miércoles, 23 de septiembre de 2026

Dos motes para una Virgen. Teatro itinerante 20 de Junio de 2026

En el año 2000 se recuperó una tradición añoverana, es una supuesta doble identidad de nuestra Virgen de la Vega, que el Jueves Santo procesiona como Virgen Dolorosa y el inmediato Lunes de Pascua procesiona con toda la alegría general como Señora de la Vega y su agricultores. Hoy les ofrecemos una imaginativa explicación de la tradición con una versión libre de Paco García sobre el libreto original de Antonio Talavera.


La obra:

Dos motes para una Virgen

Personajes:                                                          

MUJER

JUAN

PAQUITO

CURA

CRIADA

NATALIA

ALCALDE

OBISTO

EL PUEBLO 

ESCENA  1

Añover de Tajo, siglo XVIII. 

Cocina de una casa en Añover. Entra JUAN, un labrador de unos 35 años que viene de arar sus tierras tierras en la vega lleva unas alforjas, una de cuyas bolsas abulta bastante. 

 (Entra JUAN con la alforja exageradamente abultada.) 

MUJER: ¿Has arado la tierra o has traído media vega a casa? 

JUAN:  Calla ama. Es que … esto me ha mirado 

MUJER: ¿La tierra te mira ahora? 

JUAN: No la tierra. Esto.  (Saca lo que puede parecer la cabeza, Viene envuelta en una manta La mujer la desenvuelve y queda mirando sorprendida.  Da un respingo.) 

MUJER: ¡Ave María Purísima! 

JUAN: Sin pecado concebida… pero mírala bien. 

MUJER: Esa cara… Esa cara la he visto muchas veces. (Llamando) ¡Paquito ven aquí! 

PAQUITO: Mande madre  

MUJER: ¿A qué te suena esa cara? 

PAQUITO: (mira curioso) ¿Es para asustar a las gallinas? 

MUJER: No seas simple.  Mírala tú que eres monaguillo ¿A qué te recuerda? 

PAQUITO: (Observa pensando y mirando la cabeza, cae en la cuenta) Ahora que lo dice, madre la cara es la misma de   la Dolorosa del cuadro… que hay en la Iglesia, … pero con menos polvo. 

(Silencio. Se miran los tres.) 

JUAN:  . La gente dice que ese cuadro lo pintaron

fijándose en una Virgen que había en el altar, pero que luego esa Virgen la robaron hace muchos años, aunque El Sr. Cura dice siempre que ese robo no está escrito en ningún papel de los que hay en la sacristía. Como sea la Virgen que dicen que robaron… nos cae encima medio pueblo 

MUJER: O medio cielo. 

JUAN: Vamos al cura. Y que sea lo que Dios quiera… y el alcalde no estropee. 

(Oscuro breve) 

ESCENA 2 

Despacho rectoral de la Parroquia de Sta. Ana. El CURA (Don Zenón) está sentado ante el escritorio,  leyendo. Hay una criada que durante toda la escena va limpiando con un plumero,  observando todo y, lo más importante, escuchando la conversación, aunque en ningún  momento interviene en el diálogo.  

CURA: ¿Una cabeza encontrada arando? Juan, tú siempre tan profundo. 

JUAN: La mula tropezó. Yo no. 

MUJER: Mire bien, don Zenón.  

CURA: (El cura observa con exagerada solemnidad.) Hum…Nariz recta…Barbilla dañada… Mirada intensa… (Pausa) Si es la Dolorosa, está muy disimulada. 

JUAN: En el pueblo dicen que la robaron. 

CURA: En el pueblo dicen muchas cosas. El otro día dijeron que yo sonrío. (Pausa cómica.) 

MUJER: ¿Entonces nos la quedamos? 

CURA: Si estaba en vuestra tierra, vuestra es. Pero no me montéis procesiones improvisadas. 

MUJER: Queremos verla de blanco y oro. Virgen de la Vega. 

CURA: ¿En mitad del campo? 

JUAN: Más cerca del trigo que del cotilleo. 

CURA: Eso ya es ventaja. (Pausa. Suspira.) Haced lo que queráis… pero luego no me digáis que el pueblo se ha dividido por vuestra culpa. 

JUAN: ¿No es verdad que en Añover no hay una Virgen Dolorosa en la procesión del Jueves Santo? La hay en todos los pueblos de la Sagra. Ya es raro que este pueblo sea el único que carezca de esa imagen. 

CURA: Esa procesión tiene bastante con las dos imágenes que hay en la ermita de “Los Cristos”: el Nazareno, con su túnica toda morada y el Crucificado. No hace falta más 

MUJER: Pues siempre se ha dicho que si este pueblo no saca Dolorosa es porque la robaron, y la Iglesia nunca se molestó en reponer esa imagen 

CURA: Insisto en que nunca hubo tal robo. Es una patraña. Y creo que, con esto, puedo dar esta visita por concluida. 

MUJER: Nos gustaría usar esta cabeza para hacer nosotros nuestra propia Imagen de la Virgen para tenerla en el campo. 

CURA: ¿Y qué pintaría una Dolorosa en vuestras Werras? ¿Quieres explicarme? 

MUJER: No tendría por qué ser una Dolorosa. Yo le haría unos ropajes blancos bordados en seda dorada, y la llamaría “la Virgen de la Vega” En nuestras Werras se produce mayormente trigo. Las espigas son doradas cuando maduran, y la harina que se saca del trigo es blanca. 

CURA: No me disgusta la contestación. Eres imaginativa y tienes buen gusto 

(La CRIADA sale disparada.) 

ESCENA 3   

Plaza. Murmullo creciente. Pueblo (Gente en la plaza) 

Entra la CRIADA hablando con una paisana. 

CRIADA: ¿Sabes una cosa, Natalia? Han encontrado en el campo la cabeza de la  Dolorosa que robaron hace tantos años. 

NATALIA: ¿Sí? ¿Quién? 

CRIADA: Se dice el pecao pero no el pecador 

NATALIA: Entonces, el pueblo volverá a tener Dolorosa para la procesión ¿no? 

CRIADA: Me parece que no, porque el cura ha dicho a quien la ha encontrao que se queden con ella para ellos solitos. 

NATALIA: ¿Y a ti te parece eso bien? 

CRIADA: Yo soy una “mandá”. Como ves, yo, Ver, oír y callar.  

NATALIA: Descuida. Soy una tumba. (para sí) ...que retumba… 

(La criada desaparece) 

NATALIA: (Gritando)¡Que la Dolorosa ha aparecido! 

VOZ 1:¡Es milagro! 

VOZ 2: ¡Es problema! 

ALCALDE: (Entrando con bastón) ¿No podéis hablar sin gritar? Siempre que entro ya estáis discutiendo. ¿Se puede saber qué celebráis sin avisarme? Porque si hay fiesta quiero banda… y si hay pelea quiero silla. 

JUAN: alcalde, yo no he hecho nada. Solo que he encontrado una cabeza 

ALCALDE: Eso ya lo veo, Lo que no veo es el cuerpo del delito 

(Risas leves.) 

NATALIA: ¡Es la Virgen robada!  

ALCALDE:  Natalia, tú ves robos hasta cuando desaparece el pan de tu casa.  

NATALIA: Porque desaparece 

ALCALDE: Porque se lo come tu marido 

(Risa general) 

ALCALDE: ¿A ver dónde estaba? 

JUAN: En mi tierra 

ALCALDE: ¿Y tu tierra paga contribución? 

JUAN: Si, señor 

ALCALDE: Entonces lo encontrado tributa contigo (Pausa cómica) 

NATALIA: Es del pueblo 

ALCALDE: Entones si empezamos así, también habrá que repartir tus gallinas 

(Sube el murmullo) 

ALCALDE: ¡Silencio!  Que para gritar ya tengo yo voz suficiente (Se aclara la garganta exageradamente) Estamos ante un asunto delicado; una virgen sin papeles, un cura que no confirma, procesión sin permiso (Pausa, piensa) Yo de religión lo justo, me santiguo cuando truena … y cuando hay elecciones.   

(Risas fuertes) 

VOZ 1: Queremos Dolorosa 

JUAN: ¡Virgen de la Vega! 

ALCALDE: Pues tenemos una Virgen con crisis de

identidad (Pausa, grandes risas), Esto me supera- Cuando el problema es celestial, que venda alguien con el rango social que gane mas 

VOZ 2:  Que las Vírgenes no pagan impuestos.  

(Pausa cómica.) (Risas.) 

PUEBLO:(Se encienden murmullos cruzados, hablando todos a la vez) 

OTRO: Queremos Dolorosa. 

JUAN: Y yo Virgen de la Vega. 

ALCALDE: Pues que venga el Obispo, que para eso cobra más. 

(Oscuro) 

ESCENA FINAL 

Entran el OBISPO y el CURA en la plaza con cierto aire solemne pero cercano. 

OBISPO:  La paz sea con vosotros, hermanos 

PUEBLO:  Y con tu espíritu 

OBISPO: Buena contestación para el inicio de la misa, pero aquí no estamos en misa. 

ALCALDE: Y con usted, que la va a necesitar. (Pequeña risa general.) 

OBISPO: Me han contado vuestro problema, me dicen que discuds por una misma Madre. 

NATALIA: Queremos Dolorosa. 

JUAN: Queremos Virgen de la Vega. 

OBISPO:(Reflexiona mirando al cielo exageradamente) Una misma imagen… dos deseos… un pueblo testarudo… 

(Pausa. Mira al alcalde.) 

OBISPO: Creo que tengo solución. (Silencio expectante.) Será Virgen de la Vega el Lunes de Pascua. 

(Parte del pueblo aplaude.) 

OBISPO:  Y será Dolorosa el Jueves Santo. 

(La otra parte aplaude.) 

(Silencio. Luego sorpresa.) 

ALCALDE: ¿Una sola Virgen con doble jornada? 

OBISPO: Más trabaja el alcalde y nadie se queja. 

ALCALDE: ¡Eso es verdad!  (Risas fuertes.)  Vecinos… si subís la cuesta bailando y la bajáis cantando, yo prometo ir el primero  

OBISPO: Vestirá blanco para la alegría y negro para el dolor. 

CURA: (Aparte, al OBISPO) Buena solución digna de Salomón, Excelencia 

JUAN: ¿Y la ermita? ¿Y dónde la pondremos? 

OBISPO: En una capilla pequeña junto a la vega… y con el tiempo, si el pueblo responde, ya tendrá casa mayor. 

JUAN: ¿Y mientras tanto… dónde descansará la Virgen? 

OBISPO: Donde empezó todo: cerca del campo y del trigo. 

JUAN: ¿Y ahora qué hacemos con la cabeza? 

OBISPO: Primero darle cuerpo… y después darle techo. 

CURA: Pues no sería mala idea levantar una pequeña capilla arriba del cerro´´ que hay en la vega 

JUAN: Cerca del trigo. 

MUJER: Y del camino. 

NATALIA: Para que pueda subir todo el pueblo. 

OBISPO: Y subir cantando un himno. 

ALCALDE: Y bailando, que en Añover las penas duran poco cuando hay música. 

OBISPO: Entonces ya está decidido. 

CURA: ¿El qué, Excelencia? 

OBISPO: Que hoy ha nacido una romería. Iremos en procesión. Y como dice el señor alcalde, bailáis en la subida y cantáis en la bajada. 

NATALIA: Eso sí que lo sabemos hacer. 

OBISPO: No lo dudo. (En voz alta) Id ahora todos con Dios, pero antes, el hijo de Juan va a cantar un himno que ha compuesto en honor a la Virgen de la Vega 

PAQUITO: (Cantando “a capella”) “¡Oh virgen de la Vega / Madre querida /Madre  querida!” (Se detiene a una señal del CURA) 

CURA: Ahora todos, para que vayamos aprendiendo 

(Pausa final. PUEBLO: “Oh Virgen de la Vega…” 

Unos cantan Vega, otros Dolorosa. Se arma mezcla divertida.) 

ALCALDE: ¡Basta ya! Que al final vamos a tener que llamarla “Virgen del Lío”.  

(Risa grande.) 

OBISPO: Eso sí que no. 

ALCALDE: Bueno…mientras no haya que cambiar el escudo del pueblo…(Pausa.)  Se levanta la sesión… y que Dios nos pille confesados el próximo Lunes de Pascua. 

Cantan toda la misma estrofa, pero mientras unos dicen “Oh Virgen de la Vega”, otros dicen “Oh Virgen Dolorosa”, armando un guirigay. 

Se mezclan entre el publico 

FIN 

PROPUESTA DE  SEGUNDO FINAL 

PUEBLO: “Oh Virgen de la Vega…” 

OTROS: “Oh Virgen Dolorosa… 

Se arma el guirigay. Entonces el Obispo levanta la mano. 

OBISPO: ¡Una sola voz para una sola Madre! (Silencio). 

CURA: Y el pueblo ya ha elegido nombre. (Pausa). 

NATALIA: Pues que sea la Virgen de la Vega… Entonces todo el pueblo canta unido:  

PUEBLO: Hermanos de la Virgen de la Vega 

“¡Oh Virgen de la Vega, 

¡Madre querida…!” 

EL ELENCO: 

Autor: Francisco García
Versión libre de Paco García sobre el libreto original de Antonio Talavera

Personajes: 
Mujer:                              Candi Delgado
Juan:                                Julián Madrid
Paquito:                            Jorge Cabezas
Cura:                                José Manuel Velarde
Criada:                             Esperanza Molina
Natalia:                            Teresa Sierra
Alcalde:                            Óscar Ibáñez
Obispo:                            Raúl Cabezas  
Voces y pueblo:                Queti
                                       Felisa Mateos
                                       Tomasa Rodríguez
                                       Domingo Hernández   
                                       María Rosa Gómez
                                       Sagrario Camena
Dirección: Alicia Ramos

Así se representó:


Vídeo de Fernando Moreno. "Mis raíces, Villa de Añover"





lunes, 21 de septiembre de 2026

Don Quijote y la añoverana. Teatro itinerante 20 de Junio de 2026

No es esta la primera vez que relacionamos Añover con Don Miguel de Cervantes y Don Quijote, tenemos una publicación en el blog, clica en el enlace: Añover y el Quijote, de Alfonso Mantero Galán.

La relación de hoy se la debemos a la imaginación de Ricardo, en una obra sorprendente en la que el personaje, Don Quijote, desafía a su creador y cuenta su propia historia, una obra fresca y divertida.

La obra

Don Quijote y la añoverana.  

Personajes: Miguel de Cervantes, Don Quijote de La Mancha y Sancho Panza. 

Vestuarios: Cervantes de negro con su cuello y puños cervantinos. Don Quijote con su ropa habitual, su escupo y su lanza, y Sancho Panza estilo campesino. 

Objetos: Una hoja tipo pergamino, una pluma para Cervantes. El bigote de Don Quijote tiene que ser postizo para poder quitárselo en medio de la función y una rosa. 

En la calle se encuentra Miguel de Cervantes, simplemente pasea por Añover disfrutando de una tarde soleada con su pluma y su pergamino en la mano. Observa las fachadas con las manos a la espalda. Denota tranquilidad y pocas prisas. 

De repente, de la nada, aparece frente a él el mismísimo Don Quijote de La Mancha, que claramente estaba buscándole y empieza a dialogar con él. 

―¡A quién tengo el gusto de encontrarme por estos páramos rurales! ―exclama Don Quijote. 

Cervantes, asombrado, mira su pluma y su pergamino

para ver si había escrito su aparición en escena y no comprende nada al ver que la hoja está en blanco. 

―¿Qué hace vuestra merced aquí? Yo no le he mencionado en esta escena. Vos no debería aparecer en este momento. 

―Ya no es menester. Debe saber, que mi personaje ha cogido sus propias riendas y ahora es mi persona quien dirige la historia donde y cuando quiera. 

Cervantes sorprendido vuelve a mirar su hoja. Pasados unos segundos de negación, deja los utensilios sobre la acera y le observa de arriba a abajo con atención. 

―Ahh ¿sí? Entonces, ¿ahora viajáis por vos mismo? ¿Ya no precisáis de mi para campar por los anchos campos de Castilla? 

―Efectivamente. 

―¿Y por qué sigue llevando la misma armadura vieja y anticuada con la que yo os engalané? ―camina mientras lo mira dándole una vuelta completa― ¿Por qué mantenéis la misma lanza? Y mas decir, ¿por qué conserváis la misma edad que yo os puse? 

Don Quijote se queda pensativo. 

―Para que me reconozcan; de otro modo, pensarían que sería cualquier campesino espigado y no un caballero llamado a defender a los débiles, socorrer a los oprimidos, castigar a los malvados ―(clama al cielo alzando la lanza)―. Mas, en adelante, ya no llevaré Bigote ―(se lo arranca al ser postizo)―. Y si ha reparado, ya no cabalgo a mi gran equino: para los más mozos (mira a algún niño entre el público y se dirige a él), mi caballo, Rocinante. 

Cervantes se queda mirando hacia donde mira Don Quijote, el público. 

―Mas, ¿a quién habláis? 

―¡Al público! 

―Vuestra merced está más loco que nunca. ¡Aquí no hay nadie! Yo solo trataba de pasear sosegadamente por este lugar y ni eso puedo. 

―Que no hay nadie dice ―Don Quijote sonríe a la gente y después se vuelve de nuevo hace él―. Ya os he dicho que yo ahora también puedo crear mis propias historias. Trabajo por mi cuenta. 

Cervantes da una vuelta por la escena tratar de entenderlo todo. 

―Esto jamás lo hubiera imaginado. El protagonista de mi gran novela, de mi mayor éxito. El libro más traducida a lo largo y ancho de este mundo, después de la biblia. El caballero del que todos hablan… revelado ante su creador. Mas decidme, ¿qué deseáis? 

―Venía a reprenderos. 

―Anda… ¿Y qué causa os mueve? 

―Por no querer narrar en su novela, esa de la que tanto presume, o mejor dicho, en MI novela, mis amoríos con la añoverana. 

―No sé de qué me habláis. 

―Sí lo sabéis. 

Cervantes se queda pensativo. 

―Vuelvo a decirle que no tengo noticia de lo que habla. Vos siempre estuvisteis enamorado de Dulcinea del Toboso. 

―Antes; lo que os digo fue antes. 

―No alcanzo a entenderos. Además, que no estoy para sones. Le repito, yo solo deseo caminar tranquilo. Contádselo a otro que le interese. 

―Pues si vos no quiere escucharme, haced aparecer a Sancho Panza. Se lo relataré a él con mucho gusto. 

―Mas ¿no dijisteis vos que ya contabais sus propias historias? No me necesitareis a mi para nada. 

―Y así es; pero hoy no traje pluma alguna.  

―Está bien. 

Cervantes recoge el pergamino y la pluma y escribe: “Sancho Panza camina distraído por la calle y se encuentras a Don Quijote”. 

Entra Sancho en la escena. 

―¿Qué hacen vuestras mercedes juntas en este lugar? ―les pregunta a verlos. 

―Yo solo le he hecho aparecer, mas a mí no me digáis nada. El Quijote desea hablar con vos. 

―De acuerdo. No menester es que sea tan brusco, yo solo preguntaba. Que también puedo yo ser descortés y deciros que mudéis un poquito de vestimenta que ya despide hedor y que desprendiese vos de tanto cuello de aquel raro que parece no tener otra cosa. 

―Eso era lo que se usaba, y bien está ―contesta tocándose el cuello de la camisa―. Céntrense en la escena. Yo me quedaré aquí en un segundo plano. 

Cervantes retrocede varios pasos y Don Quijote y Sancho Panza comienzan a dialogar: 

―Ven, acércate mi buen escudero, Sancho Panza. Quiero contarte mi aventura por estas tierras elevadas. 

Sancho se coloca a su lado y le contempla con admiración. 

―Hace muchos años de esto, muchos muchos. Tantos que aun el que ahí está sentado ya no acuerda ―(mira con desprecio a Cervantes)―. Transitaba yo con Rocinante por los cauces del río Tajo en su camino hacia Toledo cuando viere una gigante montaña que se perdía a lo alto del ojo humano. Osado de mí, emprendí la subida. Era una elevación incalculable y las curvas hasta la cima, espantosas.  

―¿No exagera un tanto? mi señor Don Quijote. 

―En manera alguna. Y aún te diré más: mi equino estuvo a punto de perder la vida en tal empeño. Mas al llegar a lo alto pude contemplar con asombro y regocijo, las hechuras de este pueblo que ahora visitamos. Permanecí aquí por días. Subí a un cerro alejado habitado por un ser de muchos brazos al cual vencí con mi lanza sin apenas resistencia. Tras la batalla, lavé mi cuerpo en las aguas curativas de un manantial que aquí se halla. Pasee por sus calles, por la plaza de la iglesia, la plaza chica, visité sus tabernas. Hasta que, una mañana, conocí a una moza que me encandiló con su belleza y su peculiar hablar. 

―Hermoso es cuanto decís. 

―Así fue; mi corazón quedó prendido de aquella doncella añoverana al mismo momento que la vi. 

―¿Y qué sucedió? ¿Por qué jamás me hablasteis de ella? ¿Cuándo quebró tal romance? 

Cervantes se levanta y se acerca también con cierto interés ya que la historia no deja de sorprenderle y pregunta: 

―Eso, ¿Qué fue lo que aconteció para ese desamor? 

Don Quijote se encara con Cervantes que ahora si quiere intervenir. 

―A vos nada he de deciros; retiraos al segundo plano. 

Cervantes se retira varios pasos de nuevo, pero siempre con la oreja puesta. 

―Los varones de estas tierras no eran tan corteses. Sucedió que, una tarde, me sacaron de la posada donde dormía, cogiéndome entre más de cincuenta hombres. Todos eran fornidos y lustrosos. Lleváronme sin pregunta alguna hasta un pozo de agua del cual no se veía el fondo y queriéndome arrojar en él. Eran unos verdaderos animales, mi querido Sancho. Mas conseguí zafarme y ponerme a salvo. 

―Con vuestra merced no pueden ni aun cien hombres ―asegura Sancho con admiración. 

―Así es. Mas no me quedó otro remedio sino renunciar a mi verdadero amor y abandonar tales tierras para siempre.  

 Cervantes se vuelve a acercar cansado de escucharle y entra en escena: 

―¡Ya basta! Vos siempre exageráis. Aquel tal pozo no era más que un pilón donde los asnos bebían y las mujeres lavaban sus vestimentas. Y diré más: en la época en que vos vivía ni tan siquiera existía. Y aquel cerro, ese del que habláis, se llama cerro San Gregorio, y en su cumbre tan solo hay una gran antena, no es ningún gigante con incontables brazos se lo aseguro. Y pare ya, que nadie se va a creer esto. 

―Ya os he dicho que esta es mi historia y así aconteció como os la cuento ―(el Quijote amenaza con sus lanza a Cervantes que retrocede asustado). 

Sancho panza trata de calmarlo. 

―Tranquilo ―recoge la pluma y el papel del suelo―. Os recuerdo que la pluma y el pergamino los tengo yo y que ellos tienen más poder que vuestra lanza. Solo necesito escribir ―se pone a escribir―. “Sancho le quita la lanza y se la da al público, en su lugar le coloca una rosa en su mano” ―Todo eso pasa y sigue la escena―. Ve. Solo tengo que escribirlo para que suceda. 

Don Quijote mira con asombro la rosa por la que ha

sido sustituida su lanza. 

―¿Por qué me censuráis? ―le pregunta a Cervantes. 

―No intento censuraros. Mas, al contrario, os he dejado que contéis vuestro romance. 

―¿Y por qué nunca lo añadisteis a la novela? 

 ―Paréceme que las fechas no concuerdan muy bien. Además, ¿no os parece mi novela ya bastante extensa? 

―Sí, sí que lo es. 

―Algo se pasó vuestra merced. Yo ni siquiera la he leído, no me da lugar con tanta labor en el campo… ―también contesta Sancho. 

Parece que el Quijote entra en razón y se calma caminando observando a la gente. 

―¿Ya está su merced satisfecho? ―le pregunta Cervantes. 

Descontento, Don Quijote camina mirando al público.  

―No ―contesta al fin―. Se me figura una duda en la sesera. 

―Contadme ―responde Cervantes con desdén. 

―Antes de llegar a este lugar, he estado dando una vuelta por las afueras. 

―No será esta otra historieta de su fabricada imaginación. 

―No. Es real. Caminaba por las afueras y he pasado por el instituto sabe. 

―Ahh ¿vos sabéis que es un instituto? ―pregunta Cervantes. 

―Ciertamente lo sé ―contesta ofendido. 

―Yo no lo sé ―replica Sancho. 

―Es el lugar donde mozos estudian. 

―Muy bien. Y mozas también ―apunta Cervantes. 

―Mas ese no es el caso. 

―¿Qué os sucede? 

―En su fachada pone el nombre. ¿Sabe vos, vuestra merced, cuál es? 

―A decir verdad, no. 

―¿Se lo decís vosotros? ―el Quijote pregunta al público. 

IES San Blas 

Cervantes escucha a la gente y les vuelve a preguntar. 

El Quijote enfadado. 

―¿Ve? Ahí habría de estar mi nombre, o en el peor de los casos, el vuestro; no de aquel tal Blas. ¿Qué ha hecho ese Blas por este pueblo? 

Cervantes asiente afirmando. 

―Le puedo yo asegurar que San Blas es un santo muy conocido por estos lugares. No critique sin conocimiento que se puede meter en un buen lío.  

―Y hace muy buenas roscas ―apunta Sancho Panza. 

Los dos le miran raro. 

―¿Roscas? ―le preguntan. 

―Sí, eso sí lo sé ―contesta de nuevo Sancho Panza―. Las roscas de San Blas. Harina de trigo, masa de pan, anís y un poquito de sal. Riquísimas 

―Ve. Además, es una festividad de gran importancia. Todo el pueblo se baja a pasar el día la campo y entiendo que por ello le pusieron su nombre a tal edificio. 

―Pues no me parece bien ―contesta Don Quijote. 

―Mas no puede vuestra merced estar siempre mal aireado. 

―Vamos hablar con el dueño de ese lugar y que lo


cambien ―dice el Quijote. 

―Id vos si quiere, yo no voy a ningún sitio ―contesta Cervantes. 

―Pues iré solo. Venga, póngame en marcha ―da varios pasos y se para ―Sancho ¿me acompaña? 

―Con vos, a donde mandéis. 

El Quijote pide su lanza al público: 

―Dadme mi lanza, que vamos a arreglar este asunto.  

Cervantes coge de nuevo el papel y comienza a escribir: “Y Don Quijote y Sancho panza iniciaron su caminar hacia el instituto dejando a Cervantes tranquilo de una vez”. 

―Oíd, Cervantes. Una última cuestión. 

―¿¡Qué!? 

―¿No podéis devolvernos a mi buen caballo, Rocinante y al burro de Sancho, Rucio…? Para no caminar a pie. 

Tras una pausa que refleja cansancio responde: 

―Lo siento, los defensores de los animales se quejarían y conviene andar, que muy bien viene al cuerpo. Y ahora marchad. ¡Venga! ¡Que esta gente tiene más cosas que hacer! 

El elenco

Autor:  Ricardo Martin 

Personajes:

Miguel de Cervantes: Ricardo Martín

Don Quijote: Daniel Albarrán

Sancho Panza: Carlos Caro

Dirección:  Ricardo Martín

Ayudante de Dirección: Francisco García       

Coordinador teatro itinerante: Francisco García

Así se representó:






viernes, 18 de septiembre de 2026

La plaza de toros del tío Venancio. Teatro itinerante 20 de Junio de 2026

La Plaza de Toros de Añover, la del  Tío Venancio,  75 años de tradición actualmente revestidos de una extraordinaria belleza hacen que los añoveranos mostremos nuestro orgullo y festejemos su cumpleaños.



La obra

La plaza de Toros del Tío Venancio

PERSONAJES

El abuelo, Bartolomé

Y los nietos, Ana y Antonio

Presentación:



Salita de una casa con un sillón y un tresillo. En el sillón sentado está el abuelo Bartolomé, está concentrado leyendo un libro, el último del Club de Lectura de la Biblioteca Pública Municipal "D. Casimiro Gómez Ortega". 

Suena música de juegos  

Los niños, Antonio de 10 años y Ana de 8 años, los dos traen su Nintendo entre las manos y van jugando al tiempo que andan. entran desde el público jugando con las maquinitas, chocándose con la gente. 

Antonio: ¡Cuidado, que voy a nivel final! 

Ana: ¡Que te estrellas! 

Antonio se choca con alguien del público. Entran en escena, siguen jugando.

(Se interrumpe la música) 

Ana: ¡Hola, abu…!  

Antonio: ¡Hola!  

No han dejado de mirar sus pantallas, y se sientan de un salto uno a cada lado del tresillo. 

El abuelo, con cara de desconsuelo al verles sin levantar la vista de la maquinita, algo que desde luego ellos ni ven ni perciben. Bartolomé pone el marcapáginas en el libro y lo cierra, dispuesto a hablar con sus nietos. La pareja de niños, a lo suyo, siguen jugando con su Nintendo, sin levantar la vista. 

Bartolomé: ¡Hola nis…! ¿Habéis visto ya a la abuela? 

Antonio y Ana al tiempo: Sííí. 

Ana: Está en el salón y nos ha mandado contigo. 

Bartolomé: Estará viendo la tele me imagino. 

Antonio: No, está haciendo lo mismo que tú, leyendo un libro. 

Bartolomé (Con cara de contrariedad): ¿Queréis merendar? 

Ana: Nos ha preguntado lo mismo la abuela. 

Antonio: Y ya le hemos dicho que nos hemos comido un bocata en la plaza de toros. 

Bartolomé: ¡Cómo! ¿Que había hoy toros y me los he perdido? (Como gritando al público enfadado, exagerando) Los niños sonríen. 

Antonio: Abu… ¡Qué cosas tienes! 

Ana:¡ No abuelo ! Hemos ido a ver a la prima, que como es majorette estaba ensayando en la plaza. (Hace desfile marcado, exagerado, mirando al público) ¡uno, dos… uno dos…! (Su hermano la imita pero lo hace fatal) 

Antonio: También estaban ensayando los del teatro itinerante y nos han dicho que si queremos participar. 

Bartolomé: Me parece muy buena idea, seguro que lo pasáis bien. 

Ana (como saliendo de escena, se dirige al público): ¡Y qué cree que estamos haciendo ahora! 

Bartolomé: Me podéis hacer un favor.  

Antonio y Ana (al tiempo): Desde luego abuelo. 

Bartolomé: Dejáis las maquinitas y hablamos un poco los tres, y así os puedo contar cosas del Añover de antes. (Al público) … de las buenas 

Antonio: Vale, abuelo no vas a parar hasta que lo

consigas. 

Ana: Primero cogemos el vaso de leche que nos ha dejado la abuela. 

Antonio: Si. 

Ambos cogen el vaso.

Bartolomé: Como venís de la plaza de toros he pensado en contaros algunas cosillas de la Plaza de Toros ¿Sabéis que también se le llama “Plaza de Toros del tío Venancio? 

Ana: No lo sabía. 

Antonio: Yo si lo sabía, pero se me había olvidado, entonces no es del ayuntamiento es de ese “Tío Venancio”. 

Bartolomé: Lo era, lo era, y ahora efectivamente es del Ayuntamiento, pero tiene su historia, y os la voy a contar. En Añover siempre ha habido toros, al menos desde el siglo diecinueve, entonces los toros se hacían el Plaza Grande, cerraban las calles de alrededor con palos y los toros los traían haciendo un encierro desde el campo.  

Antonio: ¿Y cuándo puso la plaza el tío Venancio? 

Ana: De eso debe hacer mucho tiempo, pero mucho, mucho. 

Bartolomé: La historia empieza en el año 1947, yo no había nacido ni mucho menos, aunque vosotros pongáis cara de lo contrario, así que lo que os explico fue lo que me contó él mismo hace ya tiempo y también está escrito en varios sitios, en la misma página wes del ayuntamiento.  

Antonio: Abu(Riendo) no es página wes, es página web¿ Y ya había página web antes de nacer tú? 

Bartolomé:  Jejeje.  No eso es muy reciente. Venancio me dijo que oyó por el pueblo que se habían juntado unos cuántos, once, con la idea de construir una plaza de toros, la que luego llamarían de “Clemente”, y él como aficionado a los toros quiso formar parte del proyecto se puso en contacto con ellos para participar. 

Ana: Pues era buena idea. 

Antonio: ¿Y dónde está la plaza de “Clemente” esa? 

Bartolomé: Tranquilos, todo a su tiempo, el caso, es que le dijeron que ya eran bastantes socios y no admitían a más. No lo dejaron entrar 

Antonio: Es igual que cuando a mí el entrenador no me deja jugar un partido de futbol. 

Bartolomé: Pues igual, no le hizo mucha gracia al “Tío Venancio” y dijo “¿Qué no me queréis? Pues no me hace falta, haré una plaza mejor y más grande” 

Ana: ¡Que genio tenía! 

Bartolomé: Y se puso manos a la obra, nunca mejor dicho, compró el solar, 2.000 pesetas le costó Antonio: ¿Y eso cuento es? 

Ana: ¿Que es una peseta abuelo, una moneda antigua? 

Antonio: Sera una moneda de videojuego  

Bartolomé (Sonríe): La peseta era la moneda que teníamos en España antes del Euro, cuando se hizo el cambio de moneda en el año 2002, cada Euro valía algo más de 166 pesetas. Ahora con dos mil pesetas solo te podrías tomar un café y poco más, antes eso era un dineral Ana: ¿Y quién hizo la plaza? . Un albañil de Añover… el tío Dimas. Y ajustaron la obra en 17.500 pesetas 

Ana: ¿Y los dos eran tus tíos?  

Bartolomé: No, no eran mis tíos, es una vieja costumbre en Añover llamar tíos o tías a las personas mayores (Con cariño y orgullo) como muestra de respeto por su mucha experiencia. 

Antonio: ¿Y ajustar? 

Bartolomé: Ajustar, es decir por cuanto va a salir la obra. 

Ana: ¿Y qué pasó después? 

Antonio: ¿Cuándo terminaron de hacer la plaza? 

Bartolomé: Por cierto, este año se cumple el 75 aniversario de la inauguración de la plaza. ¡¡75 años ya!! (Pausa) Se inauguró en 1951, y durante unos años Añover llegó a tener … (mira a los niños, dando mucha importancia a este dato) ¡DOS PLAZAS DE TOROS! 

Antonio: ¡Dos!  ¡Como dos pantallas 

Ana:  Siii,  ¡como dos móviles a la vez! 

Bartolomé:  Mucho mejor que eso, Una vez los hermanos Peralta rejonearon en las dos plazas el mismo día.

Antonio: ¡En serio! 

Bartolomé:  ¡Palabra! hubo un descanso y la gente se fue de una plaza a la otra… Aquello parecía una romería . (Da unos pasos de izquierda a derecha, como si fuera en la romería, intentando caminar deprisa y con el bastón) Ríen los tres 

Bartolomé: Con el tiempo la plaza del “Tío Venancio” se fue convirtiendo en la plaza de toros de Añover y la de “Clemente” se incorporó al complejo “El manantial” (Se incorpora un poco, cambia de tono, se viene arriba). Pero claro… vosotros eso no lo habéis conocido (Pausa, mira a los niños y al público) que entonces era lo más, la primera piscina. Aquello… no era una piscina (Sube un poco el tono de voz) ¡Aquello… era el paraíso! (Se levanta del sillón) Rodeada de árboles… con sombra de la buena. Plantas por todos lados— flores… ¡olor a verano!(Inhala …cierra los ojos recordando) La primera piscina de Añover … ¡Y parecía de película! 

 Una discoteca… con luces que cambiaban de color … música que se oía desde medio pueblo 

¡Un restaurante …bueno, bueno que venía gente de fuera somo para comer allí! 

Bar… terraza… ambiente… ¡vida por todos los lados. (se acerca un poco más a los niños), Ibas allí … Y salías siendo otro ¡Aquello era lo más! (Pausa … baja el ritmo Queda pensativo, mira al suelo) Hoy está todo… abandonado. 

Los dos niños se han quedado embobados oyendo al abuelo. 

Ana:¿ En serio abuelo?  

Antonio:¿ Y tenía Wifi? 

Y esto anima a Bartolomé a seguir contando. 

Bartolomé: Me parece que fue para 1989 cuando el Ayuntamiento compró la plaza, y desde entonces ha cambiado. Manolo Bolega y Luis Gómez han trabajado mucho en ella, y se han hecho muchos cambios, ahora está más bonita… Pero sigue siendo nuestra (Pausa) Y mira que han pasado cosas allí que, hasta Beckham se hizo fotos en la plaza … para una revista. 

Antonio: ¿Beckham aquí? 

Ana: ¡Eso no me lo creo! 

Bartolomé: Pues créetelo … que no todo va a ser el Bernabéu 

Antonio: (Alucinando) ¡Ahora sí que me ha gustado la Historia, abu! 

Ana: A mí también Abu. Yo he ido a ver conciertos de la Banda con mis padres ¡Y dicen que es la mejor banda de toda España! Y digo yo, que la banda de Añover tendría que salir en la tele 

Bartolomé: (Mira al público) Bueno…Bueno. Eso decimos nosotros… Pero razón no nos falta. 

Antonio: Y cómo te contó tantas cosas el “Tío Venancio”, ¿Es que querías se torero? Yo cuando era pequeño también quería ser torero, pero ya no, ahora quiero ser futbolista.  

Bartolomé: ¡Yo torero! ¡Menudos toreros somos tú y yo! (Se ríe con ganas) Y tú Ana, ¿también querías ser torera? 

Ana: No abuelo, ahora quiero ser marjorette como la prima, y de mayor quiero se científica.  

Bartolomé: Eso me gusta más, mucho más. 

Suena el móvil de Bartolomé … 

Bartolomé: ¡Niños que ya está vuestro padre esperando en el coche a la puerta! Que ya os vais. 

Los niños se levantan recogiendo su maquinita apagada, dan un beso al abuelo. 

Antonio: (mirando hacia fuera) ¡Ya vamos! 

Ana: Ha estado bien, lo tenemos que repetir. Nos tienes que contar más cosas de Añover, de antes. 

Antonio: Otra tarde sin “maquinitas”, pero no todos los días. 

Bartolomé: Desde luego, ahora recuerdo que hace un par de años rodaron en la plaza unas escenas para una serie de Raphael, no veías el revuelo que se armó, necesitaban extras de relleno y se presentó medio pueblo jejeje, creo que pagaban bien. 

Ana y Antonio: Nos vamos abuelo. 

Queda el abuelo sentado en su sillón, se levanta se acerca un poco más, queda  mirando al público. 

Bartolomé: Me doy cuenta de lo importante que es que las personas mayores transmitamos a las generaciones que nos siguen, nuestras costumbres, dichos, canciones y experiencias, así ellos valorarán y querrán nuestro pueblo (Pausa)  

Mira que es fácil… sentarse… hablar. y recordar 

Porque un pueblo, no vive solo de lo que pasa, vive de lo que se cuenta (Pausa) Y mientras haya alguien que escuche… Añover seguirá vivo. (Pausa) …Y si no… ya vendré yo a dar la tabarra. 

El elenco:

Autor: Javier Rodríguez Sánchez

Bartolomé: José Ignacio Molina

Ana : Martina Dotor

Antonio: : Víctor Fernández

Dirección: Francisco García

Coordinador teatro itinerante: Francisco García

Así se representó:


Vídeo de Fernando Moreno. "Mis raíces, Villa de Añover"




Si tienes interés sobre el tema:

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Al fresco. Teatro itinerante 20 de Junio de 2026

 


Novedosa obra para el teatro itinerante 2026, cuando llegan las noches en verano después de un tórrida tarde buscando el lugar más fresco de la casa, y sin encontrarlo, que haya suerte y se mueva un poco el aire, y de paso pegar la hebra con las vecinas, algo que contar y algo que escuchar, así que cogemos la silla y a la calle...

LA OBRA

AL FRESCO

No tiene diálogos preparados, que siempre se puede

seguir la conversación, contar lo que apetezca y escuchar...

El elenco:

Autoras:  Club de Lectura Añover de Tajo

 Actrices:     Alcira de la Fuente

                   Candelas Gutiérrez 

                   Flori 

                   María Jesús

                   Rosi

                   Elvira Sánchez

Las sillas

Dirección:  Cecilia Gómez

Coordinador teatro itinerante: Francisco García Díaz

Así se representó:


Vídeo de Fernando Moreno. "Mis raíces, Villa de Añover"











Dos motes para una Virgen. Teatro itinerante 20 de Junio de 2026

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