lunes, 15 de julio de 2024

Añover de abajo se muda a arriba, 1475-1480. Teatro itinerante en Añover de Tajo, nuestra historia, 6 de julio de 2024 Ermita de la Virgen de la Soledad

 


JUGLAR

¡Acercaos acercaos!

¡Espectadores míos!

¡Que aquí se os quiere bien!

¡Quedaos en silencio y prestad atención!

 

Os voy a relatar

el declive y el renacer

de un mismo Añover.

 

En el Siglo XV nos hallamos cuando en 1435,

Añover estrena al vigésimo Señor,

es el Arzobispo de Toledo

Don Juan de Cerrezuela, el nuevo gestor

 Poco tiempo después...

es manifiesta la falta de interés

Se convirtió en desbarajuste por la

vista gorda del Arzobispado,

añadiendo el abuso de poder

al pueblo llano por parte de un villano

 

Ese villano era el alcaide del “castillo”

sin sentar en el banquillo

encarcelaba al obrero

por reclamar su puchero


El lugar de Añover mengua, de 55 a 12

moradores, a consecuencia de las injusticias,

huyen los labradores.

Dejando atrás el campo fértil,

marchan buscando un nuevo amo

que les de amparo y

que no fuese un tirano.

 A la vez...


El poder de los Señores feudales

rivaliza con el dominio de los reyes,

los vasallos son los que más pierden,

por carecer de leyes.

 

La ubicación de “Añover de abajo”

en los márgenes del Tajo

es malsana, padece los desbordamientos

del río un día sí y al otro también,

el poblado se vuelve insalubre,

porque la humedad todo lo cubre,

provoca enfermedad y

se convierte en complicado habitar.

 

Por ello en 1475 poco a poco, los pobladores de

Añover de abajo se van trasladando

hacia el norte,

ocupando un altozano,

subiendo el atajillo

repleto de esparto y tomillo.

 

Allí en lo alto,

ya existía una solitaria construcción,

la ermita de San Bartolomé,

les proporcionaba protección.

 

Habitada por un ermitaño

que les recibió un tanto huraño.

pero...


Tres eran, eran tres,

los que se oponían ver crecer

a Añover en lo alto del cerro

El Rey, la Iglesia y el Concejo,

ninguno de los tres atendían a consejo

ninguno de los tres sabían

que los de Añover, borrías... no tenían,

desafiando al poder

subieron la linde y se plantaron junto a

la ermita, sirviéronse de su agua y respiraron el

aire sano, observaron desde lo alto, el lugar... anegado

se dijeron: aquí nos quedamos.

 

Esos fueron los primeros,

los segundos pocos días después,

los terceros y los cuartos, en poco menos de un mes

subieron por la linde, más y más multiplicando los pies.

 

Construyeron sus casas, con piedras y barro

comenzaron a dar vida con animales tirando del carro.

A un territorio austero, en amable le convirtieron

 Durante varios años convivieron los dos Añover

el viejo y primitivo, con el joven y vivo,

dos poblados con misma denominación

y diferente ubicación.


 El más antiguo terminando por desaparecer,

el más joven nos ha visto crecer.

 Con un carácter atestao e insistero,

consiguieron los de Añover lo que se propusieron.

Diálogo “Añover de abajo se muda a arriba”

Personajes

Mujer: Blanca

Hombre: Tristán

Ermitaño: Zacarías

 Tristán y Blanca (en estado de gestación), Tristán lleva al hombro una especie de lona, en la que porta las pocas pertenencias de la pareja.

Suben el cerro, siguiendo el atajillo, llegan hasta la ermita de San Bartolomé.

Desde lo alto, obtienen una panorámica, del cauce de el Tajo. Las tierras y el poblado anegados por los desbordamientos del río.

Se dicen entre ellos...

Tristán: Compadezco a los que allí abajo quedan. Ha sido difícil, tomar esta decisión, seguir viviendo en Añover nos hubiera hecho unos desgraciaos. Ahora tenemos que partir de cero y levantar un nuevo hogar.

Blanca: Atrás hemos dejao a padres y hermanos, se quedan padeciendo (tristeza, sollozos), prométeme Tristán que, en un futuro cercano volverán a reunirse con nosotros.

 

Tristán: Te aseguro, Blanca. Que más pronto que tarde, disfrutarán de este aire sanador, al igual que hacemos nosotros. Tienen el coraje y la gallardía, les falta el empujón, de esto último ya me hago yo, el cargo.

Blanca: No podemos errar y volver a “el lugar” ¡Nuestro hijo/a tiene que nacer aquí! Como futuros padres tenemos la obligación de apartar a nuestro hijo de la miseria y ofrecerle la oportunidad que nosotros mismos nos hemos otorgado.

¡Va a ser el primer nacido en el nuevo “Añover de arriba”!.

Sonríen y se dan un abrazo. En esto que...

(Se oye ruido que proviene de los alrededores de la ermita)

Se miran y se dicen un tanto asustados: ¡ssssssssshhh! se hace uno al otro el gesto de guardar silencio.

Tristán: ¡Parece, que hay alguien...! ¿Quién anda ahí?

(tarda unos segundos)

Zacarías: ¿Cómo que quién anda ahí? Soy Zacarías. Vivo en esta cueva, este es mi hogar. ¿Quienes sois, a que habéis venido?

Blanca: Somos vecinos de “el lugar”, ya sabe... de Añover. Anda que... ¡Vaya susto nos ha pegao, usté! No imaginábamos que pudiera haber alguien por aquí.

Zacarías: Ah, si “el lugar”, me parece que... está en decadencia, no pasa por su mejor momento. Desde aquí, veo como los campesinos, escapan cada día de ese lodazal, a territorios de mayor bonanza. Mi intención no era asustarles, no es costumbre encontrar gentes por estas tierras. ¿Qué demonios están haciendo por estos cerros? Por aquí arriba, no hay mucho que hacer.

Tristán: He de reconocer que está en lo cierto, Añover se desangra, parece que haya caído una maldición sobre el poblado. Llevamos décadas sufriendo los abusos de la autoridad. ¿Y el río?. ¿Que le voy a decir del río?, nos lo pone difícil, no nos quiere en su ribera. Hemos venido para quedarnos, estamos buscando un lugar donde construir un hogar.

Zacarías: ¿Construir un hogar en este cerro?

Blanca: Sí, como usté bien ha dicho. En el Añover de abajo, está mu mal la cosa. El ambiente allí se ha convertido en lúgubre, muchos enferman y pocos se salvan, este lugar nos parece idóneo para comenzar de cero, nos queda mucho por hacer. Soñamos con que en poco tiempo, vecinos y nuestras familias, se unan a nosotros y entre todos, construir un nuevo Añover.

Zacarías: ¿Quieren decir que después de ustedes vendrán más?

Blanca: Sí, es lo que deseamos, pero... Les retiene el

miedo, el concejo con el alcaide a la cabeza intenta disuadirlos y les advierte de las consecuencias por mudarse. Nosotros, tal vez hayamos pecao de temerarios, pero nos puede más el porvenir de nuestro hijo.

Tristán: Estamos mu agradecios al río nos ha proporcionao agua, madera, caza y tierras fértiles, en cambio ahora se ha convertio en el origen de nuestra desgracia, el agua... enfanga las tierras y se mete en nuestras casas, eso nos ha traído enfermedad, además llevamos años sometíos al abuso por parte de la iglesia y los señores feudales, nos hacen pagar muchos impuestos y estamos ahogaos.

Zacarías: Desde que era niño, no he vivido en comunidad, pero les entiendo. Incluso, se me hace extraño hablar con ustedes. También fui mozo aunque no lo parezca, desde entonces he llevado una vida solitaria, no suelo relacionarme con otras personas. Ese es mi modo de vida y este es mi retiro donde cultivo en paz mi propia vocación cristiana y espiritual. Discúlpenme ustedes, les pareceré un bicho raro.

Tristán: No se preocupe usté, Dios nos libre de juzgarle, somos gente de paz. Es un modo de vida muy diferente al que hemos llevado nosotros, siempre acompañados y rodeados de familia y vecinos, tiene sus cosas buenas y regulares, no se vaya usté a pensar, que es mejor nuestra manera, que no es así.

Blanca: Perdone, usté Zacarías. Hemos llegao esmayaos y con sed.

¿Podría usté darnos una poca de agua?

Zacarías: ¡Sí, claro! Quédense aquí, vuelvo enseguida.

(Mientras esperan a que el hombre les ofrezca el agua, observan el huerto bien cuidado, tiene tomates, varios tipos de hortaliza, muy lustrosos).

(Al instante sale Zacarías con dos cuencos de barro, rebosantes de agua. El hombre y la mujer se la toman de una sentá).

Blanca: ¡¡buaaaa!! ¡Este agua sabe mu raro!

Zacarías: Disculpe usted que me he confundido de vasija... Tome de esta otra, que es caída del cielo, en los días lluviosos hago acopio.

Blanca y Tristán: Muchas gracias, está mu rica.

Zacarías: El agua que emana del manantial que hay debajo de la ermita, tiene multitud de propiedades. Aunque no me sirve para beber, por ser gorda y salitrosa, pero sí para regar el huerto y que beban los animales. Antes que yo, en esta cueva habitaron otros inquilinos, los hubo hasta musulmanes, con eso se lo digo, todo. Lo que pasa es que con la reconquista cristiana, ya sabe... se tuvieron que marchar. Desde tiempos inmemoriales, esta agua goza de magnífica reputación.

Blanca: Ya ves, tan cerca y nosotros... no habernos enterao hasta ahora. Con la miseria que hemos pasao allí abajo. Por cierto, da gusto ver el huerto, que lustre y hermoso lo tiene to.

Zacarías: Mi tiempo y trabajo se lleva. No se vaya usté a pensar, ¡eh!. Gracias, al huerto y a esta agua, me suministro todo el año. Con algo de suerte, de cuando en cuando algún conejo o perdiz cae en las trampas que tengo esparcías por estas tierras. Eso me permite sobrevivir.

Blanca y Tristán: ¿Sabe Zacarías? No pretendemos molestarle, ni entrometernos en su vida. Es que... como le hemos dicho hace un momento, buscamos un lugar seguro en el que sentirnos protegidos, al amparo de San Bartolomé.

Zacarías: No tengo ninguna autoridad, sírvanse ustedes y elijan el enclave que más les convenga, para su casa. Desde joven he sido indiferente a los ojos de la gente, eso hizo, que no tuviera más compañía que mis propios pensamientos y buscar el retiro en lugares como esta ermita. Por cierto ¿Dónde van a pasar la noche? Un poco más arriba de donde nos encontramos hay unas cuevas, en las que pueden encontrar cobijo.

Blanca: Muchas gracias por aconsejarnos, esta noche, preferimos dormir a la intemperie, a las noches venideras nos refugiaremos en una de las cuevas que hay a poco de aquí, hasta que construyamos una casa ,va a ser nuestra primera noche sobre el cerro en el que se asentará el nuevo Añover, estamos contentos de disfrutar de este ambiente sano, pisar este terreno y ser los primeros de lo que esperamos sigan muchos más. Llevamos algunos enseres que nos protegerán del relente de la madrugada. En cuanto el sol se esconda y se haga la oscuridad, la luna y las estrellas, nos prestarán el techo más inmenso que nadie haya tenido.

Zacarías: A ustedes que van a ser los nuevos pobladores del “Añover de arriba”, por tanto mis primeros vecinos, para que se lo cuenten a las generaciones que están por venir y puedan gozar de ello, permitan que este anciano se tome la licencia de darles esta recomendación.

Les digo que el cielo de este lugar desde el propio cerro, tiene magia.

En las noches de verano, guardando silencio, observo las estrellas, allí tan inalcanzables, sin embargo al poco rato un millar de luces parpadean a mi alrededor, las luciérnagas vienen a visitarme, es... como si las estrellas bajaran, casi puedo tocar el cielo con mis manos. He peregrinado por varios territorios del Reino de Castilla en mi extensa vida, les puedo asegurar que el encanto de este lugar es lo más parecido al paraíso sin despegar los pies del suelo.

No olviden ponerlo en práctica esta misma noche.

¡Qué Dios les bendiga!

Blanca y Tristán: Así haremos

Durante la madrugada, Tristán y Blanca, insomnes e incapaces de dormir. Por la hermosura de la noche. Se hacen estas preguntas:

Tristán: ¿Si tenemos una hija, como te gustaría llamarla?

Blanca: Se llamará Esperanza, ¿y si es varón?

Tristán: Bartolomé.

Blanca y Tristán: ¡Qué venga sano!, le educaremos para que sea un hombre o una mujer, leal y honesto consigo mismo y para con los demás.

Con el recuerdo del firmamento más hermoso que ha visto hasta entonces.

Tristán toma la decisión de salir a primera hora dirección a “el lugar”

Tristán: En cuanto desaparezcan las estrellas y antes de que asome el sol, emprendo camino a “Añover de abajo", he de anunciar y convencer a nuestras familias y vecinos que se despojen del temor, se armen de valor y que aquí sobre esta terraza, otra vida será mejor.

Juglar: Esta ha sido la hazaña de dos añoveranos, que pueden haber sido los antepasados de cualquiera de nosotros.

Arriesgaron, fueron pioneros y abrieron camino a los que vinieron después.

Nunca es tarde para romper con todo.

Nunca es tarde para empezar de cero, y...

Nunca es tarde para aprovechar una oportunidad.

En homenaje a las generaciones que habitaron estas tierras.

¡Muchas gracias por asistir! Y acompañarnos en este viaje.


Autor de la obra: Luis Javier Escribano Gómez

ELENCO:

Juglar: Inés Gómez Rodríguez

Tristán: José Manuel Velarde González

Blanca: Alicia Ramos Valenciano

Zacarías: Óscar Ibáñez

Director: Ernesto Duque

Enlaces:

Concesión de la Carta Puebla de Añover, 1222. Teatro itinerante en Añover de Tajo, nuestra historia, 6 de julio de 2024 Ermita de la Virgen de la Soledad

Teatro itinerante en Añover de Tajo, nuestra historia, 6 de julio de 2024 desde la Ermita de la Virgen de la Soledad hasta la Plaza de Toros

UN PASEO POR AÑOVER DE TAJO Y SU HISTORIA - 6 ESCENARIOS PARA 6 MOMENTOS HISTÓRICOS. 3ª Representación



domingo, 14 de julio de 2024

Concesión de la Carta Puebla de Añover, 1222. Teatro itinerante en Añover de Tajo, nuestra historia, 6 de julio de 2024 Ermita de la Virgen de la Soledad


2ª Representación

1222, concesión de la Carta Puebla.

 Noche de un día de otoño de 1221. Escenario totalmente a oscuras, se oye una fuerte tormenta, ruido de rayos, granizo, lluvia, aire… En el escenario fuertes fogonazos correspondientes a relámpagos.

Dentro se oyen voces de personas excitadas por el fragor de la tormenta.

López: Por aquí sus majestades, una puerta abierta.

Fernando: Vamos señoras, deprisa.

López: Vosotros, pasad ese baúl, que lleva ropas de recambio para sus majestades.

Se oye un portazo, sigue la tormenta pero queda el ruido amortiguado.

Berenguela:  Vamos a cambiarnos, que estamos empapadas.

Fernando: “Domine ab hac tempestate nos defende” (Señora protégenos de esta tormenta)

Ana: ¡Qué raro habla!

Se oyen risas de un grupo de niños.

López: ¡Pero bueno! ¡Menuda panda de descarados!

Siguen riendo hasta quedar en silencio.

Se ilumina el escenario, es una sala del trono con sillones para el rey, la reina y la reina madre.

Salen a escena sus majestades (Fernando, Beatriz y Berenguela) junto con las damas de la corte, terminando de colocarse la ropa que se acaban de poner al quitarse la mojada. Se dan cuenta de la sala a la que están entrando con caras de asombro.

Fernando: ¡Qué bien! Ni que nos estuviesen esperando.

Beatriz: Muy bonito, que buen gusto.

Berenguela: Sentaros Beatriz, que en tu estado…, ¿Qué tal estás?

Beatriz: No se preocupe madre, que estoy muy bien.

Las damas quedan intercaladas a ambos lados de cada trono, entra López con muestras de estar muy liado.

López: Señoras, Señor, ¿Todo a su gusto?

Fernando: Sí, desde luego, ¿Dónde estamos López?

López: A decir verdad, no lo sé, pero esperad un poco, voy a ver si pillo de las orejas al descarado de antes.

López sale de escena y vuelve a entrar con una pandilla de niños.

López: Sus majestades, dicen que o entran todos o no entra ninguno, que les da vergüenza, me da a mí que no hay mucha verdad en ello.

Ríen sus majestades y son seguidos por los niños.

López: ¿Quién ha hablado antes?

Se adelanta Ana con muestras de darle vergüenza.

Beatriz: ¿Cómo te llamas niña?

Ana: Me llamo Ana, para servir a Dios y a ustedes que “pa” eso son los reyes.

Los demás se ríen, y al tiempo se adelanta un niño poniéndose al lado de Ana.

Bartolomé: Yo me llamo Bartolomé, y también para servir a Dios y a ustedes que “pa” eso son los reyes.

Se adelantan los demás niños.

Sancho: Yo me llamo Sancho, para servir a Dios y a ustedes que “pa” eso son los reyes.

Elvira: Yo me llamo Elvira, para servir a Dios y a ustedes que “pa” eso son los reyes.

Blanca: Yo me llamo Blanca, para servir a Dios y a ustedes que “pa” eso son los reyes.

Pedro: Y yo me llamo Pedro, para servir a Dios y a ustedes que “pa” eso son los reyes.

Interviene Fernando para frenar el jaleo.

Fernando: Vale, que ya nos lo sabemos y además lo habéis dicho muy bien. Veamos, Ana, ¿Cuéntame cosas de este lugar?

Ana: Se llama Annover.

Fernando: Dime algo más de Annover.


Ana:
Por aquí al lado pasa el río Tajo, y ahora mismo estamos en el cerro del castillo en el que hay un cillero, que es un sitio para guardar el grano para hacer el pan, nosotros vivimos debajo del castillo, cerca del río.

Fernando: Bartolomé ¿Qué se cultiva en Annover?

Bartolomé: (nervioso) Para servir a Dios y a ustedes que “pa” eso son los reyes.

Fernando: Eso ya lo habéis dicho todos, respóndeme a lo que te he preguntado.

Bartolomé: Pues mi padre siembra de todo, (empieza a recitar atropellándose) trigo, melones, sandías, coles, alcachofas, calabazas, cebollas, judías para gachas, …

Fernando: (con las manos hace señas de que pare) De acuerdo ya me hago una idea.

Bartolomé: (Se da cuenta de que se le ha olvidado algo importante) También una viña.

Resto de niños: (Gritan) Y mi padre y mi madre también …

José: (Grita más) Mi padre es carpintero (ahora un poco más bajo) hace sillas, mesas, armarios, …

López: Bueno, ya lo habéis contado todo, ya podéis salir fuera. (les invita con los brazos a que salgan.

Blanca: (Levanta la mano y al tiempo habla alto) Dice mi madre que les quieren recitar una poesía.

(Fernando, Beatriz y Berenguela se miran y asienten)

Berenguela: Que tengan la bondad de pasar.

(López sale fuera para buscar a las madres y pasa con el grupo que se unen a los niños, se colocan y hacen una reverencia)

Berenguela: Podéis empezar.

Romance de Valdovinos

Por los caños de Añover,

por do va el agua a Barcilés

por ahí iba Valdovinos

y con él su linda amiga.

Los pies lleva por el agua

y la mano en la loriga',

con el temor de los moros

no le tuviesen espía.

Júntanse boca con boca,

nadie no los impedía.

Valdovinos, con angustia,

un suspiro dado había.

¿Por qué suspiráis, señor,

corazón y vida mía?

O tenéis miedo a los moros,

o en Francia tenéis amiga.

No tengo miedo a los moros,

ni en Francia tengo amiga.

mas vos mora y yo cristiano

hacemos muy mala vida,

comemos la carne en viernes,

lo que mi ley defendía,

siete años había, siete,

que yo misa no la oía;

si el emperador lo sabe

la vida me costaría.

—Por tus amores, Valdovinos,

cristiana me tornaría.

Yo, señora, por los vuestros,

moro de la morería.

 

López: (Anima a que salgan) Vamos que sus majestades están cansadas, ha sido un viaje largo.

(Sale López y tras él Berenguela, quedan solos Fernando y Beatriz y se apaga la luz, el escenario queda a oscuras)


Beatriz: A pesar de no haber visto nada me ha gustado este Annover, y también sus gentes, creo que mañana tras la tormenta y a plena luz del día nos gustará.

Fernando: Seguro que son buenas tierras y no cabe duda de que estas buenas gentes merecen disponer de su vega para alimentar a sus familias, y que también vengan de otros lugares a este alegre Annover.

Beatriz: Me parece muy, y que tengan las mismas prebendas que los habitantes de Toledo, lo debes proponer a tu consejo y que 1222 sea su año de nacimiento, ¡Qué cansada estoy!

Fernando: ¿Seguro que estás bien? Y Alfonsito ¿También está bien?

Beatriz: Pero que “cachopapo” eres.

Fernando: (Ríe) ¿Qué me has dicho?

Beatriz: Algo que he oído de las annoveranas, y ahora me ha parecido oportuno decírtela. Por cierto una mujer me ha dicho que cuando pasen al menos 800 años, en la iglesia de Annover pondrán una estatua tuya como Santo.

Fernando: Vamos a dormir y deja de decir “paponás”.

Ríen los dos.


En este momento termina la obra, los reyes se levantan de los tronos, estos se retiran sacándolos a los lados (lo pueden hacer las damas), en el centro del porche quedan Fernando y Beatriz.

Empiezan los aplausos del público, un momento de aplausos y se abren las puertas de la ermita con la Virgen de la Soledad especialmente iluminada.

Beatriz: ¿Acompañamos a la Virgen de la soledad?

Fernando: Desde luego Beatriz.

Se vuelven hacia la puerta y cogidos de la mano caminan hacia la imagen, se arrodillan en el reclinatorio y pasan a la ermita todos los personajes de la obra.

Autor y director: Javier Rodríguez Sánchez

Elenco

Fernando: Rodrigo Moreno

Beatriz: Noelia Aranegas

Berenguela: Cande Gutiérrez

López: Daniel Albarrán

Ana: Inés Gutiérrez

Bartolomé: Miguel Albarrán

Poetisas: Ana Pinto y Isabel García

Niños: Alonso Arribas, Ana García, Jimena Villaluenga, Zaira Arcos, Aurora Arribas, Galia Villaluenga, Mauro Arcos, Pablo García y Rodrigo Arcos.

Damas: María Rosa Gómez, Pepa Herrando, Consagración Carmena, Sagrario Carmena, Cristina González, Dolores Orgaz, Isabel Estévez, Jimena Villaluenga y Zaira Arcos







Representación de 2022:

sábado, 13 de julio de 2024

CARPETANOS Vs CARTAGINESES. Teatro itinerante en Añover de Tajo, nuestra historia, 6 de julio de 2024 Ermita de la Virgen de la Soledad

 


JUGLAR:

Un redoble de tambor llama la atención del público.

Un juglar al lado del tambor grita:

¡Vengan vecinos vengan!

Cuando se ha hecho coro comienza a recitar con voz fuerte y ampulosa:

Les quiero contar amigos una historia singular ganada siempre por buenos, los perdedores no lo quisieron contar.

Y no empiezan en los romanos comienza siglos atrás con mil héroes y villanos que vivieron y murieron en este sacro lugar.

Carpetanos los llamaban y ya os hablo de Añover carpetanos que en el Tajo cazaban pescaban y podían beber.

Es una historia muy larga tan larga, tan larga que he de acortar.

Os contaré una batalla que hubo cerca del lugar.

Aníbal era un gran jefe de un Ejército singular, de africanos elefantes, caballos y soldados…, sin contar, que un verano de calor querían cruzar el río para volver a Cartago después de luchas y líos

Llevaba el ejército africano esclavos, ganados, granos que con violencia arrancaron en tierras del norte hermano.


Aparece una mujer (M) vestida con harapos y con muchos y despeinados pelos, preguntando a un hombre barbudo (H1), mal vestido de guerrero, grande y armado de una gran espada.


M. ¿Tu estuviste en la reunión del río Tajo?

H1. Si claro, es la reunión más grande que se ha hecho. Estaban los jefes de todas las ciudades y

aldeas de los alrededores con sus gentes de armas dispuestos a luchar en unión ¡lo que nunca se hace! Fue muy emocionante ver a todos los pueblos carpetanos juntos.

Además estaban grupos de vettones y de vacceos del norte que habían venido huyendo del gran ejército que les atacó. 

Hubo un conclave de jefes, yo estuve de guardia de la tienda y luego salió Hilerno jefe de Toledo y nos contó que los del norte, vettones y vacceos sabían cómo luchaban los que venían a nuestras tierras.

M. Yaaa, ¿Y cómo venían?

H1. Pues venían un gran número de guerreros, con gran organización y armas. El jefe de ellos, Aníbal, traía muchos jinetes africanos númidas, también traían carros de guerra y grandes alifantes. No convenía una lucha en campo abierto, no nos convenía que la lucha fuera a caballo, como muchos de los nuestros querían, a los pueblos del norte los masacraron cuando salieron de las ciudades a luchar.

M. Bueno y ¿entonces que hicisteis?

H1. Los jefes decidieron esperarles en el vado del río por donde tenían que cruzar, sobre todo porque venían muy cargados, con mucho grano y mucho ganado que habían robado a nuestros hermanos del norte.

Nuestra gente estaba muy animada, era una fiesta, si vencíamos el botín era grande. Hubo una gran comilona y mucha hermandad, lo pasamos muy bien.

Se reunieron todos los adivinos, unos leyeron el vuelo de las aves, otros estudiaron las vísceras de los animales sacrificados. Las famosas augures del río leyeron los mensajes de las ninfas Barcilienses en la corriente de agua y en los árboles… 

M. Que interesante ¿Y qué dijeron los augures?

H1. Todos los adivinos hablan mucho y muy enrevesado. Yo entendí que Aníbal era un protegido de los dioses pero que nosotros tendríamos un día bueno para vencer lo que produjo gran alegría, en un día les venceríamos.

M. Vosotros erais muchos, ¿Ellos también eran muchos?

H1. Si, se acercó a cruzar el río un ejército enorme. Yo me subí a un árbol y desde la altura pude ver lo que nunca había visto, iban por grupos, cada grupo llevaba las mismas armas, con corazas, escudos y cascos. 

Traían muchos caballos y detrás carros con cuchillos en la ruedas tirados por cuatro caballos, traían unos monstruos horrorosos con colmillos grandes y patas gordas que tiraban más que 20 caballos, dicen que se llaman Alifantes. 

Detrás los grupos de a píe con columnas de esclavos, carros con grano y grandes rebaños de ganado.

Nosotros les observábamos y esperamos escondidos en los sotos más frondosos a la orilla del río.

M. Pero os sacudieron ¿N0?

H1. No, no, el primer día de batalla, ellos trataron de entrar en el soto con caballos ligeros, pero desde los árboles y por todos lados les descabalgaban y sufrieron graves pérdidas. Después entraron con guerreros a píe y les plantamos cara les dimos bien. La lucha fue muy encarnizada murieron muchos de ellos. 

Luchamos y luchamos hasta el anochecer, ya estaban vencidos pero con la noche nos retiramos a la otra orilla para rematar la faena al día siguiente. Pero sabes, … es un mal bicho ese Aníbal.

M. ¿Y qué pasó el segundo día?

H1. Mejor que te lo cuente Caraca que fue con sus dos hijos, mira por ahí viene.

 

(Aparece otro guerrero (Caraca), con un llamativo descalabro en la cabeza)

 

M. ¡Hola Caraca! ¿Qué te ha pasado en la cabeza? 

Caraca. Una desgracia ¡Con lo bien que nos fue el primer día! El segundo día fue una desgracia.

M. ¡Pero con lo contento que ibas a la lucha! ¿No decías que ibas a traer muchas riquezas?

Caraca. Si hubiera podido…. Con todos los carros cargados que llevaban,… me habría traído uno y mis hijos otro.

M. ¡Qué mala suerte! Y encima descalabrado.

Caraca. Pues la lucha la llevábamos bien, casi los habíamos vencido. La pena es que comenzamos a luchar tarde, todo empezó al mediodía, los combates se prolongaron y la noche se nos echó encima.

Nos tuvimos que retirar a la otra orilla del río, de noche no se lucha y la gente estaba muy cansada. Pusimos centinelas y a dormir.

Al amanecer volvimos a por ellos, queríamos rematar a faena.

M. Si claro, creo que la rematasteis bien.

Caraca. Este segundo día fue una desgracia. Nos estaban esperando en su orilla del vado del río. 

Dejaron pasar el río a los primeros, pero pronto cortaron el paso por su orilla con caballos y alefantes. Debieron tomar esas posiciones por la noche, nosotros casi todos cruzábamos el río a pie y con el agua no podíamos movernos bien. 

A mí me pillaron cruzando el vado, uno chiquitito montado en un caballo negro llevaba la cachiporra más larga de todos y me sacudió por detrás.


M. Pero si te llevaste a tus hijos, no te avisaron.

Caraca. No me dio tiempo a nada, con el agua a la cintura apenas me podía mover y ellos nos estaban esperando montados en sus caballos. 

Cuando me pegaron el trastazo en la cabeza me llevó la corriente del río y eso me salvó. Mas abajo me sacaron mis hijos, que no habían cruzado el río y luego me lo contaron.


Autor: Félix Alejandro Sánchez Sánchez.

Elenco

Juglar: Eduardo Salgado

Mujer: Inés Gómez

Hombre 1: José Ignacio Molina

Caraca: Julián Madrid

Mujer 2: Conchi Cordero

Niños: Alonso Arribas, Ana García, Aurora Arribas, Pablo Gaarcía, Mauro Arcos, Galia Villaluenga, Inés Gutiérrez

Músicos: Pablo Leitón, Juan Luis Moya, Luis Arroyo, Pablo Serrano, Pablo Díaz, Darío Carmena

Dirección: Ernesto Duque





martes, 9 de julio de 2024

Historias de nuestra historia. Teatro itinerante en Añover de Tajo

 Este sábado día 6 de Julio hemos vuelto a representar las pequeñas obras de teatro basadas en la historia de Añover de Tajo que hicimos hace dos años, en Julio de 2022, por problemas técnicos ha faltado una de ellas, me refiero a "El privilegio de villazgo de Añover de Tajo", y ha cambiado la obra "1222 Carta Puebla de Añover", con los mismos personajes y con la incorporación de niños a la historia. 

También se han cambiado los escenarios de escenificación, así en este caso las obras, Carpetanos Vs Cartagineses, 1222 Carta Puebla y Añover se muda Arriba fueron en la ermita de la Virgen de la Soledad, y La guerra de la independendencia en Añover de Tajo y El motín de los toros del tío Boqueta fueron en la Plaza de Toros.

Los añoveranos de nacimiento y/o corazón que hemos participado en estos eventos proponemos que se mantenga en el tiempo y se institunalicen representaciones teatrales itinerantes, escenificando en microteatros con una duración de unos quince minutos, desde luego no reptiendo las mismas obras, pero si que tengan el objeto de divulgar y ensalzar hechos históricos, momentos de relevancia o de la vida de nuestros personajes ilustres.

Sin duda que todos podemos tener una idea sobre la

forma de desarrollar los teatros itinerantes, y lo interesante sería poder contrastar estas ideas, propongo entonces desde este blog promover el debate abierto a todo el pueblo de Añover.

Sobre las representaciones de este sábado aquí pongo algunas fotografías, pero en los próximos días iré haciendo reportajes de cada una de ellas.






La casa del mayorazgo de los “Niño” en Añover de Tajo. Por Mari Carmen Sánchez Carmena

  La casa del mayorazgo de los “Niño” en Añover de Tajo La familia de los “Niño” era una de las más importantes de la nobleza de Toledo. ...

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