
Crónica de diario EL MUNDO
FICHA DEL FESTEJO. - Toros de Luis Algarra, correctamente
presentados. Faltos de fuerza y raza los tres primeros, y de mejor juego
cuarto, quinto (aplaudido en el arrastre) y sexto.
Morante de la Puebla: Media atravesada (silencio); estocada
(dos orejas).
Cayetano: Media (oreja); estocada trasera (dos orejas).
Pablo Aguado: Pinchazo y descabello (ovación). Dos pinchazos
y descabello (oreja).
Cayetano salió a hombros, mientras que Morante lo hizo a
pie, antes que Pablo Aguado.
La plaza registró más de tres cuartos de entrada en la
corrida conmemorativa del 800 aniversario de la fundación de la localidad.Morante de la Puebla y Cayetano Rivera salieron este sábado
triunfadores en la localidad toledana de Añover de Tajo tras repartirse dos y
tres orejas, respectivamente, en una tarde en la que el tercer espada, Pablo
Aguado, sumó también un apéndice.
La tarde de Añover de Tajo tuvo varias lecturas. Todas para
hacer pensar. La primera, que en cualquier plaza, de pueblo como es el caso, se
pueden truncar las ilusiones y proyectos del más pintado; en este caso Morante,
quien sufrió una feísima voltereta en el cuarto, cayendo sobre el cuello, y
recordando otros percances de fatales consecuencias.
La segunda es que la plaza no registró el lleno que se podía
prever por los toreros anunciados, y por tratarse de una plaza de apenas 3.500
localidades.
Y por último, que en Añover de Tajo volvió a salir el toro
de Añover de Tajo, a diferencia de en temporadas anteriores, en las cuales, con
otros carteles y otro contexto, salió el toro de Madrid.
Pasando a analizar lo ocurrido en el ruedo, hay que decir
que Morante se quitó del medio a su mortecino primero, y que frente a su
segundo, que brindó algo más de fuelle, el de La Puebla del Río se inventó una
faena en la que el de Algarra fue tras la muleta con obediencia aunque sin
brío.
En el tramo final de la faena el toro arrolló a Morante, que
cayó muy feamente. Se levantó algo aturdido y pasaportó a su agresor de buena
estocada entera arriba, siéndole concedidas dos orejas, que paseó luciendo
chaleco.
El segundo de la tarde fue noble y tuvo la fuerza muy
medida. La chispa la tuvo que poner -y la puso- Cayetano, con varias verónicas
-forzando la figura- y un vibrante inicio sentado en el estribo primero y de
rodillas después. Labor correcta, de buen trazo por el derecho con el toro
venido a menos.
El quinto, sin embargo, ofreció un juego encastado. El de
Algarra hizo honor a su hierro y embistió con emoción aunque sin excesiva clase.
Cayetano puso fibra y destacó en varias fases de derechazos y en la firmeza de
plantas, además de un gustoso final de faena.
Al primero de Pablo Aguado -tercero de la tarde- tampoco le
sobró fuelle, pero a éste, además, le faltó raza, queriéndose ir a tablas
constantemente. Aguado lo pasó con pulcritud a media altura, componiendo la
figura pero sin llegar al tendido ante la falta de oponente.
El que cerró plaza tuvo más motor que sus hermanos, y colocó
la cara para embestir a las telas manejadas por el sevillano. Magnífico resultó
el recibo a la verónica y entonada la faena de muleta, erguida la figura,
compuesta con garbo sin afectación. Sin embargo el de Algarra se apagó en la
cuarta tanda. De no haber pinchado a buen seguro habría cortado la segunda oreja,
premio que quedó en singular.
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