viernes, 18 de septiembre de 2026

La plaza de toros del tío Venancio. Teatro itinerante 20 de Junio de 2026

La Plaza de Toros de Añover, la del  Tío Venancio,  75 años de tradición actualmente revestidos de una extraordinaria belleza hacen que los añoveranos mostremos nuestro orgullo y festejemos su cumpleaños.



La obra

La plaza de Toros del Tío Venancio

PERSONAJES

El abuelo, Bartolomé

Y los nietos, Ana y Antonio

Presentación:



Salita de una casa con un sillón y un tresillo. En el sillón sentado está el abuelo Bartolomé, está concentrado leyendo un libro, el último del Club de Lectura de la Biblioteca Pública Municipal "D. Casimiro Gómez Ortega". 

Suena música de juegos  

Los niños, Antonio de 10 años y Ana de 8 años, los dos traen su Nintendo entre las manos y van jugando al tiempo que andan. entran desde el público jugando con las maquinitas, chocándose con la gente. 

Antonio: ¡Cuidado, que voy a nivel final! 

Ana: ¡Que te estrellas! 

Antonio se choca con alguien del público. Entran en escena, siguen jugando.

(Se interrumpe la música) 

Ana: ¡Hola, abu…!  

Antonio: ¡Hola!  

No han dejado de mirar sus pantallas, y se sientan de un salto uno a cada lado del tresillo. 

El abuelo, con cara de desconsuelo al verles sin levantar la vista de la maquinita, algo que desde luego ellos ni ven ni perciben. Bartolomé pone el marcapáginas en el libro y lo cierra, dispuesto a hablar con sus nietos. La pareja de niños, a lo suyo, siguen jugando con su Nintendo, sin levantar la vista. 

Bartolomé: ¡Hola nis…! ¿Habéis visto ya a la abuela? 

Antonio y Ana al tiempo: Sííí. 

Ana: Está en el salón y nos ha mandado contigo. 

Bartolomé: Estará viendo la tele me imagino. 

Antonio: No, está haciendo lo mismo que tú, leyendo un libro. 

Bartolomé (Con cara de contrariedad): ¿Queréis merendar? 

Ana: Nos ha preguntado lo mismo la abuela. 

Antonio: Y ya le hemos dicho que nos hemos comido un bocata en la plaza de toros. 

Bartolomé: ¡Cómo! ¿Que había hoy toros y me los he perdido? (Como gritando al público enfadado, exagerando) Los niños sonríen. 

Antonio: Abu… ¡Qué cosas tienes! 

Ana:¡ No abuelo ! Hemos ido a ver a la prima, que como es majorette estaba ensayando en la plaza. (Hace desfile marcado, exagerado, mirando al público) ¡uno, dos… uno dos…! (Su hermano la imita pero lo hace fatal) 

Antonio: También estaban ensayando los del teatro itinerante y nos han dicho que si queremos participar. 

Bartolomé: Me parece muy buena idea, seguro que lo pasáis bien. 

Ana (como saliendo de escena, se dirige al público): ¡Y qué cree que estamos haciendo ahora! 

Bartolomé: Me podéis hacer un favor.  

Antonio y Ana (al tiempo): Desde luego abuelo. 

Bartolomé: Dejáis las maquinitas y hablamos un poco los tres, y así os puedo contar cosas del Añover de antes. (Al público) … de las buenas 

Antonio: Vale, abuelo no vas a parar hasta que lo

consigas. 

Ana: Primero cogemos el vaso de leche que nos ha dejado la abuela. 

Antonio: Si. 

Ambos cogen el vaso.

Bartolomé: Como venís de la plaza de toros he pensado en contaros algunas cosillas de la Plaza de Toros ¿Sabéis que también se le llama “Plaza de Toros del tío Venancio? 

Ana: No lo sabía. 

Antonio: Yo si lo sabía, pero se me había olvidado, entonces no es del ayuntamiento es de ese “Tío Venancio”. 

Bartolomé: Lo era, lo era, y ahora efectivamente es del Ayuntamiento, pero tiene su historia, y os la voy a contar. En Añover siempre ha habido toros, al menos desde el siglo diecinueve, entonces los toros se hacían el Plaza Grande, cerraban las calles de alrededor con palos y los toros los traían haciendo un encierro desde el campo.  

Antonio: ¿Y cuándo puso la plaza el tío Venancio? 

Ana: De eso debe hacer mucho tiempo, pero mucho, mucho. 

Bartolomé: La historia empieza en el año 1947, yo no había nacido ni mucho menos, aunque vosotros pongáis cara de lo contrario, así que lo que os explico fue lo que me contó él mismo hace ya tiempo y también está escrito en varios sitios, en la misma página wes del ayuntamiento.  

Antonio: Abu(Riendo) no es página wes, es página web¿ Y ya había página web antes de nacer tú? 

Bartolomé:  Jejeje.  No eso es muy reciente. Venancio me dijo que oyó por el pueblo que se habían juntado unos cuántos, once, con la idea de construir una plaza de toros, la que luego llamarían de “Clemente”, y él como aficionado a los toros quiso formar parte del proyecto se puso en contacto con ellos para participar. 

Ana: Pues era buena idea. 

Antonio: ¿Y dónde está la plaza de “Clemente” esa? 

Bartolomé: Tranquilos, todo a su tiempo, el caso, es que le dijeron que ya eran bastantes socios y no admitían a más. No lo dejaron entrar 

Antonio: Es igual que cuando a mí el entrenador no me deja jugar un partido de futbol. 

Bartolomé: Pues igual, no le hizo mucha gracia al “Tío Venancio” y dijo “¿Qué no me queréis? Pues no me hace falta, haré una plaza mejor y más grande” 

Ana: ¡Que genio tenía! 

Bartolomé: Y se puso manos a la obra, nunca mejor dicho, compró el solar, 2.000 pesetas le costó Antonio: ¿Y eso cuento es? 

Ana: ¿Que es una peseta abuelo, una moneda antigua? 

Antonio: Sera una moneda de videojuego  

Bartolomé (Sonríe): La peseta era la moneda que teníamos en España antes del Euro, cuando se hizo el cambio de moneda en el año 2002, cada Euro valía algo más de 166 pesetas. Ahora con dos mil pesetas solo te podrías tomar un café y poco más, antes eso era un dineral Ana: ¿Y quién hizo la plaza? . Un albañil de Añover… el tío Dimas. Y ajustaron la obra en 17.500 pesetas 

Ana: ¿Y los dos eran tus tíos?  

Bartolomé: No, no eran mis tíos, es una vieja costumbre en Añover llamar tíos o tías a las personas mayores (Con cariño y orgullo) como muestra de respeto por su mucha experiencia. 

Antonio: ¿Y ajustar? 

Bartolomé: Ajustar, es decir por cuanto va a salir la obra. 

Ana: ¿Y qué pasó después? 

Antonio: ¿Cuándo terminaron de hacer la plaza? 

Bartolomé: Por cierto, este año se cumple el 75 aniversario de la inauguración de la plaza. ¡¡75 años ya!! (Pausa) Se inauguró en 1951, y durante unos años Añover llegó a tener … (mira a los niños, dando mucha importancia a este dato) ¡DOS PLAZAS DE TOROS! 

Antonio: ¡Dos!  ¡Como dos pantallas 

Ana:  Siii,  ¡como dos móviles a la vez! 

Bartolomé:  Mucho mejor que eso, Una vez los hermanos Peralta rejonearon en las dos plazas el mismo día.

Antonio: ¡En serio! 

Bartolomé:  ¡Palabra! hubo un descanso y la gente se fue de una plaza a la otra… Aquello parecía una romería . (Da unos pasos de izquierda a derecha, como si fuera en la romería, intentando caminar deprisa y con el bastón) Ríen los tres 

Bartolomé: Con el tiempo la plaza del “Tío Venancio” se fue convirtiendo en la plaza de toros de Añover y la de “Clemente” se incorporó al complejo “El manantial” (Se incorpora un poco, cambia de tono, se viene arriba). Pero claro… vosotros eso no lo habéis conocido (Pausa, mira a los niños y al público) que entonces era lo más, la primera piscina. Aquello… no era una piscina (Sube un poco el tono de voz) ¡Aquello… era el paraíso! (Se levanta del sillón) Rodeada de árboles… con sombra de la buena. Plantas por todos lados— flores… ¡olor a verano!(Inhala …cierra los ojos recordando) La primera piscina de Añover … ¡Y parecía de película! 

 Una discoteca… con luces que cambiaban de color … música que se oía desde medio pueblo 

¡Un restaurante …bueno, bueno que venía gente de fuera somo para comer allí! 

Bar… terraza… ambiente… ¡vida por todos los lados. (se acerca un poco más a los niños), Ibas allí … Y salías siendo otro ¡Aquello era lo más! (Pausa … baja el ritmo Queda pensativo, mira al suelo) Hoy está todo… abandonado. 

Los dos niños se han quedado embobados oyendo al abuelo. 

Ana:¿ En serio abuelo?  

Antonio:¿ Y tenía Wifi? 

Y esto anima a Bartolomé a seguir contando. 

Bartolomé: Me parece que fue para 1989 cuando el Ayuntamiento compró la plaza, y desde entonces ha cambiado. Manolo Bolega y Luis Gómez han trabajado mucho en ella, y se han hecho muchos cambios, ahora está más bonita… Pero sigue siendo nuestra (Pausa) Y mira que han pasado cosas allí que, hasta Beckham se hizo fotos en la plaza … para una revista. 

Antonio: ¿Beckham aquí? 

Ana: ¡Eso no me lo creo! 

Bartolomé: Pues créetelo … que no todo va a ser el Bernabéu 

Antonio: (Alucinando) ¡Ahora sí que me ha gustado la Historia, abu! 

Ana: A mí también Abu. Yo he ido a ver conciertos de la Banda con mis padres ¡Y dicen que es la mejor banda de toda España! Y digo yo, que la banda de Añover tendría que salir en la tele 

Bartolomé: (Mira al público) Bueno…Bueno. Eso decimos nosotros… Pero razón no nos falta. 

Antonio: Y cómo te contó tantas cosas el “Tío Venancio”, ¿Es que querías se torero? Yo cuando era pequeño también quería ser torero, pero ya no, ahora quiero ser futbolista.  

Bartolomé: ¡Yo torero! ¡Menudos toreros somos tú y yo! (Se ríe con ganas) Y tú Ana, ¿también querías ser torera? 

Ana: No abuelo, ahora quiero ser marjorette como la prima, y de mayor quiero se científica.  

Bartolomé: Eso me gusta más, mucho más. 

Suena el móvil de Bartolomé … 

Bartolomé: ¡Niños que ya está vuestro padre esperando en el coche a la puerta! Que ya os vais. 

Los niños se levantan recogiendo su maquinita apagada, dan un beso al abuelo. 

Antonio: (mirando hacia fuera) ¡Ya vamos! 

Ana: Ha estado bien, lo tenemos que repetir. Nos tienes que contar más cosas de Añover, de antes. 

Antonio: Otra tarde sin “maquinitas”, pero no todos los días. 

Bartolomé: Desde luego, ahora recuerdo que hace un par de años rodaron en la plaza unas escenas para una serie de Raphael, no veías el revuelo que se armó, necesitaban extras de relleno y se presentó medio pueblo jejeje, creo que pagaban bien. 

Ana y Antonio: Nos vamos abuelo. 

Queda el abuelo sentado en su sillón, se levanta se acerca un poco más, queda  mirando al público. 

Bartolomé: Me doy cuenta de lo importante que es que las personas mayores transmitamos a las generaciones que nos siguen, nuestras costumbres, dichos, canciones y experiencias, así ellos valorarán y querrán nuestro pueblo (Pausa)  

Mira que es fácil… sentarse… hablar. y recordar 

Porque un pueblo, no vive solo de lo que pasa, vive de lo que se cuenta (Pausa) Y mientras haya alguien que escuche… Añover seguirá vivo. (Pausa) …Y si no… ya vendré yo a dar la tabarra. 

El elenco:

Autor: Javier Rodríguez Sánchez

Bartolomé: José Ignacio Molina

Ana : Martina Dotor

Antonio: : Víctor Fernández

Dirección: Francisco García

Coordinador teatro itinerante: Francisco García

Así se representó:


Vídeo de Fernando Moreno. "Mis raíces, Villa de Añover"






miércoles, 16 de septiembre de 2026

Al fresco. Teatro itinerante 20 de Junio de 2026

 


Novedosa obra para el teatro itinerante 2026, cuando llegan las noches en verano después de un tórrida tarde buscando el lugar más fresco de la casa, y sin encontrarlo, que haya suerte y se mueva un poco el aire, y de paso pegar la hebra con las vecinas, algo que contar y algo que escuchar, así que cogemos la silla y a la calle...

LA OBRA

AL FRESCO

No tiene diálogos preparados, que siempre se puede

seguir la conversación, contar lo que apetezca y escuchar...

El elenco:

Autoras:  Club de Lectura Añover de Tajo

 Actrices:     Alcira de la Fuente

                   Candelas Gutiérrez 

                   Flori 

                   María Jesús

                   Rosi

                   Elvira Sánchez

Las sillas

Dirección:  Cecilia Gómez

Coordinador teatro itinerante: Francisco García Díaz

Así se representó:


Vídeo de Fernando Moreno. "Mis raíces, Villa de Añover"











lunes, 14 de septiembre de 2026

Añover de Arriba. Teatro itinerante 20 de Junio de 2026

Obra continuación de la representaciones de 2022 y 2024, Añover de abajo se muda arriba.

LA OBRA:

Añover de Arriba

Personajes 

Padre: Ezequiel

Madre: Blanca

Hijo: Bartolomé

Vestuario: de campesinos

Una vez terminada la representación, aparece la Juglaresa que va a representar el texto de cierre.

Escena, el padre viene de hacer labores de labranza en la vega, llega con un azadón, la madre tareas de la casa, cualquiera de ellas, amasando pan, desgrana una mazorca o cose. El hijo lleva unas alforjas al hombro en las que porta sus pertenencias, y sombrero de paja, metido en sus pensamientos, rumiando la noticia que ha de dar.

Madre y Padre: Hablan entre ellos, de cosas rutinarias, sin importancia…

Aparece el hijo a paso lento, se queda observando a los padres, mientras les escucha conversar. Consciente de que será la última vez que vea al conjunto de la familia unido.

Hijo: Buenas tardes, padres. 

Madre: ¿No te sientas hijo? Parece que traes la cabeza en otra parte

Hijo: Luego madre

Madre: Hijo, vaya cara traes. Ni que estuvieras remotao

Hijo: No se ande con pamplinas, madre. Ni remotao, ni estragao, ni naaaa Madre: Entonces... ¿qué te pesa tanto que te tiene así?

Padre: Habla muchacho. No se callan las palabras cuando son de verdad.

Hijo: Padres míos, he de deciros cosa que no es liviana, y por eso me pesa en el pecho. Llevo muchas lunas rumiando. Bien sabéis que no se nace solo para permanecer. Tras largo pensar, mi voluntad me llama fuera de estas tierras, y he resuelto partir del lugar donde vi la primera luz.

Padre: ¿Qué te hemos hecho para que quieras marchar? ¿Odias el pueblo? ¿Qué buscas entonces? Habla muchacho, que nos traes el alma en vilo.

Hijo: No, no me han hecho mal alguno, padre. No odio este lugar, ni su gente, pero sí me limita, yo quiero ver horizontes. Quiero saber si el mundo es más ancho que estos cerros.

Padre: ¿Limita, dices? A mi me dio casa, pan y apellido

Madre: Pero... ¿Dónde vas a ir que más te quieran?

Hijo: A donde aún no hay nombre, como hicisteis. De vos aprendí a no conformarme, lo que soy camina conmigo y eso no se pierde por tomar camino.

(El padre se queda pensativo, mira a lo lejos)

Padre: Yo también miré una vez más allá de esos cerros. No era tiempo entonces, ni tuve valor bastante.

Madre: ¿Qué horizontes son esos que te reclaman?

Hijo: Me dirijo al sur, a Sevilla a su puerto.

Madre: Ya me daba a mi en el hocico de que por ahí iba la cosa, ¡como que te he parío!. ¿Otra vez con eso de Sevilla? Como si el mundo acabase en su puerto

Hijo: No acaba allí, madre. Dicen que empieza.

Padre: ¿Y que más?

Hijo: Desde su puerto parten barcos a las Indias, tierras nuevas padre

Madre: (Se santigua) Dios nos guarde… ¿Indias, dices...? ¡Eso suena al abismo!

Hijo: Sí, madre. De allí parten barcos a las nuevas

oportunidades, y yo siento que uno de ellos me llama.

Madre: Aquí naciste, aquí te curé las fiebres, aquí aprendiste a andar y ahora te vas a aprender a vivir lejos

Hijo: Nada de eso se borra, madre. Antes de que el gallo cante, dejaré el lecho.

Padre: ¿Y como piensas dar con Sevilla? No es senda corta ni amable. Hay hambre entre aquí y Sevilla, y más de un bribón.

Hijo: No temo perderme padre. Vos sabe que borrías, no tengo. De día miro al Sol, que siempre corre del levante al poniente, y cuando está en lo alto, se que mira al sur. En la noche, la estrella quieta del norte; camino dándole la espalda, sabiendo que mis pasos bajan hacia el sur.

Madre: No tememos que te pierdas en los caminos, hijo… tememos que el mundo no te devuelva como te vas.

Hijo: Padre, Madre, no voy soberbio. Sé bien el reto que me aguarda, llevo temor y esperanza en igual medida. Y con ellos, el orgullo de mi pueblo y con vuestro aliento en el pecho, parto. Rogad por mí, que os llevo conmigo. Y si no vuelvo…

Madre: (Cortándole) ¡Vas a volver!

Hijo: ¿Y si tardo?

Madre: Si tardas, esperamos el tiempo que haga falta.

(La madre se aparta, va a la mesa, coge un pan y lo

envuelve en un paño)

Madre: Toma, no es mucho pero es de casa. Que no digan los caminos que saliste con el estómago vacío.

(El padre se arrodilla coge un puñado de tierra y se lo entrega en una especie de talega)

Padre: Y esto... Llevalo contigo, es tu raíz, la tierra donde aprendiste a andar. Mientras la lleves contigo no estarás del todo lejos. 

Madre: Vete y recuerda que, aquí siempre trendrás pan, y unos padres que te guardan el lugar.

Juglaresa

¡Vedme aquí de nuevo, vecinos y forasteros!

Nuevas caras veo y oídos que ya me escucharon, tiempo atrás. Lo que los atajillos trajeron, fueron  a unos intrépidos, desnudos de manos y de certezas.

Fueron los primeros, en decir: ¡Aquí nos quedamos!. Hoy son muchos más.

Hubo un tiempo en que unos padres miraron atrás y no hallaron sino miseria y miedo. Y aún con el temor prendido en el pecho, dieron un paso al frente y levantaron este lugar donde hoy ponemos palabra y memoria.

Aquí en Añover alzaron casa, nombre y linaje.

Hoy, ese hijo emprende camino.

No huye; le aguarda un largo sendero de días y fortuna incierta, como anduvieron sus padres.

Y así termina lo que hoy habéis visto y oído, buen pueblo. No  acaba la vida; solo cambia de vereda.

Tal vez mañana se diga su nombre en tierras remotas, o tal vez se pierda en el rumor del mar.

Más lo cierto es que no se quedó quieto.

Y eso, queridos vecinos, ya es una forma de vencer el destino.

Gracias por asistir y acompañarnos en este viaje.

Id con Dios.

El elenco:

Autor: Luis Javier Escribano Gómez
Personajes:  
Ezequiel:                   José Manuel Velarde
Blanca:                      Alicia Ramos
Bartolomé:                Cristian González
Guitarra:                   Mario López Gómez
Dirección: Javier Escribano
Coordinador teatro itinerante: Francisco García Díaz

Así se representó:


Vídeo de Fernando Moreno. "Mis raíces, Villa de Añover"

Enlaces de las representaciones de 2022 y 2024





domingo, 13 de septiembre de 2026

La traición de Añover de Tajo. Teatro itinerante 20 de Junio de 2026

Continuación de la obra representada en 2022 y 2024 sobre el asalto del ejército francés a Añover de Tajo durante la Guerra de la Independencia.

La obra:

LA TRAICIÓN DE AÑOVER

Personajes:

Vecino 1: ALEJANDRO GARCíA

Vecino 2: IGNACIO ESCRIBANO

Vecino 3: CLAUDIA DÍAZ

Vecino 4: MUJER DE JUAN JULIÁN GONZÁLEZ

Vecino 5: HERMANO DE ATANASIO VILLASECA

Vecino 6: HERMANO DE ANTOÑITO CARMENA

FRANCESES MUERTOS

OTROS VECINOS

JUAN PALAREA

CASIMIRO ORTEGA

Mayordomo de los NIÑO: PEDRO GÓMEZ GUTIÉRREZ

Mayo de 1814. Un cementerio (el antiguo, de San Antón) Dos pilares dan paso al camposanto, y detrás varias sepulturas con los nombres de Juan Julián, Atanasio, Antoñito, Bernabé…en las sepulturas también hay epitafios. En la entrada del cementerio yace varios cadáveres a medio vestir de franceses (son franceses que quedaron por los alrededores una vez terminada la guerra y cayeron en manos de los añoveranos. Estos últimos les han quitado de ropa y se la están repartiendo. En las ropas se pueden ver condecoraciones. Algún francés aún no ha muerto y se revuelve por el suelo a consecuencia de la paliza que les acaban de dar.

ALEJANDRO: ¡“Venir, venir” añoveranos.” mirar” lo

que hemos hecho con los gabachos!

IGNACIO: Esta es la ropa de quienes mataron a nuestros hijos, a nuestros maridos, a nuestras madres

CLAUDIA: (Se agarra, con mucho desprecio, el traje. Mira con desaire los símbolos franceses): mi primo Bernarbé Estevez. 21 años tenía cuando entraron a por él. Era un pobre sastre. ¡tejía … Tejía mejor que esto (se estira el uniforme). Ay, el primo, qué bueno era y qué guapo se ponía cuando íbamos la iglesia… Pero más nos reímos ahora nosotros. ¡Aquí tenéis a vuestros franceses! Más secos que la mojama.  

(Canta, riéndose de ellos y señalándoles con el dedo) 

¡Mambrú se fue a la guerra ¡ 

Otros vecinos siguen la canción:

¡Qué dolor, qué dolor, qué pena ¡

MUJER DE JUAN JULIÁN: Por mi marido, Juan Julián González. Que sus dos hijos (los señala con el dedo) sepan cuál es su tumba (hace un gesto hacia el cementerio). Y que sepan también quién fue el soldado que lo mató. Tú (le da una patada al cadáver), que te vi pincharle con la bayoneta. A ver si se la clavas ahora.

(Vuelven los vecinos a cantar)

¡Mambrú se fue a la guerra 

Qué dolor, qué dolor, qué pena

Mambrú se fue a la guerra

No sé cuándo vendrá ¡

HERMANO DE ATANASIO VILLASECA: ¡Y por mi hermano, Atanasio Villaseca, un hombre bueno… y de campo!

HERMANO DE ANTOÑITO CARMENA: Y por el mío también: Antoñito Carmena. Qué bien montaban los dos en la mula y qué buena fue la última cosecha, antes de la guerra. ¿Te acuerdas de cuando vinieron a cobrarles las gallinas, y tenían tantas que le dieron cuatro - ¡cuatro! - a Faustino, el de los Sánchez? A Faustinito le habrían quitado los olivos por no pagar impuestos, y se habría muerto de hambre ¡Trabajar y trabajar: no valemos pa otra cosa…! ¡Coño, Faustino, si estás ahí! (entre el público). No te había visto, muchacho. Vente para acá, ven a reírte de los franceses (Faustino, que se acerca a saludar, lo mira asombrado). ¿Y qué llevas puesto, hermoso?  

FAUSTINO: ¡La ropa de quienes quisieron acabar con el espíritu de Añover de y de toda España! Un clavo saca otro clavo: ¡aquí estamos pa ayudarnos!  (Agarrándose al hermano de Antoñito y pisoteando a los franceses). 

¡Mambrú se fue a la guerra  

(Otros vecinos)

Qué dolor, qué dolor, qué pena 

Mambrú se fue a la guerra 

No se cuándo vendrá  

Do-re-mí, do-re-fa, 

no sé cuándo vendrá!

ALEJANDRO: (Viste de francés advierte la presencia de alguien que va montado a caballo) ¡Es Palarea, Juan Palarea, sí, señor, ¡el héroe de Villaluenga!  

IGNACIO: Este, este fue el que les dio para el pelo a los franceses. Catorce hombres había en el Castillo del Águila… y todavía pudo con ellos. Es médico, pero se mueve como Napoleón

CLAUDIA: Lo estudiarán en los libros de Historia. 

MUJER DE JUAN JULIÁN: Pondrán calles con su

nombre.

HERMANO DE ATANASIO: Y construirán colegios sobre el recuerdo de sus hazañas.  

 (Una voz): Mambrú se a la guerra… 

 (Juan Palarea, mientras tanto, llegando con parsimonia a lomos de su caballo): Tranquilidad… tranquilizaos, tranquilizaos, que tengo malas noticias.  

CLAUDIA: ¿Qué Será Alejandro? (Rebusca en el bolsillo y saca una carta). De mi rey, el excelentísimo Fernando VII, quedan abolidas las supuestas libertades concedidas por la ilegítima Constitución de Cádiz… y se restablece el señorío en todo el territorio nacional… También en Añover de Tajo.  

HERMANO DE ANTOÑITO: ¿Y eso qué significa señor Palarea?, cuéntelo para los faltos de mollera, que no me entero. 

PALAREA: Quiere decir que os podéis quitar esos trajes. Napoleón, el infame Murat y toda la escoria francesa han huido como alma que lleva el diablo. Pero que nadie cante victoria. El rey ha vuelto, y lo primero que pretende es cobrar lo suyo. Que todo el mundo prepare sus impuestos. 

El señor don Francisco Alegría, usufructuario de este mayorazgo, ósea, para que todo el mundo lo entienda, vuestro dueño, está a punto de mandar a su mayordomo Pedro Gómez Gutiérrez y quiere que le entreguéis su trigo y sus gallinas.

IGNACIO: ¿Sigue vivo Pedrito pollas?

ALEJANDRO:¿Pollas por el miembro como el rey?

IGNACIO: No, pollas por los pollos y las gallinas que se llevaba todos los años

OTRO VECINO: Nos dijeron que no habría más señores. ¿No te llegó a ti, Catalina? ¿No dijeron que si sacábamos la basura…?

(Un cadáver se revuelve): No me peguéis más, no me peguéis más.  

EL VECINO ANTERIOR: ¿No nos prometieron, repito, que si acabábamos con los franceses ganaríamos nuestros derechos? ¿Cómo era esa palabra? ¿Ciuda…? 

MUJER DE JUAN JULIÁN: Ciudadanos, sí, señor. Lo dijeron en Barcilés.  

CLAUDIA: ¡Yo quiero ser ciudadana!

DE ENTRE EL PÚBLICO: - ¡Y yo! - ¡Y yo también! -Yo perdí un hijo.  -Y yo un marido. 

MUJER DE JUAN JULIÁN: Se nos queda pequeño el cementerio para tanto muerto. No hay tumbas para tanto trauma… Que por lo menos la guerra nos sirva. No quiero ser como estos (se agarra el traje de francés), pero tampoco quiero vivir como una esclava e ir como esos (señala a los cadáveres), hecha un estrozo. Por la tumba de mi marido, que no paso más hambre… Señor Palarea, usted ha luchado con nosotros, con el pueblo de Añover de Tajo, acuérdese. 

PALAREA (muy dignamente): Yo, como aquel, ni quito ni pongo rey. Solo obedezco a mi señor.  

(Se marcha Juan Palarea, entre murmullos. Y cuando anda lejos le despiden con caras destempladas):  

DE ENTRE EL PÚBLICO COMENTANDO:

-Si no era para tanto al final… El Palarea. Tantas

ínfulas que se da,

-Te toco el papo. Lo que vale. Ni un ardite.  -Na’. Se lo dejaron hecho.  

- ¿Qué castillo del Águila ni qué castillo del Águila?  

- ¡Castillo del comodón, tenía que haberse llamado!  - ¡Del comodón! Este no va a salir en ningún libro de Historia. Pero en ninguno, ya te lo digo yo. 

TODOS: ¡Comodón! (Palarea no puede escucharlos).  

 (Siguen discutiendo)

ALEJANDRO: ¿Qué haremos ahora?  

(Salen otros vecinos de entre el público. Se dirigen al escenario central, junto a los que visten de franceses y a los cadáveres).  

OTRO VECINO: Yo, señoras y señores os he estado escuchando, y me hierve la sangre. No sé muy bien qué es ser ciudadano. Son cosas de políticos, supongo. Lo tengo claro es que los campos están muy mal, arrasados por los malditos franceses... Ni una arroba de trigo puedo darles. Y el mercado está por las nubes. Mis gallinas las robó un gabacho. Y mis melones…  

TODOS: ¡Melones de Añover!  -Han desaparecido. Os propongo que hagamos algo.  

(Sigue hablando el mismo vecino. El resto se acerca. Forman un círculo y cuchichean, sin que el público pueda entenderlo).  - ¡Ea! ¡A las salinas! - ¡A las salinas!  - ¡Sal, sal para el arrastrao de Pedrito Pollas, el mayordomo!   

TODOS:. -Ciuda-danos. -Ciuda-danos. -Ciuda-danos. - (Una voz de entre los cadáveres): Esperad… No tan rápido. Si al final va a ser cierto que el pueblo escucha campanas, y que no entiende lo que hace…   

HERMANO DE ATANASIO: ¡El muerto! ¡El muerto está hablando!

ALEJANDRO: (Uno de los que patalearon a los franceses): ¡Y se parece a… don Casimiro Ortega, catedrático de Botánica, científico de renombre, cosmopolita, escritor, hombre ilustrado y … ¡de Añover! ¡No puedo creerlo!  

IGNACIO: ¿Qué ven mis ojos añoveranos? Por Dios, por la Virgen y por la iglesia antigua, que se nos vino abajo.  

HERMANO DE ANTOÑITO: ¿Qué hacías ahí, Casimiro? 

CASIMIRO:¿Y qué hacías tu dándome hostias? –

HERMANO DE ANTOÑITO: Yo qué iba a saber. Estaba parado en mitad del pueblo, con mi azadón, y llegaron los franceses… Erais muchos.

CASIMIRO: ¿También hace un rato, cuando estábamos muertos? 

HERMANO DE ANTOÑITO: Esa fue por mi hermano Antoñito, 30 añitos y soltero. Y vosotros lo matasteis cuando iba a encontrar moza… 

CASIMIRO: Cállese usted, si es tan amable. Por poco no lo cuento… 

IGNACIO: ¿Y qué hacía usted vestido de francés, don Casimiro? 

CASIMIRO: Espero que podáis entenderlo. A veces, el enemigo está en casa… Dime, Alejandro, ¿cuándo fue la última vez que montaste a caballo?  

IGNACIO: ¿A caballo? Eso es de ricos.  

CASIMIRO: ¿Y tú, Ignacio, fuiste a la escuela?

IGNACIO: No había. Cuando llegó el primer maestro al pueblo, tú le diste una de tus habitaciones para que nos enseñara lo básico ¡Yo ya iba con la mula!

CASIMIRO: ¿Y a ti, Claudia, te atendió un médico cuando pariste a tu tercer hijo?  

CLAUDIA: Ni por asomo.

CASIMIRO: Cuando unos y otros llegaron a la Universidad de Toledo, donde daba clase, yo me puse del lado de los franceses. Sí, de los franceses. Porque el pueblo, y toda España, está hecho un cristo… Yo, yo os di un cultivo nuevo, los espárragos, pero seguís comiendo pan duro.  

(Se dirige al público) 

Pedro Escribano, Matías Escribano, Manuel Carmena… 

(Responden desde el público) -Presente. -Presente. -Presente. 

CASIMIRO: ¿Cuántos espárragos producís?

TODOS: ¡Pocos!

CASIMIRO: ¿Cuántos os coméis? 

TODOS: ¡Ninguno! 

CASIMIRO: ¿Y alguna vez os habéis librado del diezmo? ¿Alguna vez os han perdonado los impuestos?

TODOS: ¡No!

OTRA VOZ: ¡Ladrones!  

UNA MAS: ¡Abusones!  

CASIMIRO: ¡Quitaos los trajes de los franceses, pero

no volváis a vestir como yo! (va medio desnudo, como todos los cadáveres). Añoveranos, esto haremos.  (Cuchichea algo con los vecinos, sin que el público lo entienda): 

ALEJANDRO: Sí. ¡Qué buena!

IGNACIO: ¡Magia, magia para nuestro Pedrito Pollas! - ¡Corred! ¡Todo el mundo a las salinas!  ¡Que venga, que venga el conde a quitarnos el trigo y las gallinas!  -Y que se lo diga al rey.  - ¡Viva la Pepa, viva la Constitución de Cádiz, y vivan los…! 

TODOS: ¡Los melones de Añover! 

(Se van. Corren hacia las fábricas de sal, en el Cerro San Gregorio. Al rato, entra un hombre a caballo.  Lo acompañan algunos soldados. Los vecinos están encadenados). 

Pedro Gómez Gutiérrez (mayordomo de los Niño, arrendatario principal de Añover de Tajo. Lee un documento): En nombre de la Santa Iglesia y de la Catedral Primada de Toledo, así como en nombre de su majestad Fernando VII, por cuyas manos los Niño son titulares de estas tierras. Quedan arrestados y serán fusilados los siguientes vecinos de la villa de Añover de Tajo: don Alejandro García, don Ignacio Escribano, doña Claudia Diaz… (nombrar con apellidos).  -           

UNA VOZ: Casimiro, traidor. 

OTRA: Los traidores son los que abusan.  

UNA TERCERA: ¿Es que nadie va hacer nada?  

PEDRO GÓMEZ: Desde que los Niño han sido poseedores de esta villa, no ha habido ni un solo incidente de gravedad. Pero alguien ha debido engañaros.  

ALEJANDRO: Solo queríamos justicia. 

IGNACIO: Justicia para el pueblo. 

PEDRO GÓMEZ: Os permitimos explotar vuestras tierras, hemos levantado varias ermitas, y así lo pagan vuestras mercedes, ¡echándonos sal a la cara! 

UN VECINO: (desde el lugar donde se coloca el público): ¡Es polvo de hadas! (Le arroja sal a la cara a Pedro Gómez). Los soldados corren a apresarlo. (En realidad, es un compuesto tóxico ideado por Casimiro).

PEDRO GÓMEZ: ¡Quema, quema!  

IGNACIO: Así no lo enseñó Ortega: si no hay pan para comer, tampoco hay gallinas. 

OTRO VECINO: Si no hay pan, tampoco hay gallinas. 

OTRO VECINO: Si no hay pan, tampoco hay gallinas.  

(Los vecinos que están entre el público se lanzan contra el absolutismo, representado por la comitiva de Pedro Gómez): 

OTRO VECINO: Mirad, mirad cómo corren las gallinas, tratando de apresar a sus pobres polluelos. Venían a cobrarnos los impuestos, a quitarnos el trigo, cuando no tenemos ni cosechas, molidos como estamos después de tanta guerra, después de luchar por nuestra patria… y no recibir nada. Nada, nada. Pues tomad sal (la arroja contra los soldados). Y que se os queme la cara.  - (Mientras los apalean) ¡Viva Casimiro! ¡Viva!

PEDRO GÓMEZ (con la cara ardiendo): No habrá

tumba para tanto cadáver. Tendrán que ampliar este cementerio y todo el mundo se acordará de la traición de Añover de Tajo.  

(Tiros y gritos. Después, termina la pelea). Sobre los cadáveres de unos y otros, incluidos los franceses, queda solo Casimiro Ortega  

 CASIMIRO: Vecinos de Añover de Tajo, mirad esta escena y pensad en vuestros muertos. Los unos, a manos de los franceses; los otros, a manos de los hijos a los que no pudieron matar los franceses. Estos últimos, por culpa de los tiranos; y los cadáveres de los tiranos, por culpa de la ira del pueblo. Decidme, en una palabra ¡si preferís tocar el papo o que os lo toquen!

El Elenco

Autores: Ignacio García y Nacho García 

Personajes:

ALEJANDRO GARCÍA: Julián Madrid
IGNACIO ESCRIBANO: Daniel Albarrán
CLAUDIA DÍAZ: Inma Alonso
MUJER DE JUAN JULIÁN GONZÁLEZ:  Felisa Mateos
HERMANO DE ATANASIO VILLASECA: José Manuel Velarde
HERMANO DE ANTOÑITO CARMENA: Óscar Ibáñez
JUAN PALAREA: Raúl Cabezas
CASIMIRO ORTEGA: Jaime García
Mayordomo de los NIÑO, PEDRO GÓMEZ GUTIÉRREZ: Luismi Cantorano
Faustino: Gloria Conejo
FRANCESES MUERTOS: Domingo Hernández, Jaime García, Francisco Sánchez 
MÚSICOS:  Pablo Leyton, Luis Arroyo, Alejo de la Fuente, Pablo Diaz, Pablo Magín, David María, David Rodríguez, Hugo Rodríguez, Goyi García.
BLOQUE DE OTROS VECINOS:  Ana María Moreno, Queti Pulido, Rosa Quitina, Chon Carmena, Pepa Herrando, Sagrario Carmena, María Rosa Gómez
BLOQUE DE PÚBLICO: Tomasa, María Rosa, Paco López, Noemi
SOLDADOS DE PEDRO GÓMEZ (niños soldados): Sofía, Rubén, Miguel, Mateo
                                           
DIRECCIÓN: Ignacio García  
AYTE DIRECCIÓN:  José Manuel Velarde
Coordinador teatro itinerante: Francisco García

Así se representó:


Vídeo de Fernando Moreno. "Mis raíces, Villa de Añover"


Enlaces a las representaciones de 2022 y 2024:






La plaza de toros del tío Venancio. Teatro itinerante 20 de Junio de 2026

La Plaza de Toros de Añover, la del  Tío Venancio,  75 años de tradición actualmente revestidos de una extraordinaria belleza hacen que los ...

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