José García Cano - lunes, 30 de marzo de 2026
Tres siglos atrás, los protocolos notariales abren una
ventana a la vida cotidiana revelando cómo sus vecinos tejían su realidad entre
dotes matrimoniales, aprovechamientos del río Tajo, arrendamientos rurales y
profundas devociones religiosas.
Añover de Tajo consiguió el título de villa en el siglo XVII y sería en el siglo siguiente cuando vivió una etapa importante de su historia, tanto a nivel económico como social, que hoy trescientos años después, vamos en parte a desgranar, revisando los protocolos notariales de la localidad del año 1726, conservados en el Archivo Histórico Provincial de Toledo. El primero de los documentos notariales
del citado año, data del día uno de enero y se trata de la dote que Francisca Doblado, hija de Pedro Doblado y Teresa González, aportó en su matrimonio con Jerónimo, el cual confesó haber recibido diversos bienes, entre ellos y como más valiosos, una cama de nogal valorada en cien reales y dos colchones valorados en la misma cantidad, aunque igualmente se incluyen otros elementos propios de cualquier hogar, como sartenes, calderos, abanicos, candiles o prendas de ropa como casacas, mantos, almillas, jubones, basquiñas o delantales. En la dote no faltaron las joyas como dos pendientes de aljófar ni algunos cuadros que servirían para la decoración de la casa, como una pintura de Santa Teresa, otra de San Salvador y una más de Nuestra Señora del Carmen, las cuales nos sirven como ejemplo para conocer algunas de las devociones que las familias de Añover profesaban en el interior de sus domicilios.En otra escritura nos encontramos con el arrendamiento de la pesca del rio Tajo a su paso por Añover, de quien era titular José Sánchez Trigo, vecino de Añover y propietario de los derechos de arrendamiento de la caza de conejos, de las hierbas y de la leña menor, así como de la pesca "y madres antiguas del cuartel de la Salceda" y también de la caza y pesca que tocaba a la villa de Yepes, en dicho rio Tajo. Por otro lado, se cita a Melchor de Peralta el cual arrendó a José Sánchez el aprovechamiento de la pesca de las partes del rio citadas y de las madres antiguas. José era el titular del arrendamiento durante seis años, que comenzaron a contar desde el día de San Miguel de 1726, por el cual debía pagar 130 reales, con la condición de no pescar en "tiempo de la veda como era costumbre".
Con este documento lo que formalizara José era la cesión del arrendamiento a Melchor de Peralta con las mismas condiciones que él tenía estipuladas y pagándole los mismos 130 reales citados. Además de este pago, Melchor debía entregar a José dos arrobas de pesca en el día de San Juan, por las cuales no recibiría compensación alguna. El mismo José Sánchez Trigo aparece en otra escritura en la que descubrimos que era el arrendador de la caza de conejos del soto propio de la villa de Añover de Tajo y por ello debía satisfacer al concejo de la villa la cantidad de 2.500 reales, que fue la cantidad por la que se remató la caza de este animal. Como condición José debía pagar al guarda que había en el soto, la cantidad de 365 reales al año o lo que es lo mismo un real al día.
Gracias a otro protocolo datado el 15 de febrero de 1726
sabemos que uno de los curas de la parroquia de Añover de Tajo en aquel año,
era don Gregorio Villaria el cual indicó que después de la visita eclesiástica
que se había hecho en 1724, el visitador dejó indicada una anotación en el
libro de la cofradía de Nuestra Señora de la Concepción. En ella se decía que
en 1703 otro vecino llamado Andrés de la Parra el Menor, había otorgado un
censo a favor de la cofradía de la Concepción por una cuantía de 6.970 reales,
el cual llevaba un tiempo sin abonarse y para ello se hipotecó una casa en
Añover propiedad de Manuel de la Parra, la cual lindaba con otras de Antonio
Martin Cordero y con el palomar del doctor don Mateo, también cura de la villa.
Otra curiosa escritura es la que encontramos fechada en el mes de julio de 1726 en la que el vecino Francisco Ortega Vázquez y su mujer María Hernández, se obligaban a pagar la renta de la caza de conejos del cuartel de Villamejor (propio de la Real Hacienda de Aranjuez) cuyo arrendamiento por ocho años había sido adjudicado a Gabriel Gutiérrez, escribano de Añover, quien recibiría el importe anual de 8.600 reales de vellón por los siete primeros años y de 6.000 por el séptimo.
Precisamente de este siglo XVIII se conserva una curiosa
estampa de San Bartolomé, patrón de Añover de Tajo y en la cual vemos al santo
con el diablo encadenado. En la estampa se hace referencia a esta localidad,
pues hay un texto que dice lo siguiente: "San Bartolomé Apóstol fue
hallado y colocado en su Ermita sita en la villa de Añover de Tajo, por quien
obra Dios muchos milagros, sanando de todas dolencias especialmente del mal de
orina, quebrados, tercianas y mujeres estériles, a devoción de don Francisco
Antonio Ortiz de Zárate". Recordemos que la leyenda habla de como
Bartolomé se enfrentó al propio demonio consiguiendo que se manifestase en su
forma real (un ser negro, alado y encadenado); después Bartolomé consiguió
realizar un exorcismo a la hija de un rey y sufrió un martirio aterrador ya que
fue desollado vivo; mientras le arrancaban la piel siguió predicado con una
entereza sobrenatural. Con el paso del tiempo se extendió la tradición de que
el día de San Bartolomé, es decir el 24 de agosto, el "diablo anda
suelto", ya que ese día fue cuando el santo sufrió el martirio. De hecho,
ese día se dice que hay que ser especialmente cuidadosos y cautelosos ante los
peligros y accidentes, ya que el demonio puede estar al acecho. Y precisamente
el 24 de agosto los vecinos de Añover de Tajo celebran la festividad de su
santo patrón tan relacionado con la historia del municipio y tan querido por
sus vecinos desde hace siglos.
LA TRIBUNA DE TOLEDO. Artículo de José García Cano el día 30 de marzo de 2026.
José Cano García es Académico correspondiente en Consuegra de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo
Agradezco enormemente a los añoveranos y añoveranas que me han hecho llegar este artículo para publicar en este blog de Añover, posiblemente sin su colaboración no lo hubiese visto, por favor seguid haciéndolo. Javier Rodríguez Sánchez

















































