrado una cabeza 

ALCALDE: Eso ya lo veo, Lo que no veo es el cuerpo del delito 

(Risas leves.) 

NATALIA: ¡Es la Virgen robada!  

ALCALDE:  Natalia, tú ves robos hasta cuando desaparece el pan de tu casa.  

NATALIA: Porque desaparece 

ALCALDE: Porque se lo come tu marido 

(Risa general) 

ALCALDE: ¿A ver dónde estaba? 

JUAN: En mi tierra 

ALCALDE: ¿Y tu tierra paga contribución? 

JUAN: Si, señor 

ALCALDE: Entonces lo encontrado tributa contigo (Pausa cómica) 

NATALIA: Es del pueblo 

ALCALDE: Entones si empezamos así, también habrá que repartir tus gallinas 

(Sube el murmullo) 

ALCALDE: ¡Silencio!  Que para gritar ya tengo yo voz suficiente (Se aclara la garganta exageradamente) Estamos ante un asunto delicado; una virgen sin papeles, un cura que no confirma, procesión sin permiso (Pausa, piensa) Yo de religión lo justo, me santiguo cuando truena … y cuando hay elecciones.   

(Risas fuertes) 

VOZ 1: Queremos Dolorosa 

JUAN: ¡Virgen de la Vega! 

ALCALDE: Pues tenemos una Virgen con crisis de

identidad (Pausa, grandes risas), Esto me supera- Cuando el problema es celestial, que venda alguien con el rango social que gane mas 

VOZ 2:  Que las Vírgenes no pagan impuestos.  

(Pausa cómica.) (Risas.) 

PUEBLO:(Se encienden murmullos cruzados, hablando todos a la vez) 

OTRO: Queremos Dolorosa. 

JUAN: Y yo Virgen de la Vega. 

ALCALDE: Pues que venga el Obispo, que para eso cobra más. 

(Oscuro) 

ESCENA FINAL 

Entran el OBISPO y el CURA en la plaza con cierto aire solemne pero cercano. 

OBISPO:  La paz sea con vosotros, hermanos 

PUEBLO:  Y con tu espíritu 

OBISPO: Buena contestación para el inicio de la misa, pero aquí no estamos en misa. 

ALCALDE: Y con usted, que la va a necesitar. (Pequeña risa general.) 

OBISPO: Me han contado vuestro problema, me dicen que discuds por una misma Madre. 

NATALIA: Queremos Dolorosa. 

JUAN: Queremos Virgen de la Vega. 

OBISPO:(Reflexiona mirando al cielo exageradamente) Una misma imagen… dos deseos… un pueblo testarudo… 

(Pausa. Mira al alcalde.) 

OBISPO: Creo que tengo solución. (Silencio expectante.) Será Virgen de la Vega el Lunes de Pascua. 

(Parte del pueblo aplaude.) 

OBISPO:  Y será Dolorosa el Jueves Santo. 

(La otra parte aplaude.) 

(Silencio. Luego sorpresa.) 

ALCALDE: ¿Una sola Virgen con doble jornada? 

OBISPO: Más trabaja el alcalde y nadie se queja. 

ALCALDE: ¡Eso es verdad!  (Risas fuertes.)  Vecinos… si subís la cuesta bailando y la bajáis cantando, yo prometo ir el primero  

OBISPO: Vestirá blanco para la alegría y negro para el dolor. 

CURA: (Aparte, al OBISPO) Buena solución digna de Salomón, Excelencia 

JUAN: ¿Y la ermita? ¿Y dónde la pondremos? 

OBISPO: En una capilla pequeña junto a la vega… y con el tiempo, si el pueblo responde, ya tendrá casa mayor. 

JUAN: ¿Y mientras tanto… dónde descansará la Virgen? 

OBISPO: Donde empezó todo: cerca del campo y del trigo. 

JUAN: ¿Y ahora qué hacemos con la cabeza? 

OBISPO: Primero darle cuerpo… y después darle techo. 

CURA: Pues no sería mala idea levantar una pequeña capilla arriba del cerro´´ que hay en la vega 

JUAN: Cerca del trigo. 

MUJER: Y del camino. 

NATALIA: Para que pueda subir todo el pueblo. 

OBISPO: Y subir cantando un himno. 

ALCALDE: Y bailando, que en Añover las penas duran poco cuando hay música. 

OBISPO: Entonces ya está decidido. 

CURA: ¿El qué, Excelencia? 

OBISPO: Que hoy ha nacido una romería. Iremos en procesión. Y como dice el señor alcalde, bailáis en la subida y cantáis en la bajada. 

NATALIA: Eso sí que lo sabemos hacer. 

OBISPO: No lo dudo. (En voz alta) Id ahora todos con Dios, pero antes, el hijo de Juan va a cantar un himno que ha compuesto en honor a la Virgen de la Vega 

PAQUITO: (Cantando “a capella”) “¡Oh virgen de la Vega / Madre querida /Madre  querida!” (Se detiene a una señal del CURA) 

CURA: Ahora todos, para que vayamos aprendiendo 

(Pausa final. PUEBLO: “Oh Virgen de la Vega…” 

Unos cantan Vega, otros Dolorosa. Se arma mezcla divertida.) 

ALCALDE: ¡Basta ya! Que al final vamos a tener que llamarla “Virgen del Lío”.  

(Risa grande.) 

OBISPO: Eso sí que no. 

ALCALDE: Bueno…mientras no haya que cambiar el escudo del pueblo…(Pausa.)  Se levanta la sesión… y que Dios nos pille confesados el próximo Lunes de Pascua. 

Cantan toda la misma estrofa, pero mientras unos dicen “Oh Virgen de la Vega”, otros dicen “Oh Virgen Dolorosa”, armando un guirigay. 

Se mezclan entre el publico 

FIN 

PROPUESTA DE  SEGUNDO FINAL 

PUEBLO: “Oh Virgen de la Vega…” 

OTROS: “Oh Virgen Dolorosa… 

Se arma el guirigay. Entonces el Obispo levanta la mano. 

OBISPO: ¡Una sola voz para una sola Madre! (Silencio). 

CURA: Y el pueblo ya ha elegido nombre. (Pausa). 

NATALIA: Pues que sea la Virgen de la Vega… Entonces todo el pueblo canta unido:  

PUEBLO: Hermanos de la Virgen de la Vega 

“¡Oh Virgen de la Vega, 

¡Madre querida…!” 

EL ELENCO: 

Autor: Francisco García
Versión libre de Paco García sobre el libreto original de Antonio Talavera

Personajes: 
Mujer:                              Candi Delgado
Juan:                                Julián Madrid
Paquito:                            Jorge Cabezas
Cura:                                José Manuel Velarde
Criada:                             Esperanza Molina
Natalia:                            Teresa Sierra
Alcalde:                            Óscar Ibáñez
Obispo:                            Raúl Cabezas  
Voces y pueblo:                Queti
                                       Felisa Mateos
                                       Tomasa Rodríguez
                                       Domingo Hernández   
                                       María Rosa Gómez
                                       Sagrario Camena
Dirección: Alicia Ramos

Así se representó:


Vídeo de Fernando Moreno. "Mis raíces, Villa de Añover"





lunes, 21 de septiembre de 2026

Don Quijote y la añoverana. Teatro itinerante 20 de Junio de 2026

No es esta la primera vez que relacionamos Añover con Don Miguel de Cervantes y Don Quijote, tenemos una publicación en el blog, clica en el enlace: Añover y el Quijote, de Alfonso Mantero Galán.

La relación de hoy se la debemos a la imaginación de Ricardo, en una obra sorprendente en la que el personaje, Don Quijote, desafía a su creador y cuenta su propia historia, una obra fresca y divertida.

La obra

Don Quijote y la añoverana.  

Personajes: Miguel de Cervantes, Don Quijote de La Mancha y Sancho Panza. 

Vestuarios: Cervantes de negro con su cuello y puños cervantinos. Don Quijote con su ropa habitual, su escupo y su lanza, y Sancho Panza estilo campesino. 

Objetos: Una hoja tipo pergamino, una pluma para Cervantes. El bigote de Don Quijote tiene que ser postizo para poder quitárselo en medio de la función y una rosa. 

En la calle se encuentra Miguel de Cervantes, simplemente pasea por Añover disfrutando de una tarde soleada con su pluma y su pergamino en la mano. Observa las fachadas con las manos a la espalda. Denota tranquilidad y pocas prisas. 

De repente, de la nada, aparece frente a él el mismísimo Don Quijote de La Mancha, que claramente estaba buscándole y empieza a dialogar con él. 

―¡A quién tengo el gusto de encontrarme por estos páramos rurales! ―exclama Don Quijote. 

Cervantes, asombrado, mira su pluma y su pergamino

para ver si había escrito su aparición en escena y no comprende nada al ver que la hoja está en blanco. 

―¿Qué hace vuestra merced aquí? Yo no le he mencionado en esta escena. Vos no debería aparecer en este momento. 

―Ya no es menester. Debe saber, que mi personaje ha cogido sus propias riendas y ahora es mi persona quien dirige la historia donde y cuando quiera. 

Cervantes sorprendido vuelve a mirar su hoja. Pasados unos segundos de negación, deja los utensilios sobre la acera y le observa de arriba a abajo con atención. 

―Ahh ¿sí? Entonces, ¿ahora viajáis por vos mismo? ¿Ya no precisáis de mi para campar por los anchos campos de Castilla? 

―Efectivamente. 

―¿Y por qué sigue llevando la misma armadura vieja y anticuada con la que yo os engalané? ―camina mientras lo mira dándole una vuelta completa― ¿Por qué mantenéis la misma lanza? Y mas decir, ¿por qué conserváis la misma edad que yo os puse? 

Don Quijote se queda pensativo. 

―Para que me reconozcan; de otro modo, pensarían que sería cualquier campesino espigado y no un caballero llamado a defender a los débiles, socorrer a los oprimidos, castigar a los malvados ―(clama al cielo alzando la lanza)―. Mas, en adelante, ya no llevaré Bigote ―(se lo arranca al ser postizo)―. Y si ha reparado, ya no cabalgo a mi gran equino: para los más mozos (mira a algún niño entre el público y se dirige a él), mi caballo, Rocinante. 

Cervantes se queda mirando hacia donde mira Don Quijote, el público. 

―Mas, ¿a quién habláis? 

―¡Al público! 

―Vuestra merced está más loco que nunca. ¡Aquí no hay nadie! Yo solo trataba de pasear sosegadamente por este lugar y ni eso puedo. 

―Que no hay nadie dice ―Don Quijote sonríe a la gente y después se vuelve de nuevo hace él―. Ya os he dicho que yo ahora también puedo crear mis propias historias. Trabajo por mi cuenta. 

Cervantes da una vuelta por la escena tratar de entenderlo todo. 

―Esto jamás lo hubiera imaginado. El protagonista de mi gran novela, de mi mayor éxito. El libro más traducida a lo largo y ancho de este mundo, después de la biblia. El caballero del que todos hablan… revelado ante su creador. Mas decidme, ¿qué deseáis? 

―Venía a reprenderos. 

―Anda… ¿Y qué causa os mueve? 

―Por no querer narrar en su novela, esa de la que tanto presume, o mejor dicho, en MI novela, mis amoríos con la añoverana. 

―No sé de qué me habláis. 

―Sí lo sabéis. 

Cervantes se queda pensativo. 

―Vuelvo a decirle que no tengo noticia de lo que habla. Vos siempre estuvisteis enamorado de Dulcinea del Toboso. 

―Antes; lo que os digo fue antes. 

―No alcanzo a entenderos. Además, que no estoy para sones. Le repito, yo solo deseo caminar tranquilo. Contádselo a otro que le interese. 

―Pues si vos no quiere escucharme, haced aparecer a Sancho Panza. Se lo relataré a él con mucho gusto. 

―Mas ¿no dijisteis vos que ya contabais sus propias historias? No me necesitareis a mi para nada. 

―Y así es; pero hoy no traje pluma alguna.  

―Está bien. 

Cervantes recoge el pergamino y la pluma y escribe: “Sancho Panza camina distraído por la calle y se encuentras a Don Quijote”. 

Entra Sancho en la escena. 

―¿Qué hacen vuestras mercedes juntas en este lugar? ―les pregunta a verlos. 

―Yo solo le he hecho aparecer, mas a mí no me digáis nada. El Quijote desea hablar con vos. 

―De acuerdo. No menester es que sea tan brusco, yo solo preguntaba. Que también puedo yo ser descortés y deciros que mudéis un poquito de vestimenta que ya despide hedor y que desprendiese vos de tanto cuello de aquel raro que parece no tener otra cosa. 

―Eso era lo que se usaba, y bien está ―contesta tocándose el cuello de la camisa―. Céntrense en la escena. Yo me quedaré aquí en un segundo plano. 

Cervantes retrocede varios pasos y Don Quijote y Sancho Panza comienzan a dialogar: 

―Ven, acércate mi buen escudero, Sancho Panza. Quiero contarte mi aventura por estas tierras elevadas. 

Sancho se coloca a su lado y le contempla con admiración. 

―Hace muchos años de esto, muchos muchos. Tantos que aun el que ahí está sentado ya no acuerda ―(mira con desprecio a Cervantes)―. Transitaba yo con Rocinante por los cauces del río Tajo en su camino hacia Toledo cuando viere una gigante montaña que se perdía a lo alto del ojo humano. Osado de mí, emprendí la subida. Era una elevación incalculable y las curvas hasta la cima, espantosas.  

―¿No exagera un tanto? mi señor Don Quijote. 

―En manera alguna. Y aún te diré más: mi equino estuvo a punto de perder la vida en tal empeño. Mas al llegar a lo alto pude contemplar con asombro y regocijo, las hechuras de este pueblo que ahora visitamos. Permanecí aquí por días. Subí a un cerro alejado habitado por un ser de muchos brazos al cual vencí con mi lanza sin apenas resistencia. Tras la batalla, lavé mi cuerpo en las aguas curativas de un manantial que aquí se halla. Pasee por sus calles, por la plaza de la iglesia, la plaza chica, visité sus tabernas. Hasta que, una mañana, conocí a una moza que me encandiló con su belleza y su peculiar hablar. 

―Hermoso es cuanto decís. 

―Así fue; mi corazón quedó prendido de aquella doncella añoverana al mismo momento que la vi. 

―¿Y qué sucedió? ¿Por qué jamás me hablasteis de ella? ¿Cuándo quebró tal romance? 

Cervantes se levanta y se acerca también con cierto interés ya que la historia no deja de sorprenderle y pregunta: 

―Eso, ¿Qué fue lo que aconteció para ese desamor? 

Don Quijote se encara con Cervantes que ahora si quiere intervenir. 

―A vos nada he de deciros; retiraos al segundo plano. 

Cervantes se retira varios pasos de nuevo, pero siempre con la oreja puesta. 

―Los varones de estas tierras no eran tan corteses. Sucedió que, una tarde, me sacaron de la posada donde dormía, cogiéndome entre más de cincuenta hombres. Todos eran fornidos y lustrosos. Lleváronme sin pregunta alguna hasta un pozo de agua del cual no se veía el fondo y queriéndome arrojar en él. Eran unos verdaderos animales, mi querido Sancho. Mas conseguí zafarme y ponerme a salvo. 

―Con vuestra merced no pueden ni aun cien hombres ―asegura Sancho con admiración. 

―Así es. Mas no me quedó otro remedio sino renunciar a mi verdadero amor y abandonar tales tierras para siempre.  

 Cervantes se vuelve a acercar cansado de escucharle y entra en escena: 

―¡Ya basta! Vos siempre exageráis. Aquel tal pozo no era más que un pilón donde los asnos bebían y las mujeres lavaban sus vestimentas. Y diré más: en la época en que vos vivía ni tan siquiera existía. Y aquel cerro, ese del que habláis, se llama cerro San Gregorio, y en su cumbre tan solo hay una gran antena, no es ningún gigante con incontables brazos se lo aseguro. Y pare ya, que nadie se va a creer esto. 

―Ya os he dicho que esta es mi historia y así aconteció como os la cuento ―(el Quijote amenaza con sus lanza a Cervantes que retrocede asustado). 

Sancho panza trata de calmarlo. 

―Tranquilo ―recoge la pluma y el papel del suelo―. Os recuerdo que la pluma y el pergamino los tengo yo y que ellos tienen más poder que vuestra lanza. Solo necesito escribir ―se pone a escribir―. “Sancho le quita la lanza y se la da al público, en su lugar le coloca una rosa en su mano” ―Todo eso pasa y sigue la escena―. Ve. Solo tengo que escribirlo para que suceda. 

Don Quijote mira con asombro la rosa por la que ha

sido sustituida su lanza. 

―¿Por qué me censuráis? ―le pregunta a Cervantes. 

―No intento censuraros. Mas, al contrario, os he dejado que contéis vuestro romance. 

―¿Y por qué nunca lo añadisteis a la novela? 

 ―Paréceme que las fechas no concuerdan muy bien. Además, ¿no os parece mi novela ya bastante extensa? 

―Sí, sí que lo es. 

―Algo se pasó vuestra merced. Yo ni siquiera la he leído, no me da lugar con tanta labor en el campo… ―también contesta Sancho. 

Parece que el Quijote entra en razón y se calma caminando observando a la gente. 

―¿Ya está su merced satisfecho? ―le pregunta Cervantes. 

Descontento, Don Quijote camina mirando al público.  

―No ―contesta al fin―. Se me figura una duda en la sesera. 

―Contadme ―responde Cervantes con desdén. 

―Antes de llegar a este lugar, he estado dando una vuelta por las afueras. 

―No será esta otra historieta de su fabricada imaginación. 

―No. Es real. Caminaba por las afueras y he pasado por el instituto sabe. 

―Ahh ¿vos sabéis que es un instituto? ―pregunta Cervantes. 

―Ciertamente lo sé ―contesta ofendido. 

―Yo no lo sé ―replica Sancho. 

―Es el lugar donde mozos estudian. 

―Muy bien. Y mozas también ―apunta Cervantes. 

―Mas ese no es el caso. 

―¿Qué os sucede? 

―En su fachada pone el nombre. ¿Sabe vos, vuestra merced, cuál es? 

―A decir verdad, no. 

―¿Se lo decís vosotros? ―el Quijote pregunta al público. 

IES San Blas 

Cervantes escucha a la gente y les vuelve a preguntar. 

El Quijote enfadado. 

―¿Ve? Ahí habría de estar mi nombre, o en el peor de los casos, el vuestro; no de aquel tal Blas. ¿Qué ha hecho ese Blas por este pueblo? 

Cervantes asiente afirmando. 

―Le puedo yo asegurar que San Blas es un santo muy conocido por estos lugares. No critique sin conocimiento que se puede meter en un buen lío.  

―Y hace muy buenas roscas ―apunta Sancho Panza. 

Los dos le miran raro. 

―¿Roscas? ―le preguntan. 

―Sí, eso sí lo sé ―contesta de nuevo Sancho Panza―. Las roscas de San Blas. Harina de trigo, masa de pan, anís y un poquito de sal. Riquísimas 

―Ve. Además, es una festividad de gran importancia. Todo el pueblo se baja a pasar el día la campo y entiendo que por ello le pusieron su nombre a tal edificio. 

―Pues no me parece bien ―contesta Don Quijote. 

―Mas no puede vuestra merced estar siempre mal aireado. 

―Vamos hablar con el dueño de ese lugar y que lo


cambien ―dice el Quijote. 

―Id vos si quiere, yo no voy a ningún sitio ―contesta Cervantes. 

―Pues iré solo. Venga, póngame en marcha ―da varios pasos y se para ―Sancho ¿me acompaña? 

―Con vos, a donde mandéis. 

El Quijote pide su lanza al público: 

―Dadme mi lanza, que vamos a arreglar este asunto.  

Cervantes coge de nuevo el papel y comienza a escribir: “Y Don Quijote y Sancho panza iniciaron su caminar hacia el instituto dejando a Cervantes tranquilo de una vez”. 

―Oíd, Cervantes. Una última cuestión. 

―¿¡Qué!? 

―¿No podéis devolvernos a mi buen caballo, Rocinante y al burro de Sancho, Rucio…? Para no caminar a pie. 

Tras una pausa que refleja cansancio responde: 

―Lo siento, los defensores de los animales se quejarían y conviene andar, que muy bien viene al cuerpo. Y ahora marchad. ¡Venga! ¡Que esta gente tiene más cosas que hacer! 

El elenco

Autor:  Ricardo Martin 

Personajes:

Miguel de Cervantes: Ricardo Martín

Don Quijote: Daniel Albarrán

Sancho Panza: Carlos Caro

Dirección:  Ricardo Martín

Ayudante de Dirección: Francisco García       

Coordinador teatro itinerante: Francisco García

Así se representó:






De nobles y lacayos. El título de Condes de Añover. Por Félix Sánchez Sánchez

  Palacio de Munarriz a pocos pasos de la Iglesia de San Lorenzo, este majestuoso edificio fue mandado construir en 1536 por Rodrigo Niño La...

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